Mostrando entradas con la etiqueta Justicia y Paz. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Justicia y Paz. Mostrar todas las entradas

lunes, 27 de julio de 2026

DOMINGO 2 DE AGOSTO: XVIII DE TIEMPO ORDINARIO

El drama de la inmigración irregular, con la explotación por parte de las mafias, la trata de personas y el resultado letal por mar y tierra, nos pide una reflexión serena, que, en el caso de los cristianos, siempre deberá ser una reflexión evangélica. Nadie dice que los estados no deban controlar sus fronteras y procurar una inmigración regulada, fruto de la colaboración bilateral y global. Pero el trato humano, el respeto de la vida y la dignidad, la hospitalidad para los que ya están aquí, se imponen cuando con fe primamos la fraternidad sobre otras consideraciones y atendemos al principio de la doctrina social de la Iglesia que habla del fin universal de los bienes.

SÁBADO 8 DE AGOSTO: SANTO DOMINGO DE GUZMÁN. MISA Y OFRENDA DE FLORES 19:30

LECTURAS

  • 5, 1-3. Venid y comed.
  • Sal 144. R. Abres tú la mano, Señor, y nos sacias. 
  • Rom 8, 35. 37-39. Ninguna criatura podrá separarnos del amor de Dios manifestado en Cristo.
  • Mt 14, 13-21. Comieron todos y se saciaron.

El único milagro que se repite en los cuatro evangelios (Mt 14,13‑21; Mc 6,30‑44; Lc 9,10‑17; Jn 6,1‑15) y que en alguno de ellos tiene dos versiones (Mt 15,32‑39; Mc 8,1‑10), es el de la multiplicación de los panes y los peces. Hay quienes querrían leer este milagro como si la multiplicación del alimento fuera espontánea, de la nada; o como si siempre hubiera habido esa cantidad generosa hasta sobrar. Pero en el relato evangélico, lo que se multiplica es la generosidad, la parte compartida y puesta al servicio de la mayoría. Luego, viene la gracia que hace eficiente la comunidad de bienes y sale al paso de la necesidad, de la carencia de los bienes básicos. Pero primero están lo que de hecho tenemos y la intención de no acapararlo de manera egoísta. 
Más allá de las necesarias políticas que salvaguarden el derecho de los países a controlar los flujos migratorios y de las no menos necesarias, por no decir de obligada humanidad, medidas para acoger y atender a la población que llega a los países receptores de inmigrantes, hay que reflexionar sobre las causas que conducen a millones de personas a arriesgar la vida y buscar un futuro mejor, cuando no se trata simplemente de un presente viable, de sobrevivir. Las guerras, las consecuencias de una economía polarizada en el beneficio de unos pocos, los desastres climáticos, los estados dictatoriales y represores, el pasado colonizador, la desregulación del comercio y las inversiones internacionales... son otros tantos factores que forman parte del problema y que no deberíamos ignorar para sólo prestar atención a las dificultades que supone la acogida e integración de la población inmigrante. 
Y cuando, con justicia histórica y realismo político, vemos las múltiples y complejas causas de la emigración, entonces es hora de echar mano, como cristianos, de la Doctrina Social de la Iglesia y recordar dos de sus principios capitales: el destino universal de los bienes y la primacía del bien común. Por eso, la lectura hoy del milagro de la multiplicación de los panes y los peces parte de la constatación de la existencia de multitudes hambrientas, el reconocimiento de que podemos organizar la economía y la sociedad de un modo más humano y la contemplación de la gracia divina que multiplica lo que se comparte porque es Dios quien nos lo dio todo para todos.

domingo, 28 de diciembre de 2025

1 DE ENERO: SANTA MARÍA MADRE DE DIOS. JORNADA DE ORACIÓN POR LA PAZ

 
"Sólo le pido a Dios" de León Gieco con Mercedes Sosa

JORNADA MUNDIAL DE ORACIÓN POR LA PAZ: MENSAJE DEL PAPA LEÓN XIV "LA PAZ ESTÉ CON USTEDES. POR UNA PAZ DESARMADA Y DESARMANTE"

