martes, 3 de noviembre de 2026

DOMINGO 8 DE NOVIEMBRE: XXXII DE TIEMPO ORDINARIO. DÍA DE LA IGLESIA DIOCESANA

 

"El combate por la luz" es un poema de Carlos Marzal (1961), de su libro Metales pesados (Tusquets, 2001). Hay una adaptación preciosa y sumamente estimulante de los sentidos espirituales del grupo valenciano Maderita: "Atención encandilada". Pero, a quien le extrañe estas referencias profanas para aludir a la riqueza significativa de la imagen de la luz como referencia a la gracia de Dios, como expresión de la visión del mundo y la vida que ilumina la fe, puede acudir al salmo 35: "Tu luz nos hace ver la luz" o los innumerables himnos de la liturgia de las horas que apelan a este potencial revelador de la luz. Y a Mateo no se le escapa esta productividad teológica de la luz, pero él la concentra en la realidad humana de la perseverancia, en las lámparas que a nosotros nos toca mantener encendidas para alumbrar el encuentro con quien nos ayuda, con su vida entregada, a ganar "el combate por la luz".

DÍA DE LA IGLESIA DIOCESANA

LECTURAS

  • Sab 6, 12-16. Quienes buscan la sabiduría la encuentran.
  • Sal 62. R. Mi alma está sedienta de ti, Señor, Dios mío.
  • 1 Tes 4, 13-18. Dios llevará con él, por medio de Jesús, a los que han muerto.
  • Mt 25, 1-13. ¡Que llega el esposo, salid a su encuentro!

El discurso escatológico del evangelio de Mateo, el quinto de los grandes compendios de las enseñanzas de Jesús, abarca los capítulos 24 - 25. Tiene un precedente en la contestación que Jesús, dentro del contexto de las diatribas o contoversias en Jerusalén con distintos grupos religiosos del judaísmo de su época (sacerdotes, escribas, fariseos...), da a los saduceos (Mt 22, 23-33) en favor de la resurrección. Este concentrado polémico tras la entrada en Jerusalén (Mt 21 - 23), además de subrayar lo lectura específica y novedosa que Jesús hace de la tradición, de la ley y los profetas, sirve para explicar por qué va a morir en la cruz. Pero el colofón escatológico de este discurso, le da a la orientación ético - mística de Jesús (culto inseparable de la coherencia moral: 21, 12-17; autoridad de la autenticidad: 21, 23-33; perseverancia y universalidad del Reino: 21, 33 - 22, 14; unicidad, integridad y transversalidad de la fe en Dios: 22, 15 - 22. 34-40; en fin, conexión de la resurreccion con la vida presente y futura: 22, 15 - 22) una proyección esperanzadora, que desborda la muerte, sin dejar de tener siempre un pie en el presente y la conducta que lo dignifica y mejora. 

Este precipitado de la predicación de Jesús que extracta, en clave polémica con otras versiones de las Escrituras, la teología, espiritualidad y correlato práctico del Reino de Dios está en relación directa e ínternamente correspondiente con la proclamación de la victoria de la vida sobre la muerte de los capítulos 24 - 25 y conviene no separarlos. El anuncio del juicio divino sobre la historia, que es lo mismo que la insuficiencia de la historia para llegar a su plenitud sólo por las fuerzas materiales del poder y la riqueza, con sus inquietantes señales apocalípticas (24, 1 - 31), se sustancia en una llamada a la atención permanente (24, 32 - 51).

Y como ilustración cuasi sacramental, pues las parábolas, especialmente las más logradas, y estas tres de Mt 25 están entre ellas, las imágenes de las doncellas esperando al esposo (Mt 25, 1-13), los talentos (Mt 25, 14 - 30) y el juicio final (Mt 25, 31-46) crean los escenarios, ambientes y marcos simbólicos de esta consumación de todo que, sin embargo, es preciso anticipar por la perseverancia, el esfuerzo que hace fructificar lo recibido y la caridad que es ya encuentro con el que juzga y da la vida. Los tres últimos domingos de este ciclo litúrgico A nos presentarán este triptico del cielo y la tierra anudados por el amor y contemplados por la atención expectante que no pierde el tiempo, sino que aprovecha la ocasion de ser fecunda y compasiva.

