lunes, 1 de junio de 2026

DOMINGO 7 DE JUNIO: CORPUS CHRISTI. DÍA DE CÁRITAS


En jueves o en domingo, la fiesta del Corpus Christi, como las de la Ascensión y Jueves Santo, reluce más que el sol. Porque lo que brilla es la luz puesta al servicio de todos  los que viven en la casa común, lo que resplandece es la ciudad puesta en lo alto de un monte como hogar de toda la humanidad, abierta a todos los que andan buscando sentido, verdad y felicidad. El Corpus es relumbrante porque lo es la entrega del que dio su vida en rescate por todos, porque lo son el servicio, el compromiso y la generosidad de quienes, en nombre de aquél que veneramos en la Eucaristía, siguen dando pan, tiempo y escucha. Unidos como lo están Dios y lo humano en Jesucristo, la carne y la sangre con el pan y el vino eucarísticos, están inseperablemente unidos el amor con la fe, la caridad con la Eucaristía, el trabajo por la justicia y la solidaridad con el mandato del amor fraterno. Eso celebramos, esto veneramos, con esto nos comprometemos en Cáritas como parte del amor cristiano de toda la Iglesia.

MEMORIA 2025 DE CÁRITAS PARROQUIAL DE SANTO DOMINGO DE GUZMÁN 

LECTURAS

  • Dt 8, 2-3. 14b-16a. Te alimentó con el maná, que tú no conocías ni conocieron tus padres.
  • Sal 147. R. Glorifica al Señor, Jerusalén.
  • 1 Cor 10, 16-17. El pan es uno; nosotros, siendo muchos, formamos un solo cuerpo.
  • Jn 6, 51-58. Mi carne es verdadera comida, y mi sangre es verdadera bebida.

Las referencias al éxodo, travesía, hambre, pan bajado del cielo, cruzar el mar (aquí el lago de Tiberiades) hacen del capítulo 6 de Juan mucho más que el relato de la multiplicación de los panes y los peces. Con ser este el único milagro que comparten los cuatro evangelios, el evangelista Juan lo trasciende en la reflexión que Jesús hace sobre las búsquedas de los que le siguen y la oferta que Él nos propone. Porque en este éxodo ya no se trata de una tierra prometida que tenga lugar en ningún mapa, ni de un alimento físico que calme el hambre del cuerpo. Jesús, como enviado del Padre, donde nos lleva es a la tierra prometida de la vida que no perece, de la vida auténtica. Y el alimento para la travesía es también vida, la vida del propio Jesús que se entrega porque no muramos, no ya para que sobrevivamos, sino para compartir el amor incesante de Dios, que es el verdadero origen, fin y sustento de la vida que vence a la muerte. Frente a búsquedas y preguntas de mirada corta e intereses inmediatos, el Pan vivo bajado del cielo, la vida entregada del que antes ha repartido panes y peces, pero ahora se ofrece a sí mismo como alimento imperecedero, nos quiere hacer mirar más alto y pretender  más, mucho más que lo ansiado por la necesidad perentoria, pero que no satisface la aspiración superior de vivir con Dios.

Y si todo eso es lo que sacramentalmente significa y hace presente la Eucaristía, entonces, junto a la comunión con la vida entregada de Cristo y, por ella, con el amor de Dios que ha motivado y acogido esa entrega, la Eucaristía es también el pacto de Dios por la vida. Dice Jesús: "el pan que yo os daré es mi carne por la vida del mundo", por nuestra vida, la de todos, también y primero la vida de los que tienen hambre de pan, trabajo y dignidad. Porque antes de que hiciera la reflexión sobre el pan de vida, dio de comer a los que tenían hambre. Y solo después de saciar ésta, puede con razón abrirles los ojos del alma para que descubran esta otra hambre y puedan también calmarla con su único alimento posible, Dios mismo. La intención que mueve toda la vida de Jesús, en fidelidad a la voluntad del Padre es que tengamos vida, aquí y ahora, para gozarla también después y siempre. La acción socio caritativa de la Iglesia, que ejemplificamos hoy de manera especial con el trabajo y los proyectos de Cáritas, responden a ese pacto de Dios por la vida. La Iglesia que vive de la Eucaristía, que sabe y anuncia la vida verdadera que nos da la comunión con Cristo, es también la Iglesia que con Cristo, por la vida del mundo, por el sentido pleno de la Eucaristía, debe procurar la solidaridad con los que carecen de lo necesario, la promoción de la dignidad completa de las personas incluidos los inmigrantes, la propuesta de una economía más justa, de un estilo de vida más generoso y menos egoísta. Y así, ni podemos separar lo divino de lo humano en Cristo, ni lo espiritual de lo social en la Eucaristía que nos vincula con la vida nueva de Cristo, que está  "por la vida del mundo".

