lunes, 4 de mayo de 2026

DOMINGO 10 DE MAYO: VI DOMINGO DE PASCUA (CICLO A). SAN JUAN DE ÁVILA

Los domingos, y más los de Pascua, tienen preferencia litúrgica sobre la celebración de lo santos. Si, con motivo de la coincidencia del VI Domingo de Pascua con la fiesta de san Juan de Ávila (10 de mayo), unimos al santo con la liturgia dominical, se debe a una relación interna a ambas celebraciones. El sentido de las lecturas es misionero, evangelizador. Desde la misión de Felipe, confirmada por la posterior visita de los apóstoles Pedro y Juan, confirmada por el Espíritu Santo que está en el origen y el desarrollo del anuncio del Evangelio; hasta la promesa del envío del Espíritu Santo (Paráclito) por parte de Jesucristo; pasando por la consideración realista de que para dar razón de nuestra esperanza debemos estar dispuestos también a afrontar dificultades y sufrimientos, las lecturas de hoy están dirigidas a despertar nuestra vocación misionera. Y san Juan de Ávila, el conocido como apóstol de Andalucía, patrón del clero secular de España, fue un gran evangelizador. Sólo el Espíritu Santo pudo convertirlo en el predicador entregado, coherente y creíble que dio numerosos frutos de fe y renovación de la Iglesia. Al Santo Espíritu de Dios que Cristo nos envía y del que fue gran testigo el santo de Almodóvar del Campo, le pedimos que hoy también azuze las vocaciones adormecidas, tanto al laicado comprometido, como a la vida religiosa y al ministerio sacerdotal, para que todos, como Pueblo de Dios, seamos anuncio de la comunión con Dios que Cristo nos ofrece. 

LECTURAS

  • Hch 8, 5-8. 14-17. Les imponían las manos y recibían el Espíritu Santo.
  • Sal 65. R. Aclamad al Señor, tierra entera.
  • 1 Pe 3, 15-18. Muerto en la carne pero vivificado en el Espíritu.
  • Jn 14, 15-21. Le pediré al Padre que os dé otro Paráclito.

"No os dejaré huérfanos" dice el Señor. Su Resurrección no es abandono, ni alejamiento; el Espíritu Santo es la continuidad de la presencia del Maestro con sus discípulos, recurso de asistencia para que nosotros, por nuestra parte, continuemos su misión. Y esta misión no es otra que anunciar que en Cristo, en su persona y su Evangelio tenemos un camino de comunión con Dios, una puerta abierta a la intimidad trinitaria, a la vida amorosa que Dios es y que Dios quiere compartir con nosotros: "yo estoy en mi Padre, y vosotros en mí y yo en vosotros" Esta propuesta de elevación y profundización de nuestra condición humana, por misericordia y gracia de Dios, no es solo el  contenido de nuestro anuncio evangelizador, sino que también marca su estilo, su modalidad y metodología. Porque sólo viviendo del amor que Dios es podremos comunicarlo, únicamente experimentando esta conexión con el Padre que Cristo nos facilita, seremos misioneros a la altura de tan excelsa encomienda. Valga decir que sólo con un lenguaje, actitudes e iniciativas verdaderamente fraternales, comunitarias, sinodales, podremos evangelizar de modo creíble la extraordinaria oportunidad de vida plena realizada en Jesucristo. 

San Juan de Ávila es un buen ejemplo de esta manera de entender el mensaje del Evangelio y el tipo de mensajero que requiere. Maestro de espiritualidad porque era persona de oración, meditación y contemplación; porque conocía y había estudiado con rigor la Palabra de Dios que, si antes no se ha tratado con familiaridad, difícilmente puede luego alimentar nuestra predicación. Hombre pues, de oración y de estudio, pero también entregado a la pastoral, a la cura de almas que se lleva a cabo por medio del acompañamiento personal, la celebración de los sacramentos y la fraternidad apostólica. Pudo contribuir a la reforma del clero, de la catequesis y de la Iglesia en general, porque cumplió lo que dice el ritual de órdenes: "Considera lo que realizas e imita lo que conmemoras, y conforma tu vida con el misterio de la cruz del Señor". Por otra parte, conocedor como era, tanto de la interna estructura eclesial y colegial del ministerio presbiteral, así como de la acción misionera de la Iglesia, que, como ella, debe ser sinodal, comunitaria, corresponsable, animó una visión menos individualista y más colaborativa de la vocación sacerdotal. Vaya, que tenemos en este santo nuestro un testimonio de lo que pasa cuando es el Espíritu el que inspira, guía y testifica la calidad evangélica de nuestras vocaciones y de nuestra misión evangelizadora. Valga para la misión diocesana y todas las que vengan después.

