sábado, 15 de agosto de 2026

16 DE AGOSTO: XX DOMINGO DE TIEMPO ORDINARIO (CICLO A)

Cristo y la mujer cananea, Annibale Carracci (1594-1595) Parma
Relato un tanto incómodo este de la siro - fenicia, o la mujer cananea. Dicen los que estudian los criterios de historicidad interna de los evangelios, que esta incomodidad, lo "políticamente incorrecto" de tirar piedras contra el propio tejado o lavar la ropa sucia fuera de casa, es síntoma de que se trata de un hecho histórico y de una tradición originaria de la vida de Jesús y su transmisión por los primeros discípulos. Pues, desde luego, que el Señor se vea de algún modo corregido por alguien, no es precisamente algo narcisista, prepotente o auto indulgente, sino síntoma de veracidad, autenticidad y, teológicamente, muy iluminador en cuanto al carácter verdaderamente encarnado de la persona y la misión del que nos salva, pero lo hace a través de su propio proceso personal de aprendizaje, conversión y profundización en la identificación con la voluntad misericordiosa de Dios.

LECTURAS

  • Isaías 56, 1. 6-7
  • Salmo 66, 2-3. 5. 6 y 8 R/. Oh Dios, que te alaben los pueblos, que todos los pueblos te alaben.
  • Romanos 11, 13-15. 29-32
  • Mateo 15, 21-28

Esta tradición del encuentro de Jesús con una mujer no judía, es decir, pagana, impura, por extranjera (aunque la que estaba en su tierra era ella y el forastero aquí es Jesús) y de otra religión, es propia de Marcos (7, 24 - 30) y Lucas no la recoge. Mateo la sitúa en el mismo contexto de Mateo, detrás de unas enseñanzas críticas de Jesús sobre la verdadera pureza de la fe y su respectiva superación del ritualismo, que confunde la relación con Dios en un juego de cumplimiento de normas referidas a la pureza formal, casi fetichista, de hábitos y alimentos. Tanto Mateo, como su modelo inspirador, Marcos, desplazan a Jesús y sus discípulos de Galilea, donde se produce el diálogo con los fariseos sobre las normas y costumbres religiosas de los judíos, a un territorio gentil, la región de Tiro y Sidón. Y es más allá de los límites del espacio sacral, entendido también como identidad nacional y religiosa, donde se produce este encuentro verdaderamente sorprendente (aunque no exclusivo, ni excepcional, pues en la misma línea está el pasaje de la curación del siervo del centurión o el funcionario real, que sin embargo no está en Marcos: Mt 8, 5 - 13; Lc 7, 1 - 10; Jn 4, 46 - 54). Pues sorprende que la fe y admiración hacia Jesús de quienes escriben los evangelios, no impida consignar también su capacidad de ser corregido y aleccionado por otros, que así se convierten en signos del proyecto universalista de Dios, que quiere su salvación para todos, por encima de líneas divisorias y carnets de pertenencia que garanticen por sí solos lo que únicamente puede alcanzar la respuesta libre y liberadora de la fe . Siempre como un proceso de permanente crecimiento y aprendizaje, como el del propio Jesús en el cumplimiento cabal e integral de su misión.

En estos tiempos nuestros de intransigencia y exclusivismos, "polarización" lo llaman ahora, este episodio y sus provocadoras lecciones, pueden servir de estímulo para un trabajo personal y comunitario que nos zambulla de lleno en la inmensidad amorosa del Padre, para que nuestra relación con Él y los demás no sea un trueque interesado de "toma y daca", sino un compromiso gratuito de confianza y fidelidad. De paso, puede que si con Jesús aprendemos de aquella mujer a superar las visiones estrechas y excluyentes de la vida y de la fe, avancemos hacia el futuro siempre incierto de la paz y la convivencia entre los diferentes.

