viernes, 26 de junio de 2026

LUNES 29 DE JUNIO: SAN PEDRO Y SAN PABLO

 

El uno conoció a Jesús en la primera hora, le siguió desde Galilea, tuvo ocasion de confesarlo como Mesías, como Hijo de Dios, pero también de negarle en la hora suprema. El otro se encontró con Cristo ya resucitado, siendo él perseguidor de los cristianos, reconoció que Pedro era uno de los pilares de la Iglesia, pero asumió una misión que profundizaba y ampliaba el horizonte de la evangelización todavía pegada al judaismo y sus normas. Ambos llamados y enviados. Los dos darán testimonio de sus respectivas fidelidades y coherencias con la vida. Los santos Pedro y Pablo, en su celebración conjunta, son la fundamentación vital e imerecedera del carácter sinodal, comunitario y colegial de la Iglesia, de sus ministerios y su manera de anunciar el Evangelio.

LECTURAS

  • Hch 12, 1-11. Ahora sé realmente que el Señor me ha librado de las manos de Herodes. 
  • Sal 33. R. El Señor me libró de todas mis ansias.
  • 2 Tim 4, 6-8. 17-18. Me está reservada la corona de la justicia.
  • Mt 16, 13-19. Tú eres Pedro, y te daré las llaves del reino de los cielos.

El Nuevo Testamento, tanto en los Hechos de los Apóstoles 15 como en las cartas de San Pablo (Gal 2), nos da conocer la relación eclesial (inserta en la Iglesia) y eclesiológica (que fundamenta qué es y cómo se hace Iglesia) entre los apóstoles san Pedro y san Pablo. Está también esa preciosa y matizada referencia a las cartas de san Pablo en 2Pe 3, 15 - 16. Una relación basada en la común llamada del Señor (aunque en formatos y tiempos diferentes para el uno y el otro) para la misión también común de anunciar el Evangelio; y en la diversidad (pluralidad) de reflexiones y propuestas para llevar a cabo esa común misión. Siendo uno el Señor, la fe en Él y el bautismo que sella esa fe, Pedro y Pablo representan que la Iglesia aprendió a vivir la unidad y la comunión sin suprimir las diferencias y las discrepancias. Por eso, celebrarlos juntos es siempre una invitación a acoger la realidad plural de la Iglesia en el momento que nos ha tocado vivir en ella y aportar, desde las legítimas opciones y compromisos, el esfuerzo por mantenernos unidos en lo que es más fuerte que la tentación de negar al otro y optar por el aislamiento y la ruptura. Una Iglesia sinodal no diluye la diversidad en el camuflaje de la imposición de la uniformidad como comunión. La comunión sinodal exige que todas las partes sepan reconocerse mutuamente, valorarse fraternalmente y aceptar que, unidos en el seguimiento de Cristo y la edificación de la Iglesia, sin embargo, tendrán diferencias que deben dejar de molestarnos, sino animarnos siempre a la auto revisión y la conversión constante al Evangelio.


lunes, 22 de junio de 2026

DOMINGO 28 DE JUNIO: XIII DE TIEMPO ORDINARIO

 

La misión de vivir y anunciar el evangelio comporta muchas y diferenciadas cruces. Unas son próximas, otras están en el servicio a la comunidad, dentro de la Iglesia, las más de ellas pasan por el trabajo de conversión y maduración de la persona. Pero en todas ellas, y más si son las propias de la vida de la Iglesia, lo esencial será siempre el servicio, la ternura y la plena confianza en Dios para que, con todas nuestras incoherencias, dé sentido y haga fructuosa nuestra sincera intención de anunciar el Evangelio.

LECTURAS

  • 2 Re 4, 8-11. 14-16a. Es un hombre santo de Dios; se retirará aquí.
  • Sal 88. R. Cantaré eternamente las misericordias del Señor.
  • Rom 6, 3-4. 8-11. Sepultados con él por el bautismo, andemos en una vida nueva.
  • Mt 10, 37-42. El que no carga con la cruz no es digno de mí. El que os recibe a vosotros, me recibe a mí.