LECTURAS

Entre lo que contaron los pastores de lo que el ángel les había dicho había un anuncio que todavía estamos esperando que se realice: "Y en la tierra paz a los hombres que Dios ama" Sería, pues, más un deseo de Dios que una promesa incumplida. Dios, que ama a todos sus hijos, desea para ellos la paz. Pero Dios no desea en vano, ni juega a los dados, ni hace brindis al sol. Es la firme intención de Dios, que se complace en nosotros, procurarnos la paz y para ello nos ha marcado el camino -el amor fraterno- y nos ha dado el recurso más valioso, la vida y el mensaje de su Hijo Jesucristo, el "prícipe de la paz". 

Con motivo de la Jornada Mundial de oración por la Paz, que la Iglesia celebra el primer día del año, el papa León XIV, en su mensaje "La paz esté con ustedes. Por una paz desarmada y desarmante" reitera la condición indispensable para lograr esa paz, que desarmemos nuestras mentes, corazones y arsenales militares. Puede que parezca un objetivo inalcazable, pero lo que es seguro es que sin ese desarme integral no se logrará tampoco la paz integral. Para que cese la carrera armamentística es necesario, dice el papa, recuperar la prioridad del diálogo y la escucha, no destruir los puentes que nos permitan aproximar posturas sin destruirnos.

Y a María, la madre virgen, que junto a José, cuidará, educará y compartirá su hijo con toda la humanidad, dedica la Iglesia el primer día del año: Santa María madre de Dios. Los pastores, cargados de dulces presagios, entre ellos el de la ansiada paz, encuentran al niño con María y José, en el hogar que lo hace posible por la generosa implicación de la familia que no se siente una isla, sino una puerta abierta al encuentro y la solidaridad. Esta festividad de la Virgen María, que es también la de la imposición del nombre al niño Jesús, nos llama a recuperar una visión más acogedora y comunitaria de la vida y de las familias. El individualismo y la tentación del aislamiento, además de egoístas, son muy torpes, pues nos necesitamos y, ante o después, todos dependemos los unos de los otros. Esta celebración de Santa María Madre de Dios, que junto con José presentan y ofrecen su hijo para bien de la humanidad entera, incluido el bien de la paz, nos debiera ayudar a no perder los lazos que nos unen y mimar las relaciones por las que somos más y mejores. 



domingo, 9 de noviembre de 2025

DOMINGO 16 DE NOVIEMBRE: XXXIII DE TIEMPO ORDINARIO. JORNADA MUNDIAL DE LOS POBRES

 
El papa Francisco instituyó en el año 2017 la celebración de la Jornada Mundial de los Pobres el Domingo XXXIII de Tiempo Ordinario. En el tramo final del Año Litúrgico, cuando las lecturas bíblicas dominicales encaran la dirección escatológica que marcó todo el mensaje y la vida de Jesús tomamos conciencia del lugar de los pobres en ese mensaje. La relación del sesgo esperanzador del anuncio de un futuro de justicia plena, pero también interpelador de nuestra responsabilidad para el tiempo presente, con la concienciación socio caritativa de la fe cristiana puede estar en esa tensión entre el futuro y el presente, entre la esperanza y la realidad, entre la bienaventuranza y la caridad comprometida con los bienaventurados. Para esta IXª Jornada de los Pobres, el papa León XIV propone la motivación de la esperanza y señala a los pobre como portadores de esperanza. Nos unimos a toda la Iglesia en este latido de las entrañas misericordiosas del amor de Dios por los que más lo necesitan y más nos nececesitan.

JORNADA MUNDIAL DE LOS POBRES

DILEXI TE, EXHORTACIÓN DEL PAPA LEÓN XIV SOBRE EL AMOR HACIA LOS POBRES

LECTURAS

  • Mal 3, 19-20a. A vosotros os iluminará un sol de justicia.
  • Sal 97. R. El Señor llega para regir los pueblos con rectitud.
  • 2 Tes 3, 7-12. Si alguno no quiere trabajar, que no coma.
  • Lc 21, 5-19. Con vuestra perseverancia salvaréis vuestras almas.