En el caso de la parábola de las doncellas necias y prudentes, más allá de la recurrente moraleja sobre la actitud displicente y descuidada o atenta y constante, merece la pena observar el marco narrativo: un banquete nupcial. La promesa que Jesús propone como horizonte de sentido y culminación de la vida es algo alegre, festivo y amoroso. Este argumento para hablar de la vida eterna, que exige previa disposición para percibirla en el instante fugaz del tiempo perecedero, se refuerza con la figura del novio, el amado, que no puede ser recibido sin esperarlo, porque todo amor que se precie, como la escena del zorro y el  principito en la obra de Saint Exupèry, requiere para ser saboreado la espera, la preparación y la paciencia de lo que, como los alimentos suculentos, sólo con delicadeza, dedicación y apasionada entrega se pueden disfrutar en toda su riqueza de matices y aspiración de permanencia ininterrumpida.

LECTIO DIVINA DE SAN ISIDRO DE ALMANSA: FIDELIDAD Y PERSEVERANCIA

COMENTARIO EVANGÉLICO DE J. A. PAGOLA: CREYENTES POCO SENSATOS

COMENTARIO AUDIVISUAL DE VERBO DIVINO: CUANDO LA LÁMPARA SE APAGA QUEDA LA LUZ DEL AMOR

HOJA DOMINICAL DIOCESANA

domingo, 1 de noviembre de 2026

2 DE NOVIEMBRE: TODOS LOS FIELES DIFUNTOS

Todavía golpeados por el accidente ferroviario del pasado 28 de noviembre, por la acumulación de dolor y el desbordamiento de nuestras defensas racionales y emocionales ante el desgarro afectivo y existencial de tantas personas y familias, de todo el país, prolongamos la esperanza y serena alegría por el triunfo del bien que celebramos en Todos los Santos, con la conmemoración de todos los fieles difuntos. A la pletórica afirmación de que la bondad es más abundante que el mal, el bien es mayor que todas las pretensiones del egoísmo cínico y, sobre todo, tiene el tiempo de su parte, pues es el que entra en la eternidad de Dios, enlazamos con afectos profundos y confianza rendida, nuestro más sincero homenaje de gratitud por todos los fieles difuntos. Conscientes de que sólo Dios puede conocer todo lo que fueron, acoger todo lo que vivieron, colmar lo que se quedó incompleto, dar sentido y amplitud a sus historias, pedimos que tengan ese descanso eterno que no es mera pasividad, sino adentrarse en el seno del Creador, único regazo donde reposar para ser parte de Él.

LECTURAS

  • Sabiduría 4, 7-15
  • Salmo 26, 1. 4. 7. 8b. 9a. 13-14 R/. El Señor es mi luz y mi salvación
  • Romanos 5, 5-11
  • Juan 14, 1-6

Estamos en el inicio del discurso de despedida (Jn 14, 31 - 17, 26), que un redactor posterior al inicial, una segunda mano, añade al cuerpo primitivo del evangelio de Juan. La señal de que pasamos de la narración al discurso es el cambio a la segunda persona del plural. Todavía un tercer redactor añadirá un complemento a este discurso (Jn 15 - 17). La prueba de que el discurso acababa en Jn 14, 31 es que éste concluye con la exclamación de Jesús: "Levantaos, vayámonos de aquí". 

El contexto es la cena, la última cena, que en el cuarto evangelio no es una cena pascual. La sección comienza tras el desenmascaramiento y la salida de Judas del cenáculo (13, 21-30), por tanto, tiene todo el dramatismo propio de los hechos consumados, se va a poner en marcha la secuencia de la pasión activada por la entrega por uno de los suyos, pero motivada y orientada por razones e intenciones que van mucho más allá que el gesto de la tración de Judas, motivaciones propias de Jesús, porque suya es esta hora y suya la decisión de asumirla; e intenciones que ni Judas ni los otros discípulos están en condiciones de comprender, pues son las mismas que han guiado al Padre desde la Creación, son las líneas de un proyecto que, sorteando innumerables contradicciones y obstáculos, tiende a mostrar que el destino es la salvación, que la voluntad de Dios es que tengamos vida en abundancia (Jn 10, 10). Y esto es lo que Jesús les quiere aclarar a los discípulos con el lavatorio de pies (13, 12 - 17), la denuncia de la traición de Judas y el anuncio de las negaciones de Pedro (Jn 13, 31 - 38), que se trata de su glorificación porque aquella muerte ha de expresar hasta qué punto Dios nos ama y quiere dársenos en la vida y la muerte del Hijo. Por eso es el amor el nuevo mandamiento (Jn 13, 34), porque de amor va toda la Historia de la Salvación y es el verdadero motor de la pasión de Cristo.