En el evangelio de Mateo, precedidos por introducciones narrativas y complementados con milagros, las enseñanzas de Jesús se distribuyen en cinco grandes discursos. Dicen los que saben de la Biblia que, con esta composición en cinco grandes compendios de la predicación de Jesús, Mateo quiere decirnos que Jesús es el nuevo Moisés (la Torá o Pentateuco tiene cinco libros) y su mensaje la nueva ley. El primero de estos cinco discuros (Mt 5 - 7) compendia la proclamación del Reino de Dios y la nueva vida que exige, es el "sermón del monte" . El tercer discurso agrupa las principales parábolas como expresión sapiencial del Reino (Mt 13). El cuarto discurso, llamado a veces "discurso eclesial", profuendiza  su propuesta de comunidad en la línea de las relaciones fraternales y del servicio como razón de ser de las funciones dentro de la comunidad. Y el quinto discurso, es el escatológico, que dibuja el horizonte trascendente y recapitulador de la vida y la misión cristiana (Mt  23-25). 

El evangelio de hoy está enmarcado en el que sería el segundo discurso, que comprende todo el capítulo 10 y que está dedicado a instrucciones para los enviados, instrucciones para la misión. La fuente principal de todo el capítulo y de este evangelio es la llamada Q (dichos compartidos por Mateo y Lucas que no aparecen, al menos de forma explícita, en Marcos). Tras la elección de los doce (que vimos hace dos domingos) motivada por la situación de necesidad de luz y acompañamiento de los destinatarios de la misión, que andan "como ovejas sin pastor", el Señor da a los enviados, a los misioneros, un auténtico manual de la misión, un libro de estilo basado en la sobriedad de los medios, la confianza en Dios y en quien los envía. Al final de estas recomendaciones sobre cómo llevar a cabo el anuncio del Evangelio, Jesús culmina con tres dichos sobre la radicalidad de le dedicación que exigen la misión (tomar la cruz y no mirar atrás) y el premio para quienes la reciben. Es curioso que la proporcionalidad de la recompensa para quienes acojan el Evangelio como profetas o como justos (Mt 10, 41), es exclusiva de Mateo y distingue entre posibles destinatarios que ya están en la vía del seguimiento y  todas las personas de buena voluntad.

En un contexto de Iglesia en salida, que retoma su configuración sinodal (comunitaria y colegial) y se centra en el Evangelio como contenido y forma de su propia misión, este texto, apunta a la seriedad, pasión e integridad que exige el Evangelio para ser anunciado de forma creíble. Nos lo podemos tomar como una descorazonadora aspiración de máximos que siempre nos dejan pequeños y con la sensación de incoherencia, o como una invitación a no dejar de considerar que es Dios quien da las fuerzas, sin dejar por ello nosotros, de aportar nuestra más pura intención de ser fieles a lo esencial del Evangelio y al modo servicial de ser evangelizadores.

LECTIO DIVINA DE SAN ISIDRO DE ALMANSA: FAMILIA DE ENVIADOS

COMENTARIO EVANGÉLICO DE J. A. PAGOLA: APRENDER A DAR

COMENTARIO AUDIOVISUAL DE VERBO DIVINO: ¿QUÉ ES LA ACOGIDA?

HOJA DOMINICAL DIOCESANA


lunes, 15 de junio de 2026

DOMINGO 21 DE JUNIO: XII DE TIEMPO ORDINARIO

 

Somos un relámpago en la noche, una estela fugaz en medio del cielo oscuro e infinito, un instante de lucidez y amarga conciencia porque sabemos de nuestra condición efímera... y sin embargo, podemos brillar con tal intensidad... Jesús, que viene de la inmensidad del amor del Padre y ha resplandecido sin consumirse por la generosidad de su vida, nos muestra la posibilidad de vencer nuestra intrínseca mortalidad lanzándonos a la eternidad del regazo de Dios. Todo lo demás, será tan pasajero como lo son las horas y los recuerdos, los pasos y los paisajes. Este es el secreto que hemos de publicar desde las azoteas, la victoria ansiada sobre todas las muertes y sus miedos. No te negaremos Señor Jesús, no podríamos sin anularnos en esa noche de la que venimos para perdernos en ella, pues lo que somos, por tu divina confidencia que hemos de compartir con toda la humanidad, permanece y permanecerá en el que vive y es por los siglos de los siglos. Amén.

