LECTURAS
- Is 45, 1. 4-6. Yo he tomado de la mano a Ciro, para doblegar ante él las
naciones.
- Sal 95. R. Aclamad la gloria y el poder del Señor.
- 1 Tes 1, 1-5b. Recordamos vuestra fe, vuestro amor y vuestra esperanza.
- Mt 22, 15-21. Dad al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios
La respuesta de Jesús a la pregunta sobre los impuestos, motivada por la trapacería de quienes quieren justificar sus conductas con triquiñuelas bíblicas y jurídicas, corresponde a la fuente de Marcos (12, 13 - 17) y la comparten (Lucas 20, 20 - 26) y Mateo (22, 15 - 21). Pero, también está presente en los evangelio apócrifo de Tomas (100) y el papiro Egerton (2) Y, lo que es muy significativo por la escasez que hay en Pablo de referencias explícitas a dichos de Jesús, es rastreable de manera coherente en Rm 13, 7: "Dad a cada cual lo que es debido: si son impuestos, impuestos; si tributos, tributos; si temor, temor; si respeto, respeto".
En los tres sinópticos, el pasaje, además de guardar una total semejanza, está situado en el mismo contexto, Jesús está ya en Jerusalén y arrecian los encontronazos y disputas con quienes representan el judaísmo religioso tradicional y tenían la condición de autoridades. Mateo y Marcos citan a los fariseos y herodianos. En el caso de Lucas, además de indicar un poco más arriba la verdadera procedencia de la estratagema (los sacerdotes y escribas: Lc 19, 20) se destapa y acusa la intención moral: "unos espías que fingían hipócritamente ser justos" (Lc 20, 20). Pero las tres versiones recogen la intención capciosa, maliciosa, de quienes formulan la pregunta por la licitud religiosa del impuesto al César. Como también hay también plena coincidencia en su retórica sarcástica, la falsa "captatio benevolentiae" apelando a Jesús como amigo de la verdad.
La conjunción de este dicho de Jesús con la fiesta del DOMUND nos invita a considerar la posibilidad de que, si hemos de dar al César lo que es del César y a Dios lo que es suyo, no deberíamos dar Dios y el César a todos nuestros hermanos. Evangelizar es dar Dios a los demás, es decir, anunciar que Dios se nos ha dado ya en Jesucristo y, por eso mismo, los cristianos lo queremos dar a conocer cómo Él mismo se nos ha entregado en la historia de amor y reconciliación de su Hijo bendito, Jesús de Nazaret. Pero, con Dios, también deberíamos acercar a todos, sobre todo a lo que carezcan de ellos, los justos beneficios de la vida económica, social y política que representa simbólicamente, en terminos generales, la figura del César. Con Dios, las misiones católicas dan a sus destinatarios más pobres el pan, la cultura, la salud y la dignidad que les correponde por ser todos, incluido el César, de Dios, amados y sujetos a su divina providencia de perdón y salvación. En el centenario de las Obras Misionales Pontificias, que coordinan y patrocinan las innumerables iniciativas evangelizadoras de toda la Iglesia, comprometámonos para que a nadie le falte su parte del patrimonio universal del desarrollo, la prosperidad y la justicia, sin los cuales, la donación de Dios por nuestra parte, estaría incompleta. Pero, porque comunicamos a Dios, también con Él facilitamos la realización de su deseo para toda la humanidad, que tengamos vida en abundancia, la que desborda la muerte y la que evita las muertes anticipadas de la pobreza, la violencia y la explotación arrolladora de las personas y de la naturaleza.