El horizonte escatológico y apocalíptico del anuncio del Reino de Dios por parte de Jesús nunca fue una excusa para la inacción, el desinterés por el presente o la indiferencia para con el sufrimiento del hermano. Precisamente porque el destino del reinado de Dios trasciende el presente, relativiza los poderes de este mundo (la riqueza y la fuerza de la violencia) y promete una justicia definitiva y plena hay motivos para la esperanza. Y la esperanza es la razón para hacer proyectos, proponer alternativas, vivir el compromiso coherente con los valores del Evangelio que acercan el futuro, porque anticipan su sentido último: la comunión con Dios y la fraternidad universal. Por eso, el Señor Jesús, junto al anuncio profético de que la palabra última no la tienen los intereses egoistas y mezquinos de las tendencias anti humanistas del propio ser humano, recomienda la perseverancia, nos insta a la fidelidad de quienes saben que el amor de Dios y su proyecto de vida para nosotros, no defrauda, no caduca, no se fatiga ni se rinde. Pues, del mismo modo, nuestras fuerzas, valores y recursos de todo tipo, deberán estar a punto para no perder ocasión de ponerlos al servicio de ese sueño divino de una humanidad reconciliada con su más profunda y alta aspiración, la que responde a la imagen y semejanza en las que Dios nos creó, su imagen y semejanza. 

Cuando en Brasil vuelven a reunirse los países del todo el mundo para debatir cómo hacer frente al cambio climático (COP30, Belem, Brasil), en esta hora en la que el informe FOESSA 2025 de Cáritas denuncia el aumento de riesgo de pobreza hasta para las personas con trabajo; dentro de un mundo siempre amenazado por las armas nucleares, los anuncios de la apocalíptica del Evangelio no suenan tan exagerados o sensacionalistas. Pudiera ser que esos fenómenos tremendos siempre han ocurrido y que el juicio final tiene tantas vistas y sesiones como siglos tiene la humanidad. La celebración de la IX Jornada Mundial de los pobres, que son los primeros en la diana de las víctimas y los que más sufren las consecuencias de los efectos del cambio climático, de la economía injusta, de las guerras, supone una invitación a sumarnos con nuestro compromiso personal al deseo divino de paz y justicia, de amor y solidaridad. Es cierto que la Iglesia tiene, que cada parroquia y movimiento eclesial cuenta con proyectos sociales. Pero es necesario que, como tantas veces nos recordara el papa Francisco y ahora renueva León XIV, cada cristiano, sin delegarlo ni posponerlo, invirtamos parte de nuestro tiempo y nuestros recursos en esa postura activa, valerosa y confiada que el Señor nos propone: "no tengáis pánico... con vuestra perseverancia salvaréis vuestras almas"

LECTIO DIVINA DE SAN ISIDRO DE ALMANSA: LA ÚLTIMA PALABRA

COMENTARIO EVANGÉLICO DE J. A. PAGOLA: DAR POR TERMINADO

COMENTARIO AUDIOVISUAL DE VERBO DIVINO: LA HORA DEL TESTIMONIO


HOJA DOMINICAL DIOCESANA

domingo, 28 de septiembre de 2025

4 DE OCTUBRE: SAN FRANCISCO DE ASÍS

 
En la última década del s. XIII, Cimabue pintó unos frescos en la basílica de Asís. Junto a una representación entronizada de la Virgen María con el niño y cuatro ángeles, representa al pobre de Asís, Francisco, el poverello de Dios. Rostro apacible, pero firme, pies descalzos y los estigmas en el costado, las manos y los pies. El tono oscuro de su hábito contrasta con los dorados luminosos de los ángeles. Entre las manos, el Evangelio, su única regla, leído "sine glosa", al pie de la letra. La gloria que desborda la manifestación de la Virgen madre, rodeada por los mensajeros divinos de la gracia y la grandeza de Dios, no desentona, sin embargo, con la gloria de la pobreza de vida, la simplicidad de la fe desnuda  y la entereza de la entrega de Francisco a la causa del Reino de Dios y a quien la anunciara y realizara con su vida y su cruz, con la resurrección. Es la resurrección de Cristo la que ha impreso en el cuerpo del santo de Asis las huellas de una muerte que es trascendida por el amor del que la sufrió.