LECTURAS

  • Jer 20, 10-13. Libera la vida del pobre de las manos de gente perversa.
  • Sal 68. R. Señor, que me escuche tu gran bondad.
  • Rom 5, 12-15. No hay proporción entre el delito y el don.
  • Mt 10, 26-33. No tengáis miedo a los que matan el cuerpo.

No está hablando Jesús, en su premonición de que todo se sabrá, de cosas banales, de fruslerías y chascarrillos, de pecados y pecadillos. Habla de lo que merece la pena saberse porque nos va en ello la vida. Habla Jesús y nos pide que también nosotros lo comuniquemos, de la vida que no muere con la muerte del cuerpo, de la fortaleza y grandeza de lo humano que se sobreponen a nuestra finitud y contigencia. Habla Jesús de lo que Dios quiere compartir con nosotros y que sobrepuja toda riqueza y sabiduría. El Señor, con el anuncio del Reino de Dios, que principia en su predicación con palabras y obras, nos revela el sentido último del misterio de la vida, sentido que es una experiencia y no una mera idea: que Dios, su Padre y Padre nuestro, puede y quiere compartir su ilimitada ternura con nosotros. Por eso bien merece la pena vencer los miedos y vivir con la gratitud y amplitud de miras de quien se sabe llamado a tan alta aspiración. Sólo nosotros podemos oponernos a esta oferta, sólo nuestra libertad puede rehusarla, eso es lo que significa la advertencia final, "si me negáis, yo también os negaré", porque sólo afirmando con la vida y coherencia de la fe se hace realidad lo que creemos y se goza lo prometido. Esa es nuestra suprema responsabilidad, nuestra decisiva autoridad sobre nuestro destino.

LECTIO DIVINA DE SAN ISIDRO DE ALMANSA: NO TENGÁIS MIEDO

COMENTARIO EVANGÉLICO DE J. A. PAGOLA: LIBERAR DEL MIEDO A NUESTRAS COMUNIDADES

COMENTARIO AUDIVISUAL DE VERBO DIVINO: ENTRE EL RUIDO Y LA ESPERANZA

HOJA DOMINICAL DIOCESANA

lunes, 8 de junio de 2026

DOMINGO 14 DE JUNIO: XI DE TIEMPO ORDINARIO (CICLO A)

La barca de Pedro, incluida la Virgen María, representa iconográfica y teológicamente el carácter comunitario, itinerante y misionero de la Iglesia, así como la dimensión sinodal, colegial, comunitaria, de la vocación cristiana, de todas las vocaciones cristianas: las del laicado, la vida religiosa y los ministerios ordenados (diaconado, presbiterado y colegio episcopal). La fuerza que pone en movimiento esta realidad fraternal que es la Iglesia es la llamada de Jesús, y ésta es común a todos los bautizados. Cambiarán las tareas y, para su diversidad también el Espíritu suscitará diferentes carismas y la Iglesia los respectivos ministerios y encomiedas pastorales. Pero quien llama y guía la barca es el Señor que quiere compartir con nosotros su propia misión evangelizadora. Lo anunciamos a Él con la fuerza y el impulso que nos da su Espíritu.

OCTAVA DEL CORPUS EN SANTO DOMINGO: ADORACIÓN EUCARÍSTICA DOMINGO 14 DE JUNIO 19H.