LECTIO DIVINA DE SAN ISIDRO DE ALMANSA: ELIGE AMAR, ELIGE COMUNIDAD

COMENTARIO EVANGÉLICO DE J. A. PAGOLA: EL NUEVO DOMINGO

COMENTARIO AUDIVISUAL DE VERBO DIVINO: MERECE LA PENA

HOJA DOMINICAL DIOCESANA

lunes, 25 de mayo de 2026

DOMINGO 31 DE MAYO: SANTÍSIMA TRINIDAD. PRO ORANTIBUS

El domingo de la Santísima Trinidad (primer domingo después de Pentecostés) la Iglesia lo dedica a orar por los que oran: pro orantibus. Relacionar el misterio de la vida divina, que es misterio de amor y relación, con la vida contemplativa es toda una declaración de principios teológicos y espirituales. Siendo Dios amor, sólo por el amor se le conoce. Por eso la caridad, la solidaridad y la fraternidad son tan sacramentales de nuestra fe como los mismos sacramentos que, de manera simbólica y celebrativa, siempre alimentan la caridad. Pero el amor, también es trato, intimidad y complicidad, algo que sólo en la contemplación amorosa de la oración y la meditación, el silencio y la plegaria puede experimentarse en toda su intensidad. Y es que como muy bien decía santa Teresa, la oración es tratar de amistad, estando muchas veces tratando a solas con quien sabemos nos ama (Vida 8,5).

JORNADA PRO ORANTIBUS

LECTURAS

  • Ex 34, 4b-6. 8-9. Señor, Señor, Dios compasivo y misericordioso.
  • Dan 3, 52-56. R. ¡A ti gloria y alabanza por los siglos!
  • 2 Cor 13, 11-13. La gracia de Jesucristo, el amor de Dios y la comunión del Espíritu Santo.
  • Jn 3, 16-18. Dios envió a su Hijo para que el mundo se salve por él.

El fin de toda la vida de Jesús, porque es la intención misma del Padre al enviarlo como revelación suya, es que "el mundo se salve por él". Por eso no puede ser el temor al infierno lo que motive nuestra fe y seguimiento cristianos, porque siendo tan grande el don que nos procura de parte del Padre, la vida plena, hay suficientes motivos positivos para gozar de su gratuidad, antes que hacerlo por miedo a la condenación. Y, por la misma razón, que es la razón de todas las razones, el fin primero y supremo, nuestra respuesta creyente a la invitación de Cristo, no puede ser a medias, ni contentarse con meros cumplimientos cultuales o morales. Al que la vida misma nos regala, sólo con toda la vida podemos responderle. Tenemos que recuperar la salvación (como diría Torres Queiruga) de una concepción meramente quirúrgica: amputar lo que nos pueda devenir en muerte eterna. A cambio, en plena coherencia con el contenido y la intención de la comunicación de Dios con nosotros, de su motivación salvívica, saludable, podemos ver y vivir la salvación como la dulce experiencia de convivir con el amor que Dios Padre, Hijo y Espíritu Santo es, gustar su amable convivencia y disfrutar de la luz y el sentido que le dan a todas nuestras horas presentes, antes de ser eternidad.

Esta esperanzadora vivencia de la fe como frución de la salvación exige, para gustarla en toda su anchura y profundidad, desarrollar y poner en práctica nuestra capacidad contemplativa. No sólo porque Dios, uno y trino, sea misterio, que lo es y en grado superlativo, sino porque siendo su voluntad que entremos en comunión con su amor, hemos de practicar la atención de los sentidos corporales y espirituales para sentirlo a cada paso, en cada hora, en todas las sensaciones y sentimientos que se enhebran en nuestra vida cotidiana. Suena místico, pero la fe, tal y como nos la propone el Hijo de Dios, es mística, en un sentido que no es privativo de unas pocas personas sino de todos los que crean en el Dios de Jesucristo y viva lo que creen como Él lo vivió y nos enseñó a vivirlo.

