lunes, 13 de octubre de 2025

DOMINGO 26 DE OCTUBRE: XXX DE TIEMPO ORDINARIO (CICLO C)

 
Decía santa Teresa que tenía en más una hora de propio conocimiento que muchas de oración. La justificación que nos puede proporcionar la oración y que es la que debemos buscar y esperar, más que cualquier otra cosa, es conocernos, saber quiénes somos, cómo estamos en realidad y cuál es nuestra verdadera identidad, la única que debemor procurar no falsear ni malvender por imágenes irreales, y a la postre dañinas, pues como los espejismos, nos desvían de nuestra verdadera meta. Mirarnos en el espejo de la oración, la meditación y el discernimiento para evitar espejismos.

CÁRITAS. CAMPAÑA NADIE SIN HOGAR 2025

LECTURAS

  • Eclo 35, 12-14. 16-19a. La oración del humilde atraviesa las nubes.
  • Sal 33. R. El afligido invocó al Señor, y él lo escuchó.
  • 2 Tim 4, 6-8. 16-18. Me está reservada la corona de la justicia.
  • Lc 18, 9-14. El publicano bajó a su casa justificado, y el fariseo no.

De camino a Jerusalén (Lc 9, 51 - 19, 27), la instrucción de Jesús a sus discípulos se intensifica, pues es consciente tanto de su propio destino como de la frágil disposición interna de los que le  siguen. Es una instrucción misionera, pastoral, para que ellos sean y hagan lo que Jesús es y anuncia: el Reino de Dios. Hay enseñanzas sobre muchos aspectos de la vida del humilde trabajador de la viña del Señor, que diría Benedicto XVI, sobre los medios de vida,  los conflictos, las actitudes que maduran la fe... pero, todo descansa sobre la confianza en Dios, sobre la íntima comunicación y comunión con Dios. Por eso, la recomendación de la perseverancia en la oración que veíamos en el evangelio del domingo pasado (Lc 18, 1-8), no es una mera norma devocional, sino todo un plan de vida espiritual, una "rutina" de mantenimiento y salud interior que funciona sólo si tienes fe en que del otro lado de la conversación siempre está Dios. Las dos parábolas, la de la viuda insistente y esta de los dos orantes (el fariseo y el publicano, el que se cree justo y el que sabe que no lo es) son propias de Lucas, luego debemos pensar que forman parte del hilo conductor de su evangelio. Y es que, efectivamente el tercer evangelio tiene como uno de sus temas transversales la oración. Pero, en este caso, además de la perseverancia, de la cotidianidad y continuidad de la práctica espiritual, Jesús nos brinda también una saludable lección de inteligencia emocional: sin auto conocimiento, sin el coraje de afrontar y aceptar lo que somos, es muy difícil que nuestra oración sea verdadera y que su efecto deseable (ser justos ante Dios) se haga realidad. El publicano, sí era un pecador, pero lo sabía, lo reconocía y partía de esa sinceridad, imprescindible para que la conversión sea tal. Por otra parte, el fariseo, que seguramente era bueno y cumplidor, no se conocía del todo, pues ignoraba de manera empecinada que si desprecias como inferior y juzgas sin la misericordia del único que puede Juzgar, que es Dios, ya no eres tan bueno, es más, no solo pecas por la soberbia y el clasismo, sino que retrocedes en el trabajo espiritual al perder de vista tu condición real, la inevitable fragilidad que nos hace susceptibles de sin pecar sin reconocerlo, de tener mucho que aprender y no saberlo. Oración, sí. Perseverancia, desde luego. Humildad, requisito imprescindible de quienes queremos ser "honestos para con Dios": siempre.

LECTIO DIVINA DE SAN ISIDRO DE ALMANSA: IMAGEN DE UNO MISMO

COMENTARIO EVANGÉLICO DE J. A. PAGOLA: PARA INACEPTABLES

COMENTARIO AUDIOVISUAL DE VERBO DIVINO: MIRAR Y ESCUCHAR



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