LECTIO DIVINA DE SAN ISIDRO DE ALMANSA: LA GRANDEZA DE LA FE

COMENTARIO EVANGÉLICO DE J. A. PAGOLA: EL GRITO DE LA MUJER

domingo, 9 de agosto de 2026

15 DE AGOSTO: LA ASUNCIÓN DE LA VIRGEN MARÍA

La Asunción de la Virgen María, Tiziano 1518, Venecia. 

El maestro de la composición, sumamente profesional sin desdecir su genialidad, presenta la glorificación de la Virgen en el plano intermedio entre la fuerza ascendente de la admiración de los apóstoles y la actitud receptiva, acogedora y de confirmación plena por parte del Padre eterno. Y en el centro que atrae ambas direcciones, la figura de la madre gloriosa del salvador, rodeada de ángeles, tiende toda ella, postura, brazos y mirada hacia el que ha mirado la humillación de su esclava, aquél en quien se alegra y por el que su vida y misión confirma la preferencia divina por los humildes. Y así, con Tiziano, celebramos en la Asunción de la Virgen María que la mayor gloria a la que puede aspirar cualquier seguidor de Cristo, empezando por su santísima madre, es colaborar con su misericordia y participar en su acción liberadora.

LECTURAS

  • Ap 11, 19a; 12, 1. 3-6a. 10ab
  • Salmo 44, 10. 11-12. 16 R/. De pie a tu derecha está la reina, enjoyada con oro de Ofir
  • 1 Cor 15, 20-27a
  • Lc 1, 39-56
Junto con el Benedictus (la oración de Zacarías en bendición a Dios por su paternidad: Lc 1, 68-79) y el Nunc dimittis (la oración de Simeón por haber podido conocer al mesías: Lc 2, 29-32) el Magnificat constituye un precioso tríptico oracional del Evangelio de Lucas. De hecho, son las tres oraciones que se rezan todos los días en la Liturgia de las Horas: el Benedictus por la mañana; el Magnificat por la tarde y la oración de Simeón por la noche, antes de ir a descansar. No en vano, el tercer Evangelio es el de la oración, en el que Jesús más insiste para que oremos con perseverancia, y en el que el propio Jesús nos da más ejemplo como el hombre de oración que es. En los labios de la Virgen María, al encontrarse con su prima Isabel, que la bendice por la maternidad del Señor, las palabras del Magnificat enlazan con las otras dos oraciones al insertar la propia alabanza de la Virgen en la historia de la salvación, que lleva a feliz cumplimiento las máximas expectativas de la fe de Israel. Como Simeón y Zacarías, la Virgen María expresa gratitud por la obra de  Dios en su vida, pero como ellos también, relaciona esa maravillosa acción de Dios con las promesas a Israel. Pero, y aquí puede estar la especificidad mariana del Magnificat, la Virgen resalta que esa acción tiene una dirección determinada que habla del ser mismo de Dios: su preferencia por los pobres, su determinación por la liberación del oprimido y su oposición a la vanagloria del poder y la riqueza. 
Al celebrar la Asunción de la Virgen María a la gloria de Dios estamos celebrando que, aquella misma gratitud admirada de la doncella de Nazaret que será la madre del Salvador, asume y eleva con ella al Padre nuestras oraciones porque su benevolencia se siga realizando con los que más la necesitan porque más cuitados están, porque más carenciales y oprimidos sobreviven. Con la Virgen asunta al cielo, con los brazos levantados como los apóstoles del cuadro de Tiziano, llevamos hasta Dios nuestra alabanza porque también hemos experimentado su amor para con los más débiles y pequeños, reconocible en la caridad, la solidaridad y el compromiso por el bien común. Y quisiéramos que la Virgen, convertida en reina del cielo, nos uniera a ella en su sensibilidad solidaria y compasiva con los que más sufren.

domingo, 2 de agosto de 2026

8 DE AGOSTO: SANTO DOMINGO DE GUZMÁN; XIX DOMINGO DE TIEMPO ORDINARIO (CICLO A)

 