LECTURAS

  • Ex 19, 2-6a. Seréis para mí un reino de sacerdotes y una nación santa.
  • Sal 99. R. Nosotros somos su pueblo y ovejas de su rebaño.
  • Rom 5, 6-11. Si fuimos reconciliados por la muerte del Hijo, ¡con cuánta más razón seremos salvados por su vida!
  • Mt 9, 36 — 10, 8. Llamó a sus doce discípulos y los envió

La lista de los 12, con pequeñas variantes, aparece, además de aquí (Mt 10, 2 - 4), en Mc 3, 16 - 19; Lc 6, 14 - 16 y Hch 1, 13. Pero, antes de darnos el elenco de los elegidos entre el discipulado más amplio de Jesús, para ser el signo visible, profético, del nuevo Israel, Mateo nos habla de la motivación de esta misión o envío de sus discípulos: el pueblo anda perdido, necesita pastores, que lo cuide y que sane a los oprimidos por el mal. La misión evangelizadora no es, al decir del papa Francisco, "auto referencial", sino respuesta a las necesidades más profundas y acuciantes de los destinatarios de la Buena Nueva. Los enviados lo son para servir, curar y liberar. Los doce representan un nuevo Pueblo de Dios que, al contar con la fuerza liberadora del Evangelio, expresada con la pobreza de medios y la gratuidad del servicio prestado, tiene un alcance universal, un horizonte que supera la estrechez de la consideración nacionalista y excluyente de Israel, puesto que ese pueblo elegido no ha logrado alcanzar para los que más lo precisan la bondad y bienestar que Dios quiere para todos sus hijos. 

Por eso, hoy no podemos volver a recaer en la vieja tentación de un "neo confesionalismo" o cristianismo de cristiandad que fíe al poder de los recursos y a los resultados masivos y mediáticos el éxito o fracaso de la acción evangelizadora. La humildad y la gratuidad que Jesús pide para el ejercicio de la misión que encomienda a los enviados es incompatible con el proselitismo, más o menos encubierto, la manipulación de cualquier tipo (incluido el emotivismo criticado por la instrución de los Obispos Cor ad cor loquitur) y un sensacionalismo populista que confunda el encomiable arraigo del catolicismo en nuestra cultura, con la supeditación de la novedad del evangelio a la costumbre y lo estético. Una vez más, para responder al encargo que nos hace el Señor que llama, acompaña y envía, hemos de mirar con él a nuestros hermanos, reconocer sus carencias, conectar con sus necesidades y, más allá de la moda y los "trakings" de audiencia, por encima de la visibilidad efímera de las redes y las estadísticas, mediar con nuestro servicio evangelizador la liberación plena que sólo el espíritu de Cristo puede suscitar aquí y ahora para todos, pues todos la necesitamos.

LECTIO DIVINA DE SAN ISIDRO DE ALMANSA: IGLESIA DE LLAMADA

COMENTARIO EVANGÉLICO DE J. A. PAGOLA: PROGRAMA LIBERADOR

COMENTARIO AUDIVISUAL DE VERBO DIVINO: SANAR MIRADAS

HOJA DOMINICAL DIOCESANA





lunes, 1 de junio de 2026

DOMINGO 7 DE JUNIO: CORPUS CHRISTI. DÍA DE CÁRITAS


En jueves o en domingo, la fiesta del Corpus Christi, como las de la Ascensión y Jueves Santo, reluce más que el sol. Porque lo que brilla es la luz puesta al servicio de todos  los que viven en la casa común, lo que resplandece es la ciudad puesta en lo alto de un monte como hogar de toda la humanidad, abierta a todos los que andan buscando sentido, verdad y felicidad. El Corpus es relumbrante porque lo es la entrega del que dio su vida en rescate por todos, porque lo son el servicio, el compromiso y la generosidad de quienes, en nombre de aquél que veneramos en la Eucaristía, siguen dando pan, tiempo y escucha. Unidos como lo están Dios y lo humano en Jesucristo, la carne y la sangre con el pan y el vino eucarísticos, están inseperablemente unidos el amor con la fe, la caridad con la Eucaristía, el trabajo por la justicia y la solidaridad con el mandato del amor fraterno. Eso celebramos, esto veneramos, con esto nos comprometemos en Cáritas como parte del amor cristiano de toda la Iglesia.

MEMORIA 2025 DE CÁRITAS PARROQUIAL DE SANTO DOMINGO DE GUZMÁN 

OCTAVA DEL CORPUS EN SANTO DOMINGO: ADORACIÓN EUCARÍSTICA DOMINGO 14 DE JUNIO 19H.