LECTURAS

- Bar 4, 5-12. 27-29. El mismo que os mandó las desgracias os mandará el gozo
- Sal 68. R. El Señor escucha a sus pobres.
- Lc 10, 17-24. Estad alegres porque vuestros nombres están inscritos en el cielo.

El Señor Jesús revisa con sus discípulos la misión que les ha encomendado. Con espíritu generoso alaba a Dios porque ha actuado a través de la predicación y los milagros de sus seguidores, sometiendo y derribando el mal por medio de su fe y su obediencia al envío de Jesús. Esta alabanza de Jesús, que hace suya la obra de los suyos y hace de ellos su propia obra de anunciar el Evangelio, pone de manifiesto que cuando creemos y actuamos en coherencia con lo que creemos, Dios hace efectivas nuestras palabras y acciones. Y lo que ha logrado, la verdadera causa de este éxito evangelizador ha sido, ni más nimenos, que la sencillez de creer, la confianza de apostar por la causa del Reino de Dios, la causa de Cristo. 

San Francisco lo ha comprendido, es más, lo ha sentido en sus propias carnes, sólo la sencillez de espíritu y la simplicidad de vida pueden acceder a la verdad profunda de la fe, a la grandeza y gloria del Dios que no prefiere medios poderosos sino la sinceridad de la entrega y la autenticidad de nuestra respuesta a su llamada. Y como aquellos discípulos, san Francisco es asignado al verdadero éxito y la mayor recompensa de estar su nombre inscrito en el Reino de los cielos.

La continuidad de Francisco de Asis con el discipulado por el que Cristo, pletórico, da gracias a Dios, tiene hoy tres campos de actualidad, tres dimensiones donde su fructífera inspiración, la del ejemplo de su vida, pueden animarnos a salir de la decepeción, la desesperanza y el desencanto para contagiarnos de la alegría de Jesús, como Francisco vivió de aquella alegría.

Espiritualidad. Francisco de Asís, como aquellos discípulos por los que Jesús se exalta de alegría, nos demuestra con su vida la fecundidad de la fe, pero también nos adentra en el desarrollo de su materia prima: la confianza en Dios, la libertad de lo que no es Dios, la concentración de nuestra inteligencia y voluntad en el acto unificador y sin ambajes de entregarnos al amor divino y a su propuesta de amor fraterno. La pobreza y la simplicidad de vida de San Francisco son, de manera inseparable, causa y efecto de la fe en el Evangelio como propuesta de vida y promesa de Dios respecto a sus frutos de eternidad. La oración contemplativa que ve con gratitud a Dios en todo nace de esa sencillez que, según Jesús, es acceso privilegiado a las verdades más profundas y decisivas, las que pueden dar sentido a la vida.

Ecología Integral. Cuando el papa Francisco eligió el nombre del santo de Asís para significar el proyecto de su pontificado, pensaba en los pobres, pero también en la comunión franciscana con la naturaleza. La entrañable complicidad de san Francisco con todas las criaturas y su lectura creyente y orante de la naturaleza en todas sus expresiones, se corresponde con la libertad que le ha proporcionado apostar por el Reino ("y todo lo demás se os dará por añadidura"). En Laudato Si' (2015) y Laudate Deum (2023) el papa Francisco, inspirándose en la espiritualidad y el testimonio de san Francisco de Asís nos propone ver con los ojos de la piedad que alaba a Dios creador la realidad medio - ambiental y responder con la altura de miras y sentido solidario a la mutua implicación entre la naturaleza y la humanidad, entre el destrozo ecológico y la pobreza. Puede que todavía nos venga grande, como en otros aspectos, el magisterio valiente y profético del papa Bergoglio, como grandes nos vienen siempre las hechuras y andanzas del pobre de Asís, pero en ambas desmesuras se juega hoy la Iglesia la coherencia y la gratitud del seguimiento evangélico.