LECTURAS

  • 1 Re 19, 9a 11-13a
  • Salmo 84, 9ab-10. 11-12. 13-14 R/. Muéstranos, Señor, tu misericordia y danos tu salvación.
  • Rom 9, 1-5
  • Mt 14, 22-33 Ánimo soy yo, no temáis
Al caer en sábado la fiesta del santo titular de la parroquia, Santo Domingo de Guzmán, celebraremos su memoria con las lecturas correspondientes al XIX Domingo del Tiempo Ordinario (Ciclo A), pero como la Palabra de Dios está inspirada y no sólo por su divina autoría (a través de los procesos humanos de la fe y la transmisión o tradición), sino también por su intención de servir al pueblo creyente en todo tiempo y circunstancia, no dudemos de que son también relacionables con la conmemoración del santo predicador y fundador de la orden dominica. Y es que Santo Domingo, como nos invita la primera lectura del primer libro de los Reyes, compartía con Elías un celo devorador por la causa del Evangelio y de la Iglesia. Y como aquél gran profeta, "auriga de Israel", también él combatió, con la palabra y el ejemplo, formas disgregadoras y distorsionadas de la fe (el movimiento cátaro, en Francia). Pero, como le ocurriera a Elías en este pasaje de la teofanía (manifestación de Dios) en el monte Horeb, el santo nacido en Caleruega, Burgos (1170; + Bolonia 1221) y fallecido en Bolonia  descubrió la necesidad del silencio y de la oración, y así lo aconsejó en todo momento.
Por otra parte, de aquellas lides anti herejes en Francia, Santo Domingo hizo autocrítica como la hace san Pablo con sus hermanos judíos, pues si los cátaros estaban desviados de la fe correcta, otro tanto le pasaba a las multitudes de fieles que, por falta de formación y de acompañantes que se la dieran, vivían un cristianismo a medio gas, cuando no casi apagado en formas externas y creencias superficiales. Por eso, además de la oración, Santo Domingo procuró que su orden de predicadores dedicaran tiempo al estudio, sobre todo de la Sagrada Escritura. San Pablo se dolía de que los judíos no reconocieran al mesías salvador que había salido de su propia raíz nutricia y Santo Domingo trabajó toda su vida por aumentar y profundizar la autenticidad de la experiencia cristiana de su tiempo.
Por todo ello, en un momento de crisis profunda de la cristiandad, crisis a la que respondió también San Francisco de Asís (+ 1225) con su propio testimonio y la fundación de la orden franciscana, la vida de Santo Domingo, su aportación personal e institucional, orante y predicadora, fue una respuesta del Señor a una de las muchas tempestades que habría de afrontar la barca de la Iglesia. En ambos casos, como en tantos otros que ha suscitado el Espíritu Santo, el Señor acompaña a sus discípulos, calma la tempestad y nos anima a tener más y mejor fe. Hoy también hay tormentas que amenazan con zozobrar la barca de Pedro. Pero no dudemos de que tampoco ahora faltarán testigos de la fe que nos ayudarán a sentir la presencia reconfortante y orientadora entre nosotros de Jesucristo, el que habla con autoridad y nos guía hasta el puerto de la gloria de Dios, que se anticipa, como dijera san Ireneo, "en que el hombre viva y la vida del hombre es ver a Dios"

LECTIO DIVINA DE SAN ISIDRO DE ALMANSA: EXTIENDE SU MANO

COMENTARIO EVANGÉLICO DE J. A. PAGOLA: APRENDER A CREER DESDE LA DUDA

lunes, 27 de julio de 2026

DOMINGO 2 DE AGOSTO: XVIII DE TIEMPO ORDINARIO

El drama de la inmigración irregular, con la explotación por parte de las mafias, la trata de personas y el resultado letal por mar y tierra, nos pide una reflexión serena, que, en el caso de los cristianos, siempre deberá ser una reflexión evangélica. Nadie dice que los estados no deban controlar sus fronteras y procurar una inmigración regulada, fruto de la colaboración bilateral y global. Pero el trato humano, el respeto de la vida y la dignidad, la hospitalidad para los que ya están aquí, se imponen cuando con fe primamos la fraternidad sobre otras consideraciones y atendemos al principio de la doctrina social de la Iglesia que habla del fin universal de los bienes.