La elevada densidad emocional se resalta con la doble petición por parte de Jesús: "que no tiemble vuestro corazón" (Jn 14, 1. 27) Y este deseo pacificador, tranquilizador por parte del que está al borde de la muerte, debe enmarcar nuestra reflexión sobre los difuntos, si ha de ser una consideración verdaderamente cristiana. El que está a un paso de la muerte, porque sabe de su propia motivación y sentido para morir, nos anima a no derrumbarnos ni perdernos en un encadenamiento interminable de miedo, tristeza y desesperación ante la muerte propia y, lo que tal vez nos duela más que la propia muerte, la de nuestros seres amados. Uno recuerda aquellas palabras llenas de humanidad y compromiso por la humanidad de Ernesto Sábato en su obra - testamento Antes del fin: 

Les propongo entonces, con la gravedad de las palabras finales de la vida, que nos abracemos en un compromiso: salgamos a los espacios abiertos, arriesguémonos por el otro…

La fundamentación de la invitación de Jesús a que no perdamos la esperanza ni la calma, a que no nos perdamos en nuestros propios temores y nostalgias, está en Dios, en su carácter hospitalario de buen hospedero, de extraordinario anfitrión que hace de su existencia espacio y ocasión de encontrar estancia para nuestras vidas, incluso después de la muerte. Pero también antes, por eso Jesús habla del camino, la verdad y la vida que Él mismo es. El camino del amor, la profunda vinculación con Dios y por Él con el hermano, es el camino que da vida auténtica a nuestras horas antes de morir y después también. A Dios se va por el amor. A la resurrección se llega por el amor que Dios nos tiene y que, sólo amándonos como Él nos ha amado, nos permite resucitar también antes de morir.

Señor, únicamente porque tú nos lo dices, porque "una palabra tuya bastará para sanar", amaina el torbellino de tristeza, rebelión, miedo, desafección por la vida, que la muerte de nuestros queridos hermanos difuntos ha desatado en nuestros corazones. Y porque de Ti nos fiamos, porque nos has dado sobradas muestras de que nos amas hasta el extremo y de que así nos ama el Padre, iremos tras de ti, andaremos el camino que eres Tú, viviremos amando para morir de amor, que es como Tú has resucitado y nos resucitarás. 

Requiescant in pace. Amén. Descansen en la paz que sólo Tú puedes darnos.

HOJA DOMINICAL DIOCESANA

lunes, 26 de octubre de 2026

DOMINGO 1 DE NOVIEMBRE: TODOS LOS SANTOS

 

"Veremos a Dios tal cual es" (1Jn 3, 1-3) o como también dice san Pablo: "Ahora vemos como en un espejo, confusamente; entonces veremos cara a cara" (1 Cor 13, 12) y lo dice, precisamente en el colofón de su himno al amor. "Entonces", en ese tiempo futuro al que se refiere la primera carta de Juan ("Veremos"), lo que anhelamos y de lo que tantas veces desesperamos, será realidad y podremos contemplarla "tal cual es". Pero, como nos dirán las bienaventuranzas, esa visión futura, esa experiencia por venir, tiene un presente y también es sensible, visible y audible. Cada gesto de ternura, todas las intenciones de socorrer, la más mínima moción de la voluntad personal en favor del que sufre y nos necesita, hasta "el suspiro del oprimido" que con intención crítica dijera Marx, son retazos de lo que sólo Dios podrá llevar a cumplimiento en su propio tiempo, a su propia y exclusiva -por misericordiosa en grado superlativo- manera y velocidad. Pero, en cualquier caso, con la intensidad y alcance que desbordarán lo que nosotros podíamos soñar y esperar. Mientras tanto, esos retazos son nuestros indicios de que así será. Es propicia la perseverancia; son necesarias la fe y la esperanza; y siempre es acertado el amor