LECTIO DIVINA DE SAN ISIDRO DE ALMANSA: AMOR TRINITARIO

COMENTARIO EVANGÉLICO DE J. A. PAGOLA: DIOS ES DE TODOS

COMENTARIO AUDIOVISUAL DE VERBO DIVINO: VIENTO NOCTURNO

HOJA DOMINICAL DIOCESANA



domingo, 17 de mayo de 2026

DOMINGO 24 DE MAYO: PENTECOSTÉS. DÍA DEL APOSTOLADO SEGLAR Y LA ACCIÓN CATÓLICA


La fiesta de Pentecostés, celebración del patrimonio baustismal de la común vocación evangelizadora, reflexionamos y oramos por el apostolados seglar, por la Acción Católica y todos los movimientos e iniciativas de crecimiento del compromiso laical. Y cuanto más se desarrolla la conciencia de la misión que compete a los laicos, más y mejor recupera la Iglesia su estructura sinodal, su alma corresponsable y colegial. Con cada cristiano comprometido en la familia, el trabajo y la vida pública, el Pueblo de Dios se hace presente en el mundo y sale al encuentro de los destinatarios del anuncio del Evangelio, las personas hambrientas de Dios, las realidades necesitadas de transformación, la sociedad entera en cuanto convivencia e inter relación que nos hermana y nos reclama participar y proponer diálogo, cooperación y solidaridad.

LECTURAS

  • Hch 2, 1-11. Se llenaron todos de Espíritu Santo y empezaron a hablar.
  • Sal 103. R. Envía tu Espíritu, Señor, y repuebla la faz de la tierra. 
  • 1 Cor 12, 3b-7. 12-13. Hemos sido bautizados en un mismo Espíritu, para formar un solo cuerpo.
  • Secuencia: Ven, Espíritu divino.
  • Jn 20, 19-23. Como el Padre me ha enviado, así también os envío yo; recibid el Espíritu Santo.

Todo envío, todo encargo por parte del que tiene la autoridad de encomendarlo, supone una transferencia de esa autoridad, una transmisión de la fuerza, la luz y la necesaria capacitación para llevar a cabo tal encomienda. Cuando Jesús llamó a sus discípulos, tanto a los doce como a otros muchos, entre las que se encontraban aquellas mujeres que lo siguieron desde el principio y le permanecieron fieles hasta el final, con la llamada iba implícita la confianza del que llama. Jesus llama y envía, pero antes acompaña, forma y, como parte de ese acompañamiento, comparte con quienes va a enviar a proseguir el anuncio del Evangelio, su intimidad con el Padre, su comunión con el Espíritu, su fe en la misión que Él mismo debe cumplir y a la que nos incorpora haciéndonos dignos de ella, por su gracia, por su donación y ejemplo. 

Pentecostés celebra, conmemora y ayuda a experimentar que todos los bautizados, en cuanto seguidores de Jesús, por la vocación de ser sus discípulos y responder a su envío, contamos con el apoyo de su Santo Espíritu, que inspira e ilumina el discernimiento necesario en cada etapa de la evangelización. Serán tareas diferentes, como distintas son las cualidades, los carismas y las trayectorias que han forjado cada historia de fe y pertenencia a la Iglesia. Unos las viviremos como un servicio integral a la Iglesia, sellado con la condición del ministerio ordenado (diáconos, presbíteros, obispos). Otras respuestas lo serán a la vida consagrada, guiada por específicos carismas que atraen y guían a quienes también se entregan de manera radical. La mayoría del Pueblo de Dios, responderá a la vocación bautismal con un compromiso no menos intenso y verdadero en la familia y la vida pública. Ministros ordenados, vida religiosa y laicado formamos un único Pueblo de Dios y servimomos, con sus específicas diferencias en las tareas y responsabilidades a la común misión de anunciar el Evangelio viviéndolo allá donde transcurran nuestras vidas. El Espíritu de los siete dones, el viento libre y liberador, el fuego que enciende y purifica, fuente de unidad y diversidad, anima al apostolado seglar para que sea fermento del Reino de Dios en la ciudad y el mundo rural, en el trabajo y la cultura, por el compromiso político, asociativo y cultural. Hoy es su fiesta y por ellos oramos como con ellos  trabajamos en la misma viña del mismo Señor de la vida.