SÁBADO 8 DE AGOSTO: SANTO DOMINGO DE GUZMÁN. MISA Y OFRENDA DE FLORES 19:30

LECTURAS

  • 5, 1-3. Venid y comed.
  • Sal 144. R. Abres tú la mano, Señor, y nos sacias. 
  • Rom 8, 35. 37-39. Ninguna criatura podrá separarnos del amor de Dios manifestado en Cristo.
  • Mt 14, 13-21. Comieron todos y se saciaron.

El único milagro que se repite en los cuatro evangelios (Mt 14,13‑21; Mc 6,30‑44; Lc 9,10‑17; Jn 6,1‑15) y que en alguno de ellos tiene dos versiones (Mt 15,32‑39; Mc 8,1‑10), es el de la multiplicación de los panes y los peces. Hay quienes querrían leer este milagro como si la multiplicación del alimento fuera espontánea, de la nada; o como si siempre hubiera habido esa cantidad generosa hasta sobrar. Pero en el relato evangélico, lo que se multiplica es la generosidad, la parte compartida y puesta al servicio de la mayoría. Luego, viene la gracia que hace eficiente la comunidad de bienes y sale al paso de la necesidad, de la carencia de los bienes básicos. Pero primero están lo que de hecho tenemos y la intención de no acapararlo de manera egoísta. 
Más allá de las necesarias políticas que salvaguarden el derecho de los países a controlar los flujos migratorios y de las no menos necesarias, por no decir de obligada humanidad, medidas para acoger y atender a la población que llega a los países receptores de inmigrantes, hay que reflexionar sobre las causas que conducen a millones de personas a arriesgar la vida y buscar un futuro mejor, cuando no se trata simplemente de un presente viable, de sobrevivir. Las guerras, las consecuencias de una economía polarizada en el beneficio de unos pocos, los desastres climáticos, los estados dictatoriales y represores, el pasado colonizador, la desregulación del comercio y las inversiones internacionales... son otros tantos factores que forman parte del problema y que no deberíamos ignorar para sólo prestar atención a las dificultades que supone la acogida e integración de la población inmigrante. 
Y cuando, con justicia histórica y realismo político, vemos las múltiples y complejas causas de la emigración, entonces es hora de echar mano, como cristianos, de la Doctrina Social de la Iglesia y recordar dos de sus principios capitales: el destino universal de los bienes y la primacía del bien común. Por eso, la lectura hoy del milagro de la multiplicación de los panes y los peces parte de la constatación de la existencia de multitudes hambrientas, el reconocimiento de que podemos organizar la economía y la sociedad de un modo más humano y la contemplación de la gracia divina que multiplica lo que se comparte porque es Dios quien nos lo dio todo para todos.

domingo, 26 de julio de 2026

DOMINGO 26 DE JULIO: XVII DE TIEMPO ORDINARIO (CICLO A) SANTA ANA Y SAN JOAQUÍN

Por muy caro y artístico que sea el marco, su función siempre fue destacar algo mucho más valioso que él. Pudiera ser que como en el dicho del rábano y las hojas, en la vida nos perdamos el verdadero tesoro y nos quedemos con la ganga, cuando no sea la escoria. Encontrar lo verdaderamente precioso ya requiere un esfuerzo, pero casi más difícil, y desde luego requiere más empeño, resulta hacerse con el sentido de la vida, mantenerlo y acrecentarlo. La espiritualidad es el arte de contemplar para reconocer lo más importante y vivir lo que realmente importa. Ser quienes somos, estar donde estamos, hacernos en lo que hacemos. Lo demás es un marco más o menos bonito, pero siempre secundario y relativo a lo que está llamado a ser su contenido y el de nuestras más esforzadas aspiraciones. 

LECTURAS

  • 1 Re 3, 5. 7-12. Pediste para ti inteligencia.
  • Sal 118. R. ¡Cuánto amo tu ley, Señor!
  • Rom 8, 28-30. Nos predestinó a reproducir la imagen de su Hijo.
  • Mt 13, 44-52. Vende todo lo que tiene y compra el campo.