LECTURAS

  • Ap 7, 2-4. 9-14. Vi una muchedumbre inmensa, que nadie podría contar, de todas las naciones, razas, pueblos y lenguas. 
  • Sal 23. R. Esta es la generación que busca tu rostro, Señor.
  • 1 Jn 3, 1-3. Veremos a Dios tal cual es.
  • Mt 5, 1-12a. Alegraos y regocijaos, porque vuestra recompensa será grande en el cielo.

Por debajo de las bienaventuranzas, además de la confirmación por parte Jesús de que Dios está por la plena felicidad de todas las personas, por la dignidad y la justicia que son requisitos mínimos para esa felicidad, hay una espiritualidad de la alteridad: el otro, su destino y su bienestar, forman parte del sentido de la vida y del contenido de la fe. La religión de Jesús, en su línea profética de radicalización de la fe de Israel, redescubre en el rostro del hermano, la volun tad de Dios. No se equivocan pues los que, sin restarle a este evangelio, su perspectiva escatológica, su mirada hacia una plenitud que rebasa nuestros límites temporales, lo traducen como una propuesta ética para el presente, en un ideario de solidaridad compasiva y compasión activa. Porque es cierto que solo en el futuro de Dios serán totalmente satisfechas las justas expectativas de los pacíficos y las reivindicaciones de todas las víctimas del injusto orden presente. 

 Pero mientras llega o llegamos nosotros a ese horizonte último y siempre allende nuestra corta andadura mortal, el presente se convierte en lanzadera que tira de nuestra esperanza para desplegar todas las energías y compromisos necesarios para acercarnos a la erradicación del hambre de pan y a la saciedad del hambre de justicia. Lejos de convertirse en una escapatoria de la urgencia de las necesidades y desigualdades, la esperanza en un futuro de bienaventuranza es motivación para que nos unamos contra lo que aquí ahora merma nuestro derecho a la felicidad integral y universal. Puede que tuviera razón Marx en que por mucho tiempo, esta fe en el futuro de Dios se empleó por algunos como excusa para aplazar a la otra vida la justicia que faltaba en ésta, pero son muchas las vidas cristianas que se han empleado a fondo en gastar sus días contados para lograr adelantar, siquiera un poco, lo que abarcaban sus fuerzas, la fraternidad y la equidad. 

Me decía una vez un querido amigo, activista admirable de las causas de la paz, la justicia y la defensa de la naturaleza, que creo gozará ya de la dicha del Señor: «Vosotros, los creyentes, tenéis la suerte de trabajar a muy largo plazo»... y tan largo, por eso, con ahínco y mucha generosidad hacemos lo posible por acortarlo, por adelantarlo con nuestro compromiso y nuestra coherencia.

LECTIO DIVINA DE SAN ISIDRO DE ALMANSA: BIENAVENTURADA SEA LA LUZ

COMENTARIO EVANGÉLICO DE J. A. PAGOLA: ES BUENO CREER

COMENTARIO AUDIOVISUAL DE VERBO DIVINO: QUIERO QUE SEA FELIZ

HOJA DOMINICAL DIOCESANA


8 DE NOVIEMBRE: DÍA DE LA IGLESIA DIOCESANA

lunes, 19 de octubre de 2026

DOMINGO 25 DE OCTUBRE: XXX DE TIEMPO ORDINARIO (CICLO A)

La primacía y conjunción del amor a Dios y al prójimo en la ley de Dios no es invención de Jesús. De algún modo late en toda la crítica profética contra una fe y un culto sin justicia. Como tampoco es exclusiva de los fariseos y escribas la preocupación por la síntesis y jerarquía de los mandamientos, pues a los judeo cristianos, rama con la que se identifica y a la que se dirige el evangelio de Mateo, les preocupaba cómo quedaba la ley de Moisés en la nueva vivencia de la fe que suponía creer en Jesucristo como el maestro definitivo y la realización de las promesas. La auténtica novedad es que ésta sea la lectura y la opción de Jesús para presentar lo esencial de toda la Palabra de Dios y lo decisivo de la volluntad divina para con nosotros. Y también es nueva y determinante que el que lo dice, aún retomando tradiciones y líneas interpretativas ya presentes en las propias Escrituras, lo hace con la autoridad exclusiva del que encarna en su vida, con su muerte y por su resurreección, esa voluntad y su sentido de salvación plena.