LECTIO DIVINA DE SAN ISIDRO DE ALMANSA:

COMENTARIO EVANGÉLICO DE J. A. PAGOLA: NO ESTAMOS HUÉRFANOS

COMENTARIO AUDIOVISUAL DE VERBO DIVINO: SER CASA

HOJA DOMINICAL DIOCESANA

viernes, 1 de mayo de 2026

DOMINGO 3 DE MAYO: V DE PASCUA (CICLO A)

Toda la vida de Cristo es manifestación, revelación de Dios. Toda su vida, del Bautismo en el Jordán con las tentaciones de seguir otro camino, hasta la muerte y resurrección, pasando por la Transfiguración y cada gesto de amor y vida, como la resurrección de Lázaro, comunican que Él está con Dios y, por Él, nosotros podemos estar en Dios. Jesucristo no es una idea, ni un dogma, ni una doctrina, es un camino de salvación que sólo recorriéndolo con Él podemos experimentar su misma comunión de vida con el Padre que quiere compartir con nosotros. Eso sería creer en Jesucristo, camino, verdad y vida; eso sería ser cristiano. Hoy, 3 de mayo, es el día de la Cruz, la Cruz de mayo, festividad, entre otros pueblos de Albacete, de Pozo Lorente.

LECTURAS

  • Hch 6, 1-7. Eligieron a siete hombres llenos del Espíritu Santo.
  • Sal 32. R. Que tu misericordia, Señor, venga sobre nosotros, como lo esperamos de ti. 
  • 1 Pe 2, 4-9. Vosotros, en cambio, sois un linaje elegido, un sacerdocio real.
  • Jn 14, 1-12. Yo soy el camino y la verdad y la vida.

El lema de la misión diocesana de Albacete es "Camino contigo" y bien verdad que es, Jesucristo camina con nosotros, la pregunta que marca la conversión permanente del cristiano y de la Iglesia misma es: ¿caminamos nosotros con Él?, ¿vamos por dónde Él va y hacia donde dirige sus pasos? El camino de Cristo es la entrega, la humildad y el amor; la meta de los pasos que Cristo da es Dios mismo hecho comunión, fraternidad, experiencia de acogida y reconciliación plena. Esta afirmación de Jn 14, "Yo soy el camino, la verdad y la vida. Nadie va al Padre si no es por mí" ha sido utilizada muchas veces como una fórmula para remarcar la exlusividad salvífica de Cristo: sólo en Él hay salvación. Pero esta afirmación, que es verdadera en toda su profundidad moral y amplitud universalista, supone también que Jesucristo salva en la experiencia de vivir como Él vivió y para lo que él da la vida, el amor generoso y sin exclusiones. Creer es vivir la vida de Cristo. Ser cristiano es compartir su experiencia de fe, comunión y caridad. No vale creer en Cristo, que Él es el Hijo de Dios, que ha resucitado, recitar el credo "de pe a pa" y vivir de manera contraria o indiferente al Evangelio. Para creer en el que es camino, verdad y vida sólo con toda nuestra persona, incluido nuestro estilo de vida, podemos responder con verdadera fe y no sólo palabras o ideas. 