Justicia y Paz. Frente a los clasismos injustos y las injustas desventajas que agrandan las diferencias sociales y agravan las posibilidades de salida de la pobreza, la oración de Jesús, que tan bien asume y resume con su vida, espiritualidad y apostolado el santo de Asís, nos invita a reconocer la preferencia de Dios por los pequeños. Esta preferencia es también una invitación de nuestro Padre a experimentar una sabiduría superior que se traduce en la pobreza espiritual que pone a Dios y al hermano por encima del afán de posesión. San Francisco de Asís no sólo fue pobre, fue caritativo con los pobres; no sólo fue una persona afable y pacífica, se comprometió activamente por la paz. Hoy, la consecución de la paz, la justicia y el desarrollo de las personas y los pueblos pasan por esta espiritualidad y este estilo de vida franciscanos que tan bien acogen y practican la espiritualidad y estilo de vida de Jesús de Nazaret.

EL DOMINGO 5 DE OCTUBRE SE CELEBRA LA JORNADA MUNDIAL DEL MIGRANTE Y EL REFUGIADO.  SECRETARIADO DIOCESANO DE MIGRACIONES.

  • Jueves 2 de octubre, 19h. en la parroquia de las Angustias: Mesa Redonda sobre los menores migrantes.
  • Domingo 5 de octubre, 20h. en la parroquia de San José, Eucaristía y ágape fraterno.


 

domingo, 21 de septiembre de 2025

DOMINGO 28 DE SEPTIEMBRE: XXVI DE TIEMPO ORDINARIO (CICLO C)

El Proyecto de las Naciones Unidas para el Desarrollo tiene una escala para medir el desarrollo de los pueblos, es el Índice del Desarrollo Humano (IDH) que no mide solo parámetros económicos, sino que tiene en cuenta también los niveles de la educación, la sanidad y la democracia. En el mapa que dibuja este índice siguen apareciendo como pueblos más empobrecidos todos los de África, Centro América y parte de Sudámérica. Se trata de la prueba de que, todavía, el destino universal de los bienes es un ideal lejano por el que debemos seguir trabajando con nuestra solidaridad y comprensión más justa de las riquezas naturales, tecnológicas y sociales. Parece que el abismo que, según le dice Abrahám al rico de la parábola de Lc 16, 19 - 31, hay entre el cielo y el infierno, también se da en la tierra entre los que lo tienen todo y los que carecen de todo, como el pobre Lázaro, que, además, son muchos más.

EL DOMINGO 5 DE OCTUBRE SE CELEBRA LA JORNADA MUNDIAL DEL MIGRANTE Y EL REFUGIADO. SECRETARIADO DIOCESANO DE MIGRACIONES

  • Jueves 2 de octubre, 19h. en la parroquia de las Angustias: Mesa Redonda sobre los menores migrantes.
  • Domingo 5 de octubre, 20h. en la parroquia de San José, Eucaristía y ágape fraterno.

LECTURAS

- Am 6, 1a. 4-7. Ahora se acabará la orgía de los disolutos.
- Sal 145. R. ¡Alaba, alma mía, al Señor!
- 1 Tim 6, 11-16. Guarda el mandamiento hasta la manifestación del Señor.
- Lc 16, 19-31. Recibiste bienes, y Lázaro males: ahora él es aquí consola do, mientras que tú eres atormentado.

La "orgía de los disolutos" sólo se acabará cuando nuestro corazón se convierta plenamente al Dios de la misericordia y a su propuesta de la fraternidad universal, de la comprensión y aceptación del otro como tu hermano. La parábola del rico y el pobre Lázaro, más allá de la moraleja sobre el premio y el castigo tras la muerte, es una seria invitación a la inversión de valores en esta vida, de modo que no caigamos en la gravísima perversión de creer que lo que tenemos es sólo para nosotros y, lo que aún es más grave, de pensar como lo hizo Caín, que el destino del hermano no nos concierne. No se trata sólo de bondad, sino de la justa sabiduría que reconoce la solidaridad y el destino universal de los bienes como expresión de nuestra filiación divina y de nuestra responsabilidad fraterna.