LECTURAS

  • Ex 22, 20-26. Si explotáis a viudas y a huérfanos, se encenderá mi ira contra vosotros.
  • Sal 17. R. Yo te amo, Señor; tú eres mi fortaleza.
  • 1 Tes 1, 5c-10. Os convertisteis, abandonando los ídolos, para servir a Dios y vivir aguardando la vuelta de su Hijo.
  • Mt 22, 34-40. Amarás al Señor tu Dios, y a tu prójimo como a ti mismo.

El correlato ético y relacional del amor al hermano, como acompañamiento imprescindible, verificativo y complementario del amor a Dios no es una mera añadidura en el orden de las consecuencias. La apuesta de Dios por nosotros sólo con una respuesta integral puede ser correspondida. Y si nuestra fe, en cuanto integral, afecta a todas las dimensiones, si implica "alma, corazón y vida" que diría la canción de Los Panchos, ahi entran con derechos propios las relaciones interpersonales, los valores sociales y el compromiso fraternal. 

Luego, cuando Jesús une la fe en Dios con el amor al prójimo "como a ti mismo" (Lv 19, 18), el que sus propios adversarios, no sin retintín, reconocene como maestro, está haciendo una exégesis consecuente y personalmente vivida del precepto de Deuteronomio 6, 5: "Amarás, pues, al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma y con todas tus fuerzas". Porque, aunque sea malintencionadamente, los escribas de este pasaje ven a Jesús predicar, comprueban que tiene discípulos y muy a su pesar, constatan que tiene audiencia entre el pueblo, y eso le confiere la autoridad de los maestros. Pero lo que ellos no saben es que su autoridad no le viene de una escuela, ni siquiera de la lectura personal de la Escristuras. Que claro que Jesús tuvo su escuela en Nazaret y en el desierto, y tuvo su maestro, Juan Bautista, pero como él mismo respondió a los discípulos de Juan cuando le preguntaron por sus avales proféticos (Mt 11, 2-6), es su vida misma la fuente de la verdad con la que comprende y explica la Palabra de Dios. Son sus curaciones, su atención misericordiosa a los pequeños y desvalidos, su oración incesante, su entrega total a la voluntad a Dios... es su filial complicidad con el Padre, los que fundamentan la contundencia y el alcance de su eseñanza, así como la radicalidad en la comprensión y propuesta de lo que es y supone creer en Dios.

Mateo, sistemático en su narración de la vida y el mensaje de Jesucristo,  dispone tras la entrada mesiánica de Jesús en Jerusalén un desfile de testigos de cargo que anticipan a los que comparecerán ante el Sanedrín para condenarlo (Mt 26, 57-67). La efervescente sociología religioso - política, pues en Israel no hay separación posible entre ambos órdenes, marcará el destino del mesías de Nazaret. En el contexto común del creciente descontento contra los romanos, las diferentes sectas, corrientes e instituciones del judaismo de las primeras décadas del siglo I, el marco cronológico de los evangelios, tienen que posicionarse tanto frente al hecho del Imperio que les somete, como a la intepretación más correcta de la propia tradición judía, de las escrituras y los ritos que marcan la más profunda identidad de Israel. Desde su llegada a Jerusalén, Mateo hace un desfile de estas posiciones que reclaman de Jesús la suya: los sacerdotes y ancianos ante la purificación del Templo (Mt 21, 12 - 17) que motivará por parte de Jesús la respuesta de las parábola de los dos hijos, los viñadores homicidas y el banquete de bodas desatendido por los convidados (Mt 21, 23 - 45. 22, 1 - 14) Aquí aparecen ya los fariseos (Mt 21, 45) que son los protagonistas del rifi rafe a cuenta del tributo del César (Mt 22, 15 - 22). Aunque la liturgia no lo coloca a continuación, en la secuencia de Mateo, aparecen después de los sacerdotes y fariseos los saduceos, que constituía el partido o corriente a la que pertenenecían los sacerdotes. Estos plantean la cuestión de la resurrección de los muertos (Mt 22, 23 - 33). Y les llega el turno a los escribas, los maestros de la ley, con su cuestión sobre la jerarquía de los mandamientos. Se trataba de una cuestión no menor, pues el judaísmo tradicional había desarrollado la ley de Moisés, los diez mandamientos, en la pléyade de 613 preceptos mayores y menores que debían guiar la conducta del buen judío a lo largo del día y de toda su vida, y que tenían todos ellos su origen en la Biblia. No es, pues, una cuestión baladí la que plantean ahora los expertos en las Escrituras, con ella podían tantear el posicionamiento de Jesús ante la fuente sagrada de la moral y la fe de Israel. La respuesta de Jesús tampoco es exclusiva de él, pero marca su dirección en la lectura de la Palabra de Dios y su aplicación esencial en la moral radical, libre y mística que acompaña al anuncio del Reino de Dios.