LECTIO DIVINA DE SAN ISIDRO DE ALMANSA: PUEBLO DE DIOS QUE SALE AL ENCUENTRO

COMENTARIO EVANGÉLICO DE J. A. PAGOLA: INVOCACIÓN AL ESPÍRITU

COMENTARIO AUDIOVISUAL DE VERBO DIVINO: ¿TIENES FUEGO?

HOJA DOMINICAL DIOCESANA 







domingo, 10 de mayo de 2026

DOMINGO 17 DE MAYO: VII DE PASCUA (CICLO A). ASCENSIÓN DEL SEÑOR

La referencia de Jesús al bautismo, fórmula trinitaria incluida, en el relato de la Ascensión con el que concluye el evangelio según san Mateo, es muy probablemente redaccional, que no jesuánica. Ello no le quita ni un ápice de verdad en cuanto a lo que los evangelios pretenden ser veraces. Ni de canonicidad, ni de inspiración, ni de carácter revelado. Es tan palabra de Dios como el resto del primer evangelio y la totalidad de la Sagrada Escritura. Como ocurre en el proceso de elaboración de los evangelios, proceso a través del cual, la memoria de los primeros cristianos transmite el Espíritu que es el verdadero y último autor de la revelación escrita, esta alusión directa al bautismo cristiano, aunque se debe a la práctica bautismal de la primera Iglesia, acoge en su motivación y finalidad lo que Cristo es y lo que Cristo nos comunica. Y es ahí donde la meditación, predicación y aplicación pastoral debe incidir para resaltar que la continuidad de la presencia de Cristo en su Iglesia, no es sólo una cuestión espiritual, intimista e individual, sino una experiencia de pertenencia comunitaria, participación comprometida y solidaridad fraternal con los que también comparten esa vivencia de que Cristo está con nosotros hasta el fin del mundo.

LECTURAS

  • Hch 1, 1-11. A la vista de ellos, fue elevado al cielo.
  • Sal 46. R. Dios asciende entre aclamaciones; el Señor, al son de trompetas. 
  • Ef 1, 17-23. Lo sentó a su derecha en el cielo.
  • Mt 28, 16-20. Se me ha dado todo poder en el cielo y en la tierra.

Ni el mismísimo san Pablo bautizaba (1Cor 1, 17), pues él fue enviado a predicar. El que sí bautizó en el Jordán, según el cuarto evangelio, fue el propio Jesús (Jn 3, 22), información que luego el mismo evangelista intenta suavizar diciendo que no era Jesús quien bautizaba, sino sus discípulos (Jn 4, 2). En cualquier caso, bautizara o no Jesús, lo que está claro es que él sí fue bautizado por Juan Bautista y que fue próximo a su movimiento profético y bautismal. Pero, aquél bautismo del Jordán no era el Bautismo cristiano, ni debe ser entendido, salvo por la proximidad formal, como el precedente del mismo. Pues se trataba de una práctica penitencial, referida al anuncio del fin de los tiempos y ligado de manera expresa al arrepentimiento de los pecados y la conversión de vida. Por eso, la referencia trinitaria que Mateo incluye en el envío a bautizar que Jesús hace a sus discípulos, desliga el bautismo cristiano de aquel otro y lo inserta en la nueva experiencia de Dios que Cristo nos ha comunicado con su vida, muerte y resurrección. El Bautismo "en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo" tiene su verdadera raíz en la vida nueva que hemos conocido por el Evangelio viviente que es Jesús de Nazaret. Vida nueva que él ha mostrado con palabras y obras, y que ahora, por el Bautismo se experimenta en el anuncio evangelizador de la Iglesia. Si no podemos decir, al menos de manera histórica, que este texto sea la fundación del Bautismo por parte de Cristo, sí que estamos en condiciones de afirmar que el Bautismo se funda y significa en el envío misionero de Cristo, en su llamada al discipulado y en la respuesta que cada cristiano habrá de dar a esta común vocación.