LECTIO DIVINA DE SAN ISIDRO DE ALMANSA: EL CAMINO

COMENTARIO EVANGÉLICO DE J. A. PAGOLA: CREERLE A JESÚS, EL CRISTO

COMENTARIO AUDIOVISUAL DE VERBO DIVINO: EN MEDIO DEL RUIDO

HOJA DOMINICAL DIOCESANA

domingo, 26 de abril de 2026

1 DE MAYO: DÍA DEL TRABAJO. SAN JOSÉ OBRERO

El 1 de mayo de 1886 (hace ahora 140 años) un sindicato norteamericano convocó una huelga general para reivindicar la jornada laboral de ocho horas. La represión de aquella jornada causó muertes y mumerosos heridos, sobre todo en Chicago. En conmemoración de aquellas víctimas y de su causa laboral se instituyó el 1 de mayo como Día del Trabajo. En 1955, el papa Pío XII estableció para esta misma fecha la fiesta de San José Obrero, como suma a esta celebración y sus aspiraciones de justicia laboral, no como sustracción ni colonización espiritualista. Y con esa intención, bajo la intercesión del que conecta a Jesús de Nazaret con su pueblo y con el pueblo trabajador, también nosotros sumamos nuestra fe, oración y devoción a las demandas de justicia social para todos los trabajadores, especialmente para los más explotados, menos reconocidos y peor remunerados.

LECTURAS

  • Hch 13, 26-33. Dios ha cumplido su promesa resucitando a Jesús.
  • Sal 2. R. Tú eres mi hijo: yo te he engendrado hoy.
  • Mt 13, 54-58. ¿No es el hijo del carpintero? 

En realidad, cuando los evangelios se refieren a San José, a veces sin nombrarlo, lo hacen no como "carpintero", sino como obrero manual, artesano (en griego, tékton). Bien pudieran sus manos trabajar la madera, acarrear cargas de material, construir edificaciones, reparar desperfectos, limpiar suciedad... en Nazaret su pueblo, o en la cercana Séforis, ciudad más poblada y con más vida administrativa y comercial. El caso es que Jesús de Nazaret, el que por su resurrección será despúes confesado como Hijo de Dios, Nuestro Señor, era conocido también por su filiación de aquél obrero, trabajador con sus manos, representante de la mayoría sociológica de un pueblo dividido en ricos y pobres. Este origen humilde, pero compartido por tantos contemporáneos suyos, le da a Jesucristo una raíz histórica que bien se compadece con las demandas de Dios en favor de la justicia con los oprimidos y la rectitud de las relaciones entre las personas como expresión de su Ley, como aplicación del derecho. Por eso, bajo la advocación de san José Obrero, no sólo no nos desviamos de la celebración civil, ni escamoteamos el contenido social de este día mundial del trabajo, sino que le damos mayor alcance al relacionar el trabajo y la garantía social con la vida y el mensaje de Jesús. Y sin restarle ni un ápice de su contenido reivindicativo, con san José nos ponemos de parte de las reclamaciones de más seguridad en el trabajo y plena aplicación de las medidas que lo protegen de todo tipo de explotación. Es más, queremos recordar a los que, como a veces le pasó a san José, no son nombrados pero existen y trabajan, hacen sociedad y crean properidad sin ver sus derechos reconocidos. Personas trabajadoras sin contrato porque ni son reconocidos, como si no exisistieran. Un motivo más para que la regularización de los inmigrantes sea un hecho que no nos divida, sino que nos una para hacer una sociedad más justa y fraterna.

domingo, 19 de abril de 2026

DOMINGO 26 DE ABRIL: IV DE PASCUA (CICLO A)

Uno de los rasgos más preocupantes del tiempo presente, al menos para esta parte del mundo que es nuestra cultura occidental, y especialmente inquietante para los cristianos, es el  individualismo. La ruptura de los lazos fraternos y de las redes comunitarias, el aislamiento en el hogar convertido en fortaleza y la supremacía de los criterios y actitudes egoístas, malamente son compatibles con una fe que es esencialmente encuentro, reunión y fraternidad. La fe es personal, que no individualista; Jesús, el Buen Pastor nos conoce y nos llama por nuestro nombre, pero siempre para conducirnos a la convivencia comunitaria, a la realización personal a través de la inter dependencia que es responsabilidad recíproca y caridad en acción.

VISITA DEL PAPA A ESPAÑA: HIMNO "ALZA LA MIRADA"

LECTURAS

  • Hch 2, 14a. 36-41. Dios lo ha constituido Señor y Mesías.
  • Sal 22. R. El Señor es mi pastor, nada me falta.
  • 1 Pe 2, 20b-25. Os habéis convertido al pastor de vuestras almas 
  • Jn 10, 1-10. Yo soy la puerta de las ovejas.