LECTURA

  • Dt 8, 2-3. 14b-16a. Te alimentó con el maná, que tú no conocías ni conocieron tus padres.
  • Sal 147. R. Glorifica al Señor, Jerusalén.
  • 1 Cor 10, 16-17. El pan es uno; nosotros, siendo muchos, formamos un solo cuerpo.
  • Jn 6, 51-58. Mi carne es verdadera comida, y mi sangre es verdadera bebida.

Las referencias al éxodo, travesía, hambre, pan bajado del cielo, cruzar el mar (aquí el lago de Tiberiades) hacen del capítulo 6 de Juan mucho más que el relato de la multiplicación de los panes y los peces. Con ser este el único milagro que comparten los cuatro evangelios, el evangelista Juan lo trasciende en la reflexión que Jesús hace sobre las búsquedas de los que le siguen y la oferta que Él nos propone. Porque en este éxodo ya no se trata de una tierra prometida que tenga lugar en ningún mapa, ni de un alimento físico que calme el hambre del cuerpo. Jesús, como enviado del Padre, donde nos lleva es a la tierra prometida de la vida que no perece, de la vida auténtica. Y el alimento para la travesía es también vida, la vida del propio Jesús que se entrega porque no muramos, no ya para que sobrevivamos, sino para compartir el amor incesante de Dios, que es el verdadero origen, fin y sustento de la vida que vence a la muerte. Frente a búsquedas y preguntas de mirada corta e intereses inmediatos, el Pan vivo bajado del cielo, la vida entregada del que antes ha repartido panes y peces, pero ahora se ofrece a sí mismo como alimento imperecedero, nos quiere hacer mirar más alto y pretender  más, mucho más que lo ansiado por la necesidad perentoria, pero que no satisface la aspiración superior de vivir con Dios.

Y si todo eso es lo que sacramentalmente significa y hace presente la Eucaristía, entonces, junto a la comunión con la vida entregada de Cristo y, por ella, con el amor de Dios que ha motivado y acogido esa entrega, la Eucaristía es también el pacto de Dios por la vida. Dice Jesús: "el pan que yo os daré es mi carne por la vida del mundo", por nuestra vida, la de todos, también y primero la vida de los que tienen hambre de pan, trabajo y dignidad. Porque antes de que hiciera la reflexión sobre el pan de vida, dio de comer a los que tenían hambre. Y solo después de saciar ésta, puede con razón abrirles los ojos del alma para que descubran esta otra hambre y puedan también calmarla con su único alimento posible, Dios mismo. La intención que mueve toda la vida de Jesús, en fidelidad a la voluntad del Padre es que tengamos vida, aquí y ahora, para gozarla también después y siempre. La acción socio caritativa de la Iglesia, que ejemplificamos hoy de manera especial con el trabajo y los proyectos de Cáritas, responden a ese pacto de Dios por la vida. La Iglesia que vive de la Eucaristía, que sabe y anuncia la vida verdadera que nos da la comunión con Cristo, es también la Iglesia que con Cristo, por la vida del mundo, por el sentido pleno de la Eucaristía, debe procurar la solidaridad con los que carecen de lo necesario, la promoción de la dignidad completa de las personas incluidos los inmigrantes, la propuesta de una economía más justa, de un estilo de vida más generoso y menos egoísta. Y así, ni podemos separar lo divino de lo humano en Cristo, ni lo espiritual de lo social en la Eucaristía que nos vincula con la vida nueva de Cristo, que está  "por la vida del mundo".