Como expresión de la permanencia de Cristo entre nosotros, la Iglesia y su Bautismo son inseparables de una pertenencia activa a la comunidad. Pertenencia que no es sólo cultual, pues Jesús, en este mismo pasaje, liga el discipulado a la moral evangélica, al cumplimiento existencial de todo lo que Él nos ha enseñado y mandado. Por eso, el envío de Jesús al final de su ciclo mortal, como colofón de su misión temporal, renueva la vocación que nos hace discípulos suyos y que es común a todos los bautizados, laicos y ordenados. Vocación que implica la común misión de seguir anunciando el Evangelio viviéndolo en fraternidad. La Iglesia es sinodal, la evangelización es compartida, porque el que nos envía no hace distingos ni excepciones. No se trata sólo de repartirnos tareas, sino de experimentar que Cristo sigue con nosotros y su envío resuena en cada compromiso, en todos los ministerios, para responder con una misma dignidad y responsabilidad a su llamada, que es la vocación de todos los cristianos.

LECTIO DIVINA DE SAN ISIDRO DE ALMANSA: DIOS CON NOSOTROS

COMENTARIO EVANGÉLICO DE J. A. PAGOLA: HACER DISCÍPULOS DE JESÚS

COMENTARIO AUDIOVISUAL DE VERBO DIVINO: TESTIGOS DE SU PRESENCIA

HOJA DOMINICAL DIOCESANA

lunes, 4 de mayo de 2026

DOMINGO 10 DE MAYO: VI DOMINGO DE PASCUA (CICLO A). SAN JUAN DE ÁVILA

Los domingos, y más los de Pascua, tienen preferencia litúrgica sobre la celebración de lo santos. Si, con motivo de la coincidencia del VI Domingo de Pascua con la fiesta de san Juan de Ávila (10 de mayo), unimos al santo con la liturgia dominical, se debe a una relación interna a ambas celebraciones. El sentido de las lecturas es misionero, evangelizador. Desde la misión de Felipe, confirmada por la posterior visita de los apóstoles Pedro y Juan, confirmada por el Espíritu Santo que está en el origen y el desarrollo del anuncio del Evangelio; hasta la promesa del envío del Espíritu Santo (Paráclito) por parte de Jesucristo; pasando por la consideración realista de que para dar razón de nuestra esperanza debemos estar dispuestos también a afrontar dificultades y sufrimientos, las lecturas de hoy están dirigidas a despertar nuestra vocación misionera. Y san Juan de Ávila, el conocido como apóstol de Andalucía, patrón del clero secular de España, fue un gran evangelizador. Sólo el Espíritu Santo pudo convertirlo en el predicador entregado, coherente y creíble que dio numerosos frutos de fe y renovación de la Iglesia. Al Santo Espíritu de Dios que Cristo nos envía y del que fue gran testigo el santo de Almodóvar del Campo, le pedimos que hoy también azuze las vocaciones adormecidas, tanto al laicado comprometido, como a la vida religiosa y al ministerio sacerdotal, para que todos, como Pueblo de Dios, seamos anuncio de la comunión con Dios que Cristo nos ofrece. 

LECTURAS

  • Hch 8, 5-8. 14-17. Les imponían las manos y recibían el Espíritu Santo.
  • Sal 65. R. Aclamad al Señor, tierra entera.
  • 1 Pe 3, 15-18. Muerto en la carne pero vivificado en el Espíritu.
  • Jn 14, 15-21. Le pediré al Padre que os dé otro Paráclito.

"No os dejaré huérfanos" dice el Señor. Su Resurrección no es abandono, ni alejamiento; el Espíritu Santo es la continuidad de la presencia del Maestro con sus discípulos, recurso de asistencia para que nosotros, por nuestra parte, continuemos su misión. Y esta misión no es otra que anunciar que en Cristo, en su persona y su Evangelio tenemos un camino de comunión con Dios, una puerta abierta a la intimidad trinitaria, a la vida amorosa que Dios es y que Dios quiere compartir con nosotros: "yo estoy en mi Padre, y vosotros en mí y yo en vosotros" Esta propuesta de elevación y profundización de nuestra condición humana, por misericordia y gracia de Dios, no es solo el  contenido de nuestro anuncio evangelizador, sino que también marca su estilo, su modalidad y metodología. Porque sólo viviendo del amor que Dios es podremos comunicarlo, únicamente experimentando esta conexión con el Padre que Cristo nos facilita, seremos misioneros a la altura de tan excelsa encomienda. Valga decir que sólo con un lenguaje, actitudes e iniciativas verdaderamente fraternales, comunitarias, sinodales, podremos evangelizar de modo creíble la extraordinaria oportunidad de vida plena realizada en Jesucristo. 