Cuanto más personal, íntima y transversal es nuestra espiritualidad de discípulos de Cristo, más comunitaria, fraternal y relacional será nuestra vida. Es cierto que sin libertad y autonomía el acto de fe es superficial, no puede ser auténtico. Pero quien con plena responsabilidad y determinación se convierte al seguimiento de Cristo, pasa de una relación bi direccional, de una religiosidad espiritualista y solipsista, a un encuentro con los que son, además de compañeros en el discipulado, testigos de la presencia de Cristo entre nosotros. Ese es un aprendizaje principal de los relatos pascuales, el encuentro y reconocimiento de Cristo resucitado cuando nos hallamos reunidos. El que es Buen Pastor de nuestras almas, que nos busca y nos lleva sobre sus hombros, sin cesar nos reincorpora a su comunidad para que en ella vivamos la exigente, difícil, pero fructífera experiencia de la fraternidad. Con todas sus aristas e incomodidades, la vivencia de la fe en grupo, como hermanos, en Iglesia, es la única que lleva el sello de la identidad y la misión cristiana. Cristo no deja de acompañarnos y alimentarnos para que hagamos lo mismo con nuestros hermanos más débiles, tal vez los que más se han recluido en el individualismo, que unas veces es soberbia superioridad y las más, extravío e impotencia para encontrar el camino de vuelta a la casa del Padre, al hogar de los hermanos.

LECTIO DIVINA DE SAN ISIDRO DE ALMANSA: EL BUEN PASTOR

COMENTARIO EVANGÉLICO DE J. A. PAGOLA: ACERTAR CON LA PUERTA

COMENTARIO AUDIOVISUAL DE VERBO DIVINO: PASTORES DE VIDA

HOJA DOMINICAL DIOCESANA

domingo, 12 de abril de 2026

DOMINGO 19 DE ABRIL: III DE PASCUA (CICLO A)

Entre los relatos pascuales, que intentan narrar una experiencia que trasciende los sentidos, una experiencia de fe, el de los discípulos de Emaus tiene una inequívoca impronta catequética. Y eso quiere decir que no pretende contar sólo un hecho y su significado, sino ofrecer también un itinerario o guion para que los lectores podamos revivir esa experiencia en nuestras propias carnes. La catequesis no genera por sí sola la fe, pero va creando a través del anuncio de la fe de la Iglesia, las condiciones para que se pueda llegar al encuentro con Jesús, que es lo que sí sería la fe. Dicho encuentro, que los discípulos vivieron a través de la convivencia con el Señor, tras su muerte fructifica, se despliega y amplía en la convicción sentida y consecuente de que está vivo, de que ha resucitado, de que la cruz ha sido un paso necesario para que lo compartido con Él se convierta en nuevas oportunidades de encontrarlo, escucharle y caminar a su lado. La catequesis, como expresión de la fe, no "hace cristianos", pero  facilita y propicia que se pueda llegar a serlo. Y esta catequesis sobre el encuentro con el Resucitado en el camino y en la mesa, en la palabra y el gesto de la Eucaristía, nos ofrece una excepcional muestra de cómo podemos sentir hoy a Cristo en la Iglesia y por qué la Iglesia sólo sirve para anunciarlo y reconocerlo en ese mismo camino.

VISITA DEL PAPA A ESPAÑA: HIMNO "ALZA LA MIRADA"

LECTURAS

  • Hch 2, 14. 22-33. No era posible que la muerte lo retuviera bajo su dominio.
  • Sal 15. R. Señor, me enseñarás el sendero de la vida.
  • 1 Pe 1, 17-21. Fuisteis liberados con una sangre preciosa, como la de un cordero sin mancha, Cristo.
  • Lc 24, 13-35. Lo reconocieron al partir el pan.

Pretender que los relatos evangélicos de la resurrección del Señor son descripciones exactas, literales, de hechos materiales, sería forzar su significado y desvirtuar su intención. Los evangelios, todos sus pasajes y la redacción de los mismos en forma de un relato biográfico, fueron escritos porque ya era una realidad la fe en la resurrección. No sólo estos referidos a las apariciones del resucitado y la tumba vacía, sino en su integridad, todo el evangelio responde a la nueva iluminación que sobre la vida de Jesús arroja la honda convicción de que ha vencido la muerte. Esta visión creyente y piadosa de la persona y la misión de Jesús debe tenerse en cuenta para todos y cada uno de los episodios que les dan cuerpo, y para todos y cada uno de los mensajes que se quiere transmitir con las palabras y los hechos que cuentan. No son historia, tampoco ficción, pero sí que cuentan la historia de Jesús vivida y recordada con fe. La resurrección está proyectando sobre la predicación, los milagros, los encuentros y desencuentros, el discipulado, la relación de Jesús con el judaismo, su rechazo, pasión  y muerte en la cruz, una amplitud de significado que va mucho más allá de una crónica puntual y fidedigna de los hechos.