LECTIO DIVINA DE SAN ISIDRO DE ALMANSA: AQUÍ Y AHORA LÁZARO

COMENTARIO EVANGÉLICO DE J. A. PAGOLA: ACERCARNOS A LOS EMIGRANTES

COMENTARIO AUDIOVISUAL DE VERBO DIVINO: HACERSE CARGO




viernes, 15 de agosto de 2025

DOMINGO 17 DE AGOSTO: XX DE TIEMPO ORDINARIO (CICLO C)

El 6 de agosto de 1945 estalló en Hiroshima (Japón) la primera bomba atómica. Hacemos sonar su campana por la paz para que la oigan los líderes de Hamás e Israel, de Ucrania y de Rusia, del mundo entero. En nombre de las innumerables víctimas de todas las guerras, en nombre de las generaciones futuras que pagarán sus consecuencias, golpeamos, tañemos la campana de la paz para que despierte las conciencias de los gobernantes y escuchen el clamor de los pueblos de la tierra: queremos paz, necesitamos paz, nos merecemos la paz, exigimos paz, imploramos paz, ansiamos la paz. Jesús dice en el evangelio de hoy, "no vengo a traer la paz, sino la guerra", pero como en todo el mensaje del Señor, se trata de la guerra contra nosotros mismos, contra lo que en nuestro interior siembra la semilla de la discordia y nos indispone contra la fraternidad. Es la guerra espiritual cuya victoria no consiste en matar y destruir, sino en convertirnos y cambiar nuestras vidas. Por esa conversión, sin necesidad de enfrentarnos físicamente, la humanidad se divide entre la mayoría que aspira y respira la paz, y una minoría que consigue imponer sus intereses por la vía de la violencia. 

LECTURAS

- Jer 38, 4-6. 8-10. Me has engendrado para pleitear por todo el país.
- Sal 39. R. Señor, date prisa en socorrerme.
- Heb 12, 1-4. Corramos, con constancia, en la carrera que nos toca.
- Lc 12, 49-53. No he venido a traer paz, sino división.

"La carrera que nos toca", dice el autor de la Carta a los Hebreos, es el esfuerzo sostenido para convertirnos, no solo mental o idealmente, sino existencial e históricamente, personal y en comunidad, en la nueva humanidad que Jesucristo hizo realidad con su vida entregada. Esa es la guerra a la que Jesús se refiere cuando dice que "no he venido a traer paz, sino guerra". Aquí, la guerra es contra lo que, dentro de nosotros, se resiste a que despunte una nueva manera de entender el fin de la vida, incluida su finalidad (amar), pero también sus medios (servir, perdonar) y sus riesgos: la incomprensión, la dificultad de ir contra corriente, no sólo de los valores y modas de este mundo, sino también contra nuestras propias pulsiones por tener, ser más que los demás, aparentar lo que no somos, pretender ser felices sin o contra los demás. Por eso, esta "carrera que nos toca" indefectiblemente distigue, separa modos distintos de vivir, opciones contrapuestas. Pero no es un efrentamiento violento o por la fuerza, "el padre contra el hijo, el hijo contra el padre..." sino el consecuente contraste fruto de las elecciones que cada uno tomamos. 

Ser cristianos debería ser convertirnos en testimonios vivientes y sugerentes de otra forma de vida; y la Iglesia, cada una de las comunidades de este "pequeño rebaño" debieran ser muestras creíbles y atractivas de una alternativa de vida, la vida que hace posible la paz, la vida de los que creemos e intentamos vivir que somos hermanos.