San Juan de Ávila es un buen ejemplo de esta manera de entender el mensaje del Evangelio y el tipo de mensajero que requiere. Maestro de espiritualidad porque era persona de oración, meditación y contemplación; porque conocía y había estudiado con rigor la Palabra de Dios que, si antes no se ha tratado con familiaridad, difícilmente puede luego alimentar nuestra predicación. Hombre pues, de oración y de estudio, pero también entregado a la pastoral, a la cura de almas que se lleva a cabo por medio del acompañamiento personal, la celebración de los sacramentos y la fraternidad apostólica. Pudo contribuir a la reforma del clero, de la catequesis y de la Iglesia en general, porque cumplió lo que dice el ritual de órdenes: "Considera lo que realizas e imita lo que conmemoras, y conforma tu vida con el misterio de la cruz del Señor". Por otra parte, conocedor como era, tanto de la interna estructura eclesial y colegial del ministerio presbiteral, así como de la acción misionera de la Iglesia, que, como ella, debe ser sinodal, comunitaria, corresponsable, animó una visión menos individualista y más colaborativa de la vocación sacerdotal. Vaya, que tenemos en este santo nuestro un testimonio de lo que pasa cuando es el Espíritu el que inspira, guía y testifica la calidad evangélica de nuestras vocaciones y de nuestra misión evangelizadora. Valga para la misión diocesana y todas las que vengan después.

LECTIO DIVINA DE SAN ISIDRO DE ALMANSA: LA CENA DE DESPEDIDA

COMENTARIO EVANGÉLICO DE J. A. PAGOLA: NO ESTAMOS HUÉRFANOS

COMENTARIO AUDIOVISUAL DE VERBO DIVINO: SER CASA

HOJA DOMINICAL DIOCESANA



viernes, 1 de mayo de 2026

DOMINGO 3 DE MAYO: V DE PASCUA (CICLO A)

Toda la vida de Cristo es manifestación, revelación de Dios. Toda su vida, del Bautismo en el Jordán con las tentaciones de seguir otro camino, hasta la muerte y resurrección, pasando por la Transfiguración y cada gesto de amor y vida, como la resurrección de Lázaro, comunican que Él está con Dios y, por Él, nosotros podemos estar en Dios. Jesucristo no es una idea, ni un dogma, ni una doctrina, es un camino de salvación que sólo recorriéndolo con Él podemos experimentar su misma comunión de vida con el Padre que quiere compartir con nosotros. Eso sería creer en Jesucristo, camino, verdad y vida; eso sería ser cristiano. Hoy, 3 de mayo, es el día de la Cruz, la Cruz de mayo, festividad, entre otros pueblos de Albacete, de Pozo Lorente.

LECTURAS

  • Hch 6, 1-7. Eligieron a siete hombres llenos del Espíritu Santo.
  • Sal 32. R. Que tu misericordia, Señor, venga sobre nosotros, como lo esperamos de ti. 
  • 1 Pe 2, 4-9. Vosotros, en cambio, sois un linaje elegido, un sacerdocio real.
  • Jn 14, 1-12. Yo soy el camino y la verdad y la vida.

El lema de la misión diocesana de Albacete es "Camino contigo" y bien verdad que es, Jesucristo camina con nosotros, la pregunta que marca la conversión permanente del cristiano y de la Iglesia misma es: ¿caminamos nosotros con Él?, ¿vamos por dónde Él va y hacia donde dirige sus pasos? El camino de Cristo es la entrega, la humildad y el amor; la meta de los pasos que Cristo da es Dios mismo hecho comunión, fraternidad, experiencia de acogida y reconciliación plena. Esta afirmación de Jn 14, "Yo soy el camino, la verdad y la vida. Nadie va al Padre si no es por mí" ha sido utilizada muchas veces como una fórmula para remarcar la exlusividad salvífica de Cristo: sólo en Él hay salvación. Pero esta afirmación, que es verdadera en toda su profundidad moral y amplitud universalista, supone también que Jesucristo salva en la experiencia de vivir como Él vivió y para lo que él da la vida, el amor generoso y sin exclusiones. Creer es vivir la vida de Cristo. Ser cristiano es compartir su experiencia de fe, comunión y caridad. No vale creer en Cristo, que Él es el Hijo de Dios, que ha resucitado, recitar el credo "de pe a pa" y vivir de manera contraria o indiferente al Evangelio. Para creer en el que es camino, verdad y vida sólo con toda nuestra persona, incluido nuestro estilo de vida, podemos responder con verdadera fe y no sólo palabras o ideas. 