LECTIO DIVINA DE SAN ISIDRO DE ALMANSA: RELEER LA HISTORIA

COMENTARIO EVANGÉLICO DE J. A. PAGOLA: RECORDAR MÁS A JESÚS

COMENTARIO AUDIOVISUAL DE VERBO DIVINO: CUESTIÓN DE FE

HOJA DOMINICAL DIOCESANA

lunes, 6 de abril de 2026

DOMINGO 12 DE ABRIL: II DE PASCUA (CICLO A)

 

Reliquias, milagros, argumentos teológicos, experiencias cercanas a la muerte, pruebas concordantes con los descubrimientos científicos..., corren tiempos apologéticos. Todos andan buscando cómo dar certidumbre a lo que creen y a lo que no creen. Ya sea el microscopio que busca lo pequeño, o los telescopios que se fijan en lo más grande, resultan insuficientes para la verdad de la vida que vence a la muerte y desborda el infinito que avizoramos en el vacío -que según la física no lo es tanto- o en el universo, que tampoco lo es, pues tiene límites por vastos e inalcanzables que sean. No, el resucitado y quien lo resucita, Dios, sí que están allende el silencio eterno de los espacios infintos (que tampoco son totalmente mudos) que aterraba a Pascal. Pero también está Cristo resucitado más acá de nuestras razones y teorías, en nuestro interior, más dentro que nosotros mismos (san Agustín), y en el punto de encuentro con el otro y su diferencia. Pues es en la comunidad, que se reúne en su nombre, donde se le sigue encontrando. Y como el extraño que siempre será quien está más allá de mi subjetividad, se nos sigue apareciendo en el hermano que te necesita y en las causas que lo defienden. Hoy, Tomás, el Mellizo, sigue hurgando en la herida para cerciorarse de que es el crucificado quien tiene delante, y hoy, como entonces a Tomás, Jesús nos dirá una y mil veces más, que dichosos los que crean sin ver, es decir, los que crean.

RECEMOS CON EL PAPA POR LA PAZ

LECTURAS

  • Hch 2, 42-47. Los creyentes vivían todos unidos y tenían todo en común.
  • Sal 117. R. Dad gracias al Señor porque es bueno, porque es eterna su misericordia. 
  • 1 Pe 1, 3-9. Mediante la resurrección de Jesucristo de entre los muertos, nos ha regenerado para una esperanza viva.
  • Secuencia (opcional). Ofrezcan los cristianos ofrendas de alabanza
  • Jn 20, 19-31. A los ocho días llegó Jesús

Tal vez no sean milagros de los que se certifican en las causas de los santos, o hechos científicamente incomprensibles, para cada vez que se reúne la comunidad en nombre de Jesús y en su nombre se emprenden iniciativas que derrotan el individualismo y restauran la fraternidad, se nos vuelve a aparecer el resucitado. La muerte se vence con el amor, la entrega y la generosidad, así le pasó a Jesús y así nos puede pasar a nosotros si somos capaces de ver en los ojos del "hermano eterno" (Stephan Zweiz) la mirada del que es eterno y a la eternidad de su comunión amorosa nos llama. En tiempos de pantallas y comunicaciones digitales, que bienvenidas sean con todas las precauciones que sean necesarias, la reunión, las reuniones, los encuentros y los proyectos colectivos son como la herida luminosa del crucificado a través de la cual podemos sentir su presencia que da vida. Cada bolsa o fondo común, cada aportación para la caridad, cada hora de voluntariado, de servicio al bien común y a la Iglesia, brillan y dan calor de vida como manifestación del Dios que resucita a Jesucristo para que nosotros nos animemos a resucitar antes de morir, para no morir para siempre. Y así, esto de la resurrección deja de ser algo que tiene que ver sólo con mi muerte y mis difuntos, y se convierte en la vida que merece la pena ser vivida, también por los que viven ya para siempre.