LECTIO DIVINA DE SAN ISIDRO DE ALMANSA: ELIGE AMAR, ELIGE COMUNIDAD

COMENTARIO EVANGÉLICO DE J. A. PAGOLA: EL NUEVO DOMINGO

COMENTARIO AUDIVISUAL DE VERBO DIVINO: MERECE LA PENA

HOJA DOMINICAL DIOCESANA



lunes, 25 de mayo de 2026

DOMINGO 31 DE MAYO: SANTÍSIMA TRINIDAD. PRO ORANTIBUS

El domingo de la Santísima Trinidad (primer domingo después de Pentecostés) la Iglesia lo dedica a orar por los que oran: pro orantibus. Relacionar el misterio de la vida divina, que es misterio de amor y relación, con la vida contemplativa es toda una declaración de principios teológicos y espirituales. Siendo Dios amor, sólo por el amor se le conoce. Por eso la caridad, la solidaridad y la fraternidad son tan sacramentales de nuestra fe como los mismos sacramentos que, de manera simbólica y celebrativa, siempre alimentan la caridad. Pero el amor, también es trato, intimidad y complicidad, algo que sólo en la contemplación amorosa de la oración y la meditación, el silencio y la plegaria puede experimentarse en toda su intensidad. Y es que como muy bien decía santa Teresa, la oración es tratar de amistad, estando muchas veces tratando a solas con quien sabemos nos ama (Vida 8,5).

JORNADA PRO ORANTIBUS

LECTURAS

  • Ex 34, 4b-6. 8-9. Señor, Señor, Dios compasivo y misericordioso.
  • Dan 3, 52-56. R. ¡A ti gloria y alabanza por los siglos!
  • 2 Cor 13, 11-13. La gracia de Jesucristo, el amor de Dios y la comunión del Espíritu Santo.
  • Jn 3, 16-18. Dios envió a su Hijo para que el mundo se salve por él.

El fin de toda la vida de Jesús, porque es la intención misma del Padre al enviarlo como revelación suya, es que "el mundo se salve por él". Por eso no puede ser el temor al infierno lo que motive nuestra fe y seguimiento cristianos, porque siendo tan grande el don que nos procura de parte del Padre, la vida plena, hay suficientes motivos positivos para gozar de su gratuidad, antes que hacerlo por miedo a la condenación. Y, por la misma razón, que es la razón de todas las razones, el fin primero y supremo, nuestra respuesta creyente a la invitación de Cristo, no puede ser a medias, ni contentarse con meros cumplimientos cultuales o morales. Al que la vida misma nos regala, sólo con toda la vida podemos responderle. Tenemos que recuperar la salvación (como diría Torres Queiruga) de una concepción meramente quirúrgica: amputar lo que nos pueda devenir en muerte eterna. A cambio, en plena coherencia con el contenido y la intención de la comunicación de Dios con nosotros, de su motivación salvívica, saludable, podemos ver y vivir la salvación como la dulce experiencia de convivir con el amor que Dios Padre, Hijo y Espíritu Santo es, gustar su amable convivencia y disfrutar de la luz y el sentido que le dan a todas nuestras horas presentes, antes de ser eternidad.

Esta esperanzadora vivencia de la fe como frución de la salvación exige, para gustarla en toda su anchura y profundidad, desarrollar y poner en práctica nuestra capacidad contemplativa. No sólo porque Dios, uno y trino, sea misterio, que lo es y en grado superlativo, sino porque siendo su voluntad que entremos en comunión con su amor, hemos de practicar la atención de los sentidos corporales y espirituales para sentirlo a cada paso, en cada hora, en todas las sensaciones y sentimientos que se enhebran en nuestra vida cotidiana. Suena místico, pero la fe, tal y como nos la propone el Hijo de Dios, es mística, en un sentido que no es privativo de unas pocas personas sino de todos los que crean en el Dios de Jesucristo y viva lo que creen como Él lo vivió y nos enseñó a vivirlo.

LECTIO DIVINA DE SAN ISIDRO DE ALMANSA: AMOR TRINITARIO

COMENTARIO EVANGÉLICO DE J. A. PAGOLA: DIOS ES DE TODOS

COMENTARIO AUDIOVISUAL DE VERBO DIVINO: VIENTO NOCTURNO

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domingo, 17 de mayo de 2026

DOMINGO 24 DE MAYO: PENTECOSTÉS. DÍA DEL APOSTOLADO SEGLAR Y LA ACCIÓN CATÓLICA


La fiesta de Pentecostés, celebración del patrimonio baustismal de la común vocación evangelizadora, reflexionamos y oramos por el apostolados seglar, por la Acción Católica y todos los movimientos e iniciativas de crecimiento del compromiso laical. Y cuanto más se desarrolla la conciencia de la misión que compete a los laicos, más y mejor recupera la Iglesia su estructura sinodal, su alma corresponsable y colegial. Con cada cristiano comprometido en la familia, el trabajo y la vida pública, el Pueblo de Dios se hace presente en el mundo y sale al encuentro de los destinatarios del anuncio del Evangelio, las personas hambrientas de Dios, las realidades necesitadas de transformación, la sociedad entera en cuanto convivencia e inter relación que nos hermana y nos reclama participar y proponer diálogo, cooperación y solidaridad.