LECTIO DIVINA DE SAN ISIDRO DE ALMANSA: EL CAMINO

COMENTARIO EVANGÉLICO DE J. A. PAGOLA: CREERLE A JESÚS, EL CRISTO

COMENTARIO AUDIOVISUAL DE VERBO DIVINO: EN MEDIO DEL RUIDO

HOJA DOMINICAL DIOCESANA

domingo, 26 de abril de 2026

1 DE MAYO: DÍA DEL TRABAJO. SAN JOSÉ OBRERO

El 1 de mayo de 1886 (hace ahora 140 años) un sindicato norteamericano convocó una huelga general para reivindicar la jornada laboral de ocho horas. La represión de aquella jornada causó muertes y mumerosos heridos, sobre todo en Chicago. En conmemoración de aquellas víctimas y de su causa laboral se instituyó el 1 de mayo como Día del Trabajo. En 1955, el papa Pío XII estableció para esta misma fecha la fiesta de San José Obrero, como suma a esta celebración y sus aspiraciones de justicia laboral, no como sustracción ni colonización espiritualista. Y con esa intención, bajo la intercesión del que conecta a Jesús de Nazaret con su pueblo y con el pueblo trabajador, también nosotros sumamos nuestra fe, oración y devoción a las demandas de justicia social para todos los trabajadores, especialmente para los más explotados, menos reconocidos y peor remunerados.

LECTURAS

  • Hch 13, 26-33. Dios ha cumplido su promesa resucitando a Jesús.
  • Sal 2. R. Tú eres mi hijo: yo te he engendrado hoy.
  • Mt 13, 54-58. ¿No es el hijo del carpintero? 

En realidad, cuando los evangelios se refieren a San José, a veces sin nombrarlo, lo hacen no como "carpintero", sino como obrero manual, artesano (en griego, tékton). Bien pudieran sus manos trabajar la madera, acarrear cargas de material, construir edificaciones, reparar desperfectos, limpiar suciedad... en Nazaret su pueblo, o en la cercana Séforis, ciudad más poblada y con más vida administrativa y comercial. El caso es que Jesús de Nazaret, el que por su resurrección será despúes confesado como Hijo de Dios, Nuestro Señor, era conocido también por su filiación de aquél obrero, trabajador con sus manos, representante de la mayoría sociológica de un pueblo dividido en ricos y pobres. Este origen humilde, pero compartido por tantos contemporáneos suyos, le da a Jesucristo una raíz histórica que bien se compadece con las demandas de Dios en favor de la justicia con los oprimidos y la rectitud de las relaciones entre las personas como expresión de su Ley, como aplicación del derecho. Por eso, bajo la advocación de san José Obrero, no sólo no nos desviamos de la celebración civil, ni escamoteamos el contenido social de este día mundial del trabajo, sino que le damos mayor alcance al relacionar el trabajo y la garantía social con la vida y el mensaje de Jesús. Y sin restarle ni un ápice de su contenido reivindicativo, con san José nos ponemos de parte de las reclamaciones de más seguridad en el trabajo y plena aplicación de las medidas que lo protegen de todo tipo de explotación. Es más, queremos recordar a los que, como a veces le pasó a san José, no son nombrados pero existen y trabajan, hacen sociedad y crean properidad sin ver sus derechos reconocidos. Personas trabajadoras sin contrato porque ni son reconocidos, como si no exisistieran. Un motivo más para que la regularización de los inmigrantes sea un hecho que no nos divida, sino que nos una para hacer una sociedad más justa y fraterna.

DOMINGO 7 DE JUNIO: CORPUS CHRISTI. DÍA DE CÁRITAS

En jueves o en domingo, la fiesta del Corpus Christi, como las de la Ascensión y Jueves Santo, reluce más que el sol. Porque lo que brilla e...