El buen maestro de la espiritualidad sublime del Reino de Dios, Jesús de Nazaret, el Señor, nos ha insistido en que andemos por la vida despiertos, que estemos atentos, vigilantes, receptivos y en busca permanente. Ese es el requisito previo para encontrar el tesoro, la perla fina. Pero, no menos importante para esta espiritualidad de la búsqueda y la exploración del sentido definitivo de la existencia, es el esfuerzo constante por apropiarnos lo hallado, de vivir lo encontrado, de disfrutar lo que se nos ha dado y aprovechar el poso de paz, esperanza y amor que nos reporta el tesoro del Evangelio. Porque en cuanto a este preciado bien que es la generosa oferta por parte de Dios de entrar en comunión con su vida divina, no se trata de saberse de memoria la ruta, o de contar con un mapa perfecto, con un navegador de última generación, sino de ponérnoslo como traje de fiesta, de sentirlo igual que el aire que respiramos, degustarlo y alimentarnos con su fuerza, su deliciosa vida compartida, su incomparable experiencia de serenidad y gratitud. No es que nos vayamos a librar de problemas, preocupaciones y sinsabores, que eso va de sí con la condición humana, pero tendremos la consistencia de sentirnos apoyados sobre el firme inconmovible de la apuesta de Dios por nosotros. Vendrán dolores y contratiempos, y aún así, como parte de este tesoro de la fe, oteamos y pregustamos una vida más plena que, anticipada por la contemplación y en el amor fraterno, es dicha completa en la eternidad de Dios.

LECTIO DIVINA DE SAN ISIDRO DE ALMANSA: ESCONDIDO Y ENCONTRADIZO

COMENTARIO EVANGÉLICO DE J. A. PAGOLA: BUSCAR A DIOS

COMENTARIO AUDIOVISUAL DE VERBO DIVINO: EL TESORO DE CRECER Y ENVEJECER



jueves, 23 de julio de 2026

25 DE JULIO: SANTIAGO, PATRÓN DE ESPAÑA

Eucaristía de la fiesta: 19:30 

LECTURAS

  • Hch 4, 33; 5, 12. 27-33; 12, 2. El rey Herodes hizo pasar a cuchillo a Santiago.
  • Sal 66. R. Oh, Dios, que te alaben los pueblos, que todos los pueblos te alaben.
  • 2 Cor 4, 7-15. Llevamos siempre y en todas partes en el cuerpo la muerte de Jesús.
  • Mt 20, 20-28. Mi cáliz lo beberéis.

La reciente visita del papa León XIV a España, además de su magisterio y predicación confirmando la fe de nuestra Iglesia local, la que peregrina en las tierras y pueblos de España, ha servido para escenificar de manera educativa y necesaria, la riqueza, integridad y diversidad de lo que es la Iglesia, la nuestra y toda la Iglesia. Porque hay religiosidad popular, culto, oración, contemplación; y hay también testimonio, caridad, acompañamiento, solidaridad, compasión... El papa nos lo ha recordado y subrayado, pero el conjunto de actos y localizaciones, la riqueza de experiencias y testigos, muestran que la Iglesia, fundada en el anuncio apostólico del Evangelio, sólo es portadora de ese mismo Evangelio cuando lo vive en todas sus dimensiones, de manera integral, en su complejidad y riqueza. Esta es la fe que reconocemos de manera histórica y simbólica en la figura del santo apóstol Jacob, Yago, Jaime, Santiago. El hijo del Zebedeo, el que con Pedro y su hermano Juan formaba el círculo de confianza de Jesús. Porque son estos tres discípulos los que están con el Maestro en las horas dulces y sublimes (la Transfiguración: Mt 17:1-9; Mc 9:2-10; Lc 9:28-36; 2 Pe 1:16-18) como en los momentos de máxima debilidad (la oración en el huerto de Getsemaní: Mt 26:37 y Mc 14:33); los mismos que lo acompañan en el milagro de la resurrección de la hija de Jairo (Mc 5:37 y Lc 8:51). Este miembro del colegio de los doce apóstoles, elegidos por Jesús de entre los discípulos y discípulas que le seguían, para representar el nuevo Pueblo de Dios, enlaza la historia de nuestra Iglesia con la de todo el cristianismo y la inserta en la comunión de fe que debe expresarse, tanto en la oración y la liturgia, como de manera inseparable en la acción social en favor de los pobres, los privados de libertad, los inmigrantes, la vida en riesgo (no nacidos, enfermos, mayores), la dignidad de todos. A este apóstol que preside la unidad y la fidelidad de la Iglesia española encomendamos nuestra gente, sus problemas y carencias, sus expectativas y dificultades, al tiempo que le rogamos ayude a nuestra iglesia a servir lo mejor posible al pueblo español.