LECTIO DIVINA DE SAN ISIDRO DE ALMANSA: AMAR CON TODO

COMENTARIO EVANGÉLICO DE J. A. PAGOLA: EL AMOR LO ES TODO

COMENTARIO AUDIOVISUAL DE VERBO DIVINO: UNIFICADOS

HOJA DOMINICAL DIOCESANA

jueves, 15 de octubre de 2026

DOMINGO 18 DE OCTUBRE: XIX DE TIEMPO ORDINARIO (CICLO A) DOMUND

"Dad al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios..." y dad a todo el mundo la posibilidad de encontrarse con Dios. Facilitad a todas las personas que conocéis y, sobre todo a las que más solas y desvalidas se encuentran, la experiencia espiritual que ayuda a aceptarse por la gracia de sentirse amado incondicionalmente por Dios. Trabajad por que se consigan en todos los pueblos de la Tierra las condiciones de vida dignas y necesarias, que son requisito previo para poder emplear energías en crecer espiritualmente y desarrollar, por la educación y la participación en su propio destino, la conciencia de seres humanos creados en igualdad. En Cristo nos unimos para llevar a cabo la misión de transmitir la invitación a divina para conocer y saborear las delicias de ser hijos del mismo Dios.

LECTURAS

  • Is 45, 1. 4-6. Yo he tomado de la mano a Ciro, para doblegar ante él las naciones.
  • Sal 95. R. Aclamad la gloria y el poder del Señor.
  • 1 Tes 1, 1-5b. Recordamos vuestra fe, vuestro amor y vuestra esperanza.
  • Mt 22, 15-21. Dad al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios

La respuesta de Jesús a la pregunta sobre los impuestos, motivada por la trapacería de quienes quieren justificar sus conductas con triquiñuelas bíblicas y jurídicas, corresponde a la fuente de Marcos (12, 13 - 17) y la comparten (Lucas 20, 20 - 26) y Mateo (22, 15 - 21). Pero, también está presente  en  los evangelio apócrifo de Tomas (100) y el papiro Egerton (2) Y, lo que es muy significativo por la escasez que hay en Pablo de referencias explícitas a dichos de Jesús, es rastreable de manera coherente en Rm 13, 7: "Dad a cada cual lo que es debido: si son impuestos, impuestos; si tributos, tributos; si temor, temor; si respeto, respeto".

En los tres sinópticos, el pasaje, además de guardar una total semejanza, está situado en el mismo contexto, Jesús está ya en Jerusalén y arrecian los encontronazos y disputas con quienes representan el judaísmo religioso tradicional y tenían la condición de autoridades. Mateo y Marcos citan a los fariseos y herodianos. En el caso de Lucas, además de indicar un poco más arriba la verdadera procedencia de la estratagema (los sacerdotes y escribas: Lc 19, 20) se destapa y acusa la intención moral: "unos espías que fingían hipócritamente ser justos" (Lc 20, 20). Pero las tres versiones recogen la intención capciosa, maliciosa, de quienes formulan la pregunta por la licitud religiosa del impuesto al César. Como también hay también plena coincidencia en su retórica sarcástica, la falsa "captatio benevolentiae" apelando a Jesús como amigo de la verdad. 