LECTIO DIVINA DE SAN ISIDRO DE ALMANSA: BAUTISMO DE FUEGO

COMENTARIO EVANGÉLICO DE J. A. PAGOLA: EL FUEGO DEL AMOR

sábado, 24 de mayo de 2025

DOMINGO 1 DE JUNIO: VII DE PASCUA, LA ASCENSIÓN (CICLO C)

Además de una entidad sociocaritativa de la Iglesia, que nació por indicación del Concilio Vaticano II ("El Concilio, considerando las inmensas calamidades que oprimen todavía a la mayoría de la humanidad, para fomentar en todas partes la obra de la justicia y el amor de Cristo a los pobres juzga muy oportuno que se cree un organismo universal de la Iglesia que tenga como función estimular a la comunidad católica para promover el desarrollo a los países pobres y la justicia social internacional." Gaudium et Spes 90) la Justicia y la Paz son dos de los pilares de la doctrina social de la Iglesia, como también lo es la idea de que ambos principios son inseparables, que sin uno no se dará el otro. Cuando Cristo promete en su ascensión a la plenitud de la gloria, cabe al Padre y el Espíritu Santo, la proclamación de la conversión y el perdón para todos los pueblos está prometiendo también el don de la paz como fruto granado de la justicia que nace de Dios y se consigue siguiendo sus caminos. Por eso, la denuncia de lo que impide la paz y la reclamación de lo que la hace posible es un ejercicio también de esa fe que quiere "fomentar en todas  partes la obra de la jusiticia y el amor de Cristo a los pobres"

COMUNICADO DE JUSTICIA Y PAZ POR LA PAZ EN GAZA

LECTURAS

  • Hch 1, 1-11. A la vista de ellos, fue elevado al cielo.
  • Sal 46 R. Dios asciende entre aclamaciones; el Señor, al son de trompetas. 
  • Ef 1, 17-23. Lo sentó a su derecha en el cielo. o bien: Heb 9, 24-28; 10, 19-23. Cristo entró en el mismo cielo. 
  • Lc 24, 46-53. Mientras los bendecía, fue llevado hacia el cielo.

Como parte de la espiritualidad de la paz, de la educación de los valores y el fomento de la esperanza que conducen a la paz, es imprescindible el ministerio del perdón, la sanísima terapia y pauta de la reconciliación. El Cristo que por su resurrección ya pertenece a la esfera más alta de lo divino, a la máxima escala posible de lo humano, promete y, al mismo tiempo, encarga a sus discípulos la proclamación del Evangelio de la conversión y el perdón, de la conversión para el perdón, de la conversión por el perdón. La evangelización, el anuncio gozoso de la buena noticia del Reino de Dios (Evangelii gaudium, papa Francisco) tiene como su fin alcanzar la fraternidad entre nosotros que nace de la filiación de Dios. Convertirnos al Dios que nos ama como Padre pasa por el cambio de nuestros principios, valores y hábitos en orden a poder reconciliarnos plenamente con Dios y los hermanos. El perdón, con su pedagogía de la verdad y su apuesta por el amor, es el camino imprescindible para alcanzar la paz. Un perdón que no supone comulgar con ruedas de molino, dar lo malo por bueno y resignarse ante el atropello, pues para que haya perdón, aunténtica reconciliación es necesaria la "conversión", el cambio de las situaciones que condujeron a la violencia y la ruptura de la fraternidad. En el plano internacional esto es difícil y supone procesos largos y costosos, pero no más difícil, sino imposible, será alcanzar la paz si ni siquiera comenzamos a andar el camino de la conversión y el perdón.

LECTIO DIVINA DE SAN ISIDRO DE ALMANSA: CONSTRUCTORES

COMENTARIO EVANGÉLICO DE J. A. PAGOLA: ES SU ÚLTIMO GESTO, JESÚS DEJA SU BENDICIÓN

COMENTARIO AUDIVISUAL DE VERBO DIVINO: ME QUEDO EN LA PROMESA

HOJA DOMINICAL DIOCESANA


8 DE AGOSTO: SANTO DOMINGO DE GUZMÁN; XIX DOMINGO DE TIEMPO ORDINARIO (CICLO A)

  LECTURAS 1 Re 19, 9a 11-13a Salmo 84, 9ab-10. 11-12. 13-14 R/. Muéstranos, Señor, tu misericordia y danos tu salvación. Rom 9, 1-5 Mt 14, ...