LECTURAS

  • Hch 2, 1-11. Se llenaron todos de Espíritu Santo y empezaron a hablar.
  • Sal 103. R. Envía tu Espíritu, Señor, y repuebla la faz de la tierra. 
  • 1 Cor 12, 3b-7. 12-13. Hemos sido bautizados en un mismo Espíritu, para formar un solo cuerpo.
  • Secuencia: Ven, Espíritu divino.
  • Jn 20, 19-23. Como el Padre me ha enviado, así también os envío yo; recibid el Espíritu Santo.

Todo envío, todo encargo por parte del que tiene la autoridad de encomendarlo, supone una transferencia de esa autoridad, una transmisión de la fuerza, la luz y la necesaria capacitación para llevar a cabo tal encomienda. Cuando Jesús llamó a sus discípulos, tanto a los doce como a otros muchos, entre las que se encontraban aquellas mujeres que lo siguieron desde el principio y le permanecieron fieles hasta el final, con la llamada iba implícita la confianza del que llama. Jesus llama y envía, pero antes acompaña, forma y, como parte de ese acompañamiento, comparte con quienes va a enviar a proseguir el anuncio del Evangelio, su intimidad con el Padre, su comunión con el Espíritu, su fe en la misión que Él mismo debe cumplir y a la que nos incorpora haciéndonos dignos de ella, por su gracia, por su donación y ejemplo. 

Pentecostés celebra, conmemora y ayuda a experimentar que todos los bautizados, en cuanto seguidores de Jesús, por la vocación de ser sus discípulos y responder a su envío, contamos con el apoyo de su Santo Espíritu, que inspira e ilumina el discernimiento necesario en cada etapa de la evangelización. Serán tareas diferentes, como distintas son las cualidades, los carismas y las trayectorias que han forjado cada historia de fe y pertenencia a la Iglesia. Unos las viviremos como un servicio integral a la Iglesia, sellado con la condición del ministerio ordenado (diáconos, presbíteros, obispos). Otras respuestas lo serán a la vida consagrada, guiada por específicos carismas que atraen y guían a quienes también se entregan de manera radical. La mayoría del Pueblo de Dios, responderá a la vocación bautismal con un compromiso no menos intenso y verdadero en la familia y la vida pública. Ministros ordenados, vida religiosa y laicado formamos un único Pueblo de Dios y servimomos, con sus específicas diferencias en las tareas y responsabilidades a la común misión de anunciar el Evangelio viviéndolo allá donde transcurran nuestras vidas. El Espíritu de los siete dones, el viento libre y liberador, el fuego que enciende y purifica, fuente de unidad y diversidad, anima al apostolado seglar para que sea fermento del Reino de Dios en la ciudad y el mundo rural, en el trabajo y la cultura, por el compromiso político, asociativo y cultural. Hoy es su fiesta y por ellos oramos como con ellos  trabajamos en la misma viña del mismo Señor de la vida.

LECTIO DIVINA DE SAN ISIDRO DE ALMANSA: PUEBLO DE DIOS QUE SALE AL ENCUENTRO

COMENTARIO EVANGÉLICO DE J. A. PAGOLA: INVOCACIÓN AL ESPÍRITU

COMENTARIO AUDIOVISUAL DE VERBO DIVINO: ¿TIENES FUEGO?

HOJA DOMINICAL DIOCESANA 







LUNES 29 DE JUNIO: SAN PEDRO Y SAN PABLO

  El uno conoció a Jesús en la primera hora, le siguió desde Galilea, tuvo ocasion de confesarlo como Mesías, como Hijo de Dios, pero tambié...