La conjunción de este dicho de Jesús con la fiesta del DOMUND nos invita a considerar la posibilidad de que, si hemos de dar al César lo que es del César y a Dios lo que es suyo, no deberíamos dar Dios y el César a todos nuestros hermanos. Evangelizar es dar Dios a los demás, es decir, anunciar que Dios se nos ha dado ya en Jesucristo y, por eso mismo, los cristianos lo queremos dar a conocer cómo Él mismo se nos ha entregado en la historia de amor y reconciliación de su Hijo bendito, Jesús de Nazaret. Pero, con Dios, también deberíamos acercar a todos, sobre todo a lo que carezcan de ellos, los justos beneficios de la vida económica, social y política que representa simbólicamente, en terminos generales, la figura del César. Con Dios, las misiones católicas dan a sus destinatarios más pobres el pan, la cultura, la salud y la dignidad que les correponde por ser todos, incluido el César, de Dios, amados y sujetos a su divina providencia de perdón y salvación. En el centenario de las Obras Misionales Pontificias, que coordinan y patrocinan las innumerables iniciativas evangelizadoras de toda la Iglesia, comprometámonos para que a nadie le falte su parte del patrimonio universal del desarrollo, la prosperidad y la justicia, sin los cuales, la donación de Dios por nuestra parte, estaría incompleta. Pero, porque comunicamos a Dios, también con Él facilitamos la realización de su deseo para toda la humanidad, que tengamos vida en abundancia, la que desborda la muerte y la que evita las muertes anticipadas de la pobreza, la violencia y la explotación arrolladora de las personas y de la naturaleza.

LECTIO DIVINA DE SAN ISIDRO DE ALMANSA: CAMINAR EN VERDAD

COMENTARIO EVANGÉLICO DE J. A. PAGOLA: SÓLO PERTENECEMOS A DIOS

COMENTARIO AUDIOVISUAL DE VERBO DIVINO: MIRAR DISITINTO. ACTUAR DIFERENTE

HOJA DOMINICAL DIOCESANA

domingo, 11 de octubre de 2026

15 DE OCTUBRE: SANTA TERESA DE JESÚS

 

Siempre actual, siempre oportunas sus enseñanzas, porque su itinerario creyente, con ser tan especial y elevado, no deja de basarse en los ingredientes de cualquier camino de auténtica conversión: autoconocimiento, que ella lo llama "humildad", esto es, "andar en verdad"; encuentro con Jesús, tan lastimado por todos nosotros; deseo de corresponder al gran amor de Dios con el nuestro a los hermanos; confirmación de que en comunidad, en Iglesia, se va mejor hacia el Padre. Y así, Santa Teresa de Jesús sige siendo una excelente maestra de espiritualidad y acompañante de los que intentamos seguir a Jesucristo. 

LECTURAS

  • Eclo 15, 1-6. Lo llenará del espíritu de sabiduría y de inteligencia.
  • Sal 88. R. Cantaré eternamente las misericordias del Señor.
  • Mt 11, 25-30. Soy manso y humilde de corazón.

¡Oh Señor de mi alma, y quién tuviera palabras para dar a entender qué dais a los que se fían de Vos… (Vida, 22, 17)

Quién pudiera compartir lo que Dios da a quien le busca, porque sería señal de que lo ha encontrado y estímulo para no dejar de buscarle. Es la confianza el motor de ese encuentro. Y pues amor y más amor es su fruto, por amor quisiéramos publicarlo. Y al ponerlo en palabras, volvemos a saborearlo, y aquella confianza que este premio ganó, se acrecienta hacia dentro, se ensancha con los hermanos.