LECTIO DIVINA DE SAN ISIDRO DE ALMANSA: HERIDAS ABIERTAS

COMENTARIO EVANGÉLICO DE J. A. PAGOLA: VIVIR DE SU PRESENCIA

COMENTARIO AUDIOVISUAL DE VERBO DIVINO: CUANDO TODO EMPIEZA DE NUEVO

HOJA DOMINICAL DIOCESANA

domingo, 5 de abril de 2026

PASCUA DE RESURRECCIÓN

 

La tumba vacía y las apariciones del resucitado son los dos registros que emplean los evangelios para confesar que Cristo está vivo para siempre. No es la vida que alcanzó después de muerto Lázaro, es la que todos hemos de experimentar por pura bondad divina. Si su muerte tenía un significado universal: el amor de Dios no se detiene ante nada; su resurrección es igualmente una realidad abierta a todos los hijos de Dios. En este domingo leeremos a Juan, pero tanto da uno que otro evangelio, los relatos pascuales, nacidos de la fe en que Cristo había resucitado porque Dios estaba con Él, coinciden en que ambas vías para descubrirlo resucitado -el sepulcro vacío y los encuentros con el resucitado-, tienen en común la fe y la comunidad. Es la fe y sólo la fe la mirada que puede reconocer el despliegue de la vida que vence a la muerte. Y la fe, la transmite la comunidad, la acepta cada uno, pero se nutre, recupera y experimenta en comunidad. Por la fe y en comunidad sentimos que Cristo no está en la tumba y es reconocible donde siempre estará, donde dos o tres se reúnen en mi nombre, allí, en medio de ellos, estoy yo" (Mt 18,20)

LECTURAS

  • Hch 10, 34a. 37-43. Hemos comido y bebido con él después de su re surrección de entre los muertos.
  • Sal 117. R. Este es el día que hizo el Señor: sea nuestra alegría y nuestro gozo. 
  • Col 3, 1-4. Buscad los bienes de allá arriba, donde está Cristo. o bien: 1 Cor 5, 6b-8. Barred la levadura vieja para ser una masa nueva. 
  • Jn 20, 1-9. Él había de resucitar de entre los muertos.
María Magdalena es la primera en recibir la noticia de que la muerte no tiene a Cristo bajo su poder, porque fue la última en desistir, porque también fue de las últimas que lo vieron vivo, que lo vieron morir. Ella lo anuncia, por eso y porque siguió a Jesús desde el principio, es apóstol de su Señor. Por ella se enteran Pedro y Juan, con sus diferentes velocidades, ambos creerán porque mirarán con la fe y no viendo nadaverán que su Maestro ha resucitado. Pero, vieran lo que vieran, la fe en la resurrección de Jesús de María Magdalena, Juan y Pedro no es tal hasta que no llegan a un conocimiento interior que recompone todo lo vivido y da sentido a todos los sinsentidos: "Comprendieron que él había de resucitar", esto es, comprendieron el por qué de la cruz, el sentido de las curaciones y exorcismos, el alcance de las enseñanzas sobre Dios y nosotros, sobre las relaciones fraternales, sobre el  poder del amor, la grandeza de la vida nueva que brota del costado abierto de Cristo, mananatial de agua viva que se convierte en quien la aceptan en un surtidor que salta hasta la vida eterna. Y desde la vida eterna de la que ya Cristo participa y que Él nos facilita a todos, la tumba vacía y las apariciones dicen la misma cosa: que el Señor estará ya siempre con nosotros.

LECTIO DIVINA DE SAN ISIDRO DE ALMANSA: REPARTIR, ABRAZAR, ENVIAR


COMENTARIO EVANGÉLICO DE J. A. PAGOLA: MISTERIO DE ESPERANZA

COMENTARIO AUDIOVISUAL DE VERBO DIVINO: NUEVA VIDA

HOJA DOMINICAL DIOCESANA

DOMINGO 10 DE MAYO: VI DOMINGO DE PASCUA (CICLO A). SAN JUAN DE ÁVILA

Los domingos, y más los de Pascua, tienen preferencia litúrgica sobre la celebración de lo santos. Si, con motivo de la coincidencia del VI ...