miércoles, 22 de julio de 2026

22 DE AGOSTO: SANTA MARÍA MAGDALENA


LECTURAS

  • Cant 3, 1-4b. Encontré al amor de mi alma;  o bien: 2 Cor 5, 14-17. Ahora ya no conocemos a Cristo según la carne. 
  • Sal 62. R. Mi alma está sedienta de ti, Dios mío.
  • Jn 20, 1-2. 11-18. Mujer, ¿por qué lloras?, ¿a quién buscas?

Si la tradición espurea de que la santa apóstol de los apóstoles, fue prostituta en una vida anterior a la nueva vida de la fe y el seguimiento, ha prendido con tanta fuerza, ¿por qué no lo ha hecho la de que tras el reencuentro con Jesús, ya resucitado, fue ermitaña, orante, contemplativa, mística? Aparte de que, como dice Jane Schaberg en su precioso, incisivo y sugernte estudio "La resurrección de María Magdalena. Leyendas, apócrifos y Testamento cristiano" (Editorial Verbo Divino) ¿y si hubiera sido en realidad prostituta?, ¿por qué repudiarla si Jesús dijo que "las prostitutas irán delante de vosotros al Reino"? Más significativo que la supuesta relegación de María Magdalena por ser mujer, sería la de hacerlo por ser pecadora, por la estigmatización del pecado que siempre recae sobre una de las dos partes que lo cometen. Fuera o no de tal guisa el pasado de la mujer que aparece al principio de la misión de Jesús, en la cruz y como testigo privilegida de la resurrección, hoy destacamos el poso contemplativo que denota la trayectoria de la perseverancia en el seguimiento, el coraje ante la persecución y muerte de su Señor; y el oído nuevo para reconocer al resucitado al escuchar su propio nombre pronunciado por el que la llamó, la liberó y la enviará a anunciar la Pascua del resucitado. Estas tres marcas de la fidelidad y el fervor de Santa María Magdalena bien nos pueden servir como argumento en favor de su carácter místico, tanto como se ha usado aquello de que Jesús la había liberado de siete demonios para apoyar su pasado pecador. Pues pecadora, seguro que lo fue, pues todos lo somos. Pero no todos tenemos una fe tan entregada al amor salvador y curativo de Jeús como para saber descubrirle vencedor sobre la muerte, como fue, por la misericordia y el perdón, vencedor del pecado. Esta lectura más integral del lugar y el significado de la Magdalena en la historia del discipulado y la formación de la comunidad cristiana, debiera ayudarnos a no cejar en el empeño de hacer una Iglesia más acogedora y comprensiva de todas las biografías y carismas, para todas las funciones y ministerios, una Iglesia sinodal, que siempre será una Iglesia que no margina ni por el sexo, ni por el curriculum, sabedora de la vida resplandeciente y sanadora que encontramos en nuestro Señor Jesús: A ti te buscaba Señor.

16 DE AGOSTO: XX DOMINGO DE TIEMPO ORDINARIO (CICLO A)

Cristo y la mujer cananea , Annibale Carracci (1594-1595) Parma Relato un tanto incómodo este de la siro - fenicia, o la mujer cananea. Dice...