(Francisco Javier Avilés Jiménez, Santa Teresa de Jesús y la inteligencia emocional. Ediciones Las Diez Ciudades, a la venta en Amazon)

domingo, 4 de octubre de 2026

DOMINGO 11 DE OCTUBRE: XXVIII DE TIEMPO ORDINARIO (CICLO A)

"Todos, todos, todos..." decía el recordado papa Francisco en la Jornada Mundial de la Juventud de Lisboa (2026) y en esa línea inclusiva, universalista, el evangelio de Mateo sigue insistiendo y avanzando. Porque esa apertura a todos, no es sólo sincrónica, para los que compartimos el presente, sino que se va abriendo al horizonte escatológico que es el propio de Jesús, como lo fue también del Bautista. El futuro que da sentio al día a día, la plenitud de Dios que espera todos los destinos humanos está marcado por la libertad de su acogida por parte de cada uno de nosotros y por la vocación de incluir a todos, todos, todos.

LECTURAS

  • Is 25, 6-10a
  • Salmo 22, 1-3a. 3b-4. 5. 6. R/. Habitaré en la casa del Señor por años sin término
  • Flp 4, 12-14. 19-20
  • Mt 22, 1-14

Si la imagen de la viña, con todos los cuidados que el amigo que la tenía le dispensó, con todo el mimo con que Dios provee recursos para que sea fecunda, es imagen del Pueblo de Dios y de la pertenencia al mismo, el convite de bodas tiene un inconfundible aroma escatológico de promesa de plenitud y destino de salvación. Y si en las diatribas de Jesús contra los que se apropiaban de la exclusividad de esa identidad de miembros y heredad del Señor de la viña (los escribas y fariseos, los sacerdotes y ancianos), les contrapone la apertura y la universalidad de la vinculación con Dios como hijos suyos, ahora dicha superación de las restricciones y discriminaciones entre los de dentro y los de fuera, va más allá del presente y alcanza el futuro prometido de la dicha máxima. Pertenencia y salvación, identidad y esperanza, presente y porvenir, para Jesús están al alcance de todos los que quieran recibir la invitación y se sientan concernidos por el deseo divino de darnos su amor y deleitarnos con su presencia.

Cuando presenciamos la destrucción de la política multilateral que pretendía, tras el horror de las dos guerras mundiales, sustituir la violencia por el diálogo, la imposición por el acuerdo; cuando se agita el miedo al extranjero como fuego que avive la visceralidad de la oposición entre nosotros y los otros; en una cultura que por la vía de la seducción digital nos recluye todavía más en el aislamiento y el individualismo, ver a Dios en los cruces de los caminos para invitar a toda la humanidad a conocerle y saborear su misericordia; a descubrir la vía de humanidad que se abre para lo que creen en Él y practican sus mandamientos, supone una oportunidad para volver a creer también en la humanidad y sus posibilidades de aprendizaje y desarrollo integral.

Señor, perdónanos por haber rechazado displicentemente tu solicitud, tu cariñosa invitación a participar de tu amor, que como el convite que celebra la alegría de estar juntos, nos proponías con toda tu bondad y ternura. Perdónanos si, despistados, ensimismados o inútilmente entretenidos, se nos ha pasado por alto recibir tu propuesta que nos haces en tu Hijo Jesucristo y disponernos adecuadamente para gozarla. 
Que esta reunión de seguidores que es la Iglesia y cada celebración suya de la Eucaristía, cada iniciativa de oración, formación y caridad activa nos permitan sentarnos a tu mesa y estar a la altura de tu entrañable iniciativa de juntarnos a tu vera, de tenernos junto a ti. 
Que el recuerdo agradecido de nuestros difuntos, a quienes sólo por ti y contigo podemos sentir vivos para siempre, nos aliente para acudir a tu llamada y aprovechar tu magnánima intención de asociarnos a tu alegría y tu compasión.

LECTIO DIVINA DE SAN ISIDRO DE ALMANSA: INVITACIÓN

COMENTARIO EVANGÉLICO DE J. A. PAGOLA: LA INVITACIÓN DE DIOS

COMENTARIO AUDIOVISUAL DE VERBO DIVINO: ACEPTA LA INVITACIÓN



DOMINGO 8 DE NOVIEMBRE: XXXII DE TIEMPO ORDINARIO. DÍA DE LA IGLESIA DIOCESANA

  "El combate por la luz" es un poema de Carlos Marzal (1961), de su libro Metales pesados (Tusquets, 2001). Hay una adaptación p...