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domingo, 17 de mayo de 2026

DOMINGO 24 DE MAYO: PENTECOSTÉS. DÍA DEL APOSTOLADO SEGLAR Y LA ACCIÓN CATÓLICA


La fiesta de Pentecostés, celebración del patrimonio baustismal de la común vocación evangelizadora, reflexionamos y oramos por el apostolados seglar, por la Acción Católica y todos los movimientos e iniciativas de crecimiento del compromiso laical. Y cuanto más se desarrolla la conciencia de la misión que compete a los laicos, más y mejor recupera la Iglesia su estructura sinodal, su alma corresponsable y colegial. Con cada cristiano comprometido en la familia, el trabajo y la vida pública, el Pueblo de Dios se hace presente en el mundo y sale al encuentro de los destinatarios del anuncio del Evangelio, las personas hambrientas de Dios, las realidades necesitadas de transformación, la sociedad entera en cuanto convivencia e inter relación que nos hermana y nos reclama participar y proponer diálogo, cooperación y solidaridad.

LECTURAS

  • Hch 2, 1-11. Se llenaron todos de Espíritu Santo y empezaron a hablar.
  • Sal 103. R. Envía tu Espíritu, Señor, y repuebla la faz de la tierra. 
  • 1 Cor 12, 3b-7. 12-13. Hemos sido bautizados en un mismo Espíritu, para formar un solo cuerpo.
  • Secuencia: Ven, Espíritu divino.
  • Jn 20, 19-23. Como el Padre me ha enviado, así también os envío yo; recibid el Espíritu Santo.

Todo envío, todo encargo por parte del que tiene la autoridad de encomendarlo, supone una transferencia de esa autoridad, una transmisión de la fuerza, la luz y la necesaria capacitación para llevar a cabo tal encomienda. Cuando Jesús llamó a sus discípulos, tanto a los doce como a otros muchos, entre las que se encontraban aquellas mujeres que lo siguieron desde el principio y le permanecieron fieles hasta el final, con la llamada iba implícita la confianza del que llama. Jesus llama y envía, pero antes acompaña, forma y, como parte de ese acompañamiento, comparte con quienes va a enviar a proseguir el anuncio del Evangelio, su intimidad con el Padre, su comunión con el Espíritu, su fe en la misión que Él mismo debe cumplir y a la que nos incorpora haciéndonos dignos de ella, por su gracia, por su donación y ejemplo. 

Pentecostés celebra, conmemora y ayuda a experimentar que todos los bautizados, en cuanto seguidores de Jesús, por la vocación de ser sus discípulos y responder a su envío, contamos con el apoyo de su Santo Espíritu, que inspira e ilumina el discernimiento necesario en cada etapa de la evangelización. Serán tareas diferentes, como distintas son las cualidades, los carismas y las trayectorias que han forjado cada historia de fe y pertenencia a la Iglesia. Unos las viviremos como un servicio integral a la Iglesia, sellado con la condición del ministerio ordenado (diáconos, presbíteros, obispos). Otras respuestas lo serán a la vida consagrada, guiada por específicos carismas que atraen y guían a quienes también se entregan de manera radical. La mayoría del Pueblo de Dios, responderá a la vocación bautismal con un compromiso no menos intenso y verdadero en la familia y la vida pública. Ministros ordenados, vida religiosa y laicado formamos un único Pueblo de Dios y servimomos, con sus específicas diferencias en las tareas y responsabilidades a la común misión de anunciar el Evangelio viviéndolo allá donde transcurran nuestras vidas. El Espíritu de los siete dones, el viento libre y liberador, el fuego que enciende y purifica, fuente de unidad y diversidad, anima al apostolado seglar para que sea fermento del Reino de Dios en la ciudad y el mundo rural, en el trabajo y la cultura, por el compromiso político, asociativo y cultural. Hoy es su fiesta y por ellos oramos como con ellos  trabajamos en la misma viña del mismo Señor de la vida.

LECTIO DIVINA DE SAN ISIDRO DE ALMANSA: PUEBLO DE DIOS QUE SALE AL ENCUENTRO

COMENTARIO EVANGÉLICO DE J. A. PAGOLA: INVOCACIÓN AL ESPÍRITU

COMENTARIO AUDIOVISUAL DE VERBO DIVINO: ¿TIENES FUEGO?

HOJA DOMINICAL DIOCESANA 







domingo, 10 de mayo de 2026

DOMINGO 17 DE MAYO: VII DE PASCUA (CICLO A). ASCENSIÓN DEL SEÑOR

La referencia de Jesús al bautismo, fórmula trinitaria incluida, en el relato de la Ascensión con el que concluye el evangelio según san Mateo, es muy probablemente redaccional, que no jesuánica. Ello no le quita ni un ápice de verdad en cuanto a lo que los evangelios pretenden ser veraces. Ni de canonicidad, ni de inspiración, ni de carácter revelado. Es tan palabra de Dios como el resto del primer evangelio y la totalidad de la Sagrada Escritura. Como ocurre en el proceso de elaboración de los evangelios, proceso a través del cual, la memoria de los primeros cristianos transmite el Espíritu que es el verdadero y último autor de la revelación escrita, esta alusión directa al bautismo cristiano, aunque se debe a la práctica bautismal de la primera Iglesia, acoge en su motivación y finalidad lo que Cristo es y lo que Cristo nos comunica. Y es ahí donde la meditación, predicación y aplicación pastoral debe incidir para resaltar que la continuidad de la presencia de Cristo en su Iglesia, no es sólo una cuestión espiritual, intimista e individual, sino una experiencia de pertenencia comunitaria, participación comprometida y solidaridad fraternal con los que también comparten esa vivencia de que Cristo está con nosotros hasta el fin del mundo.

LECTURAS

  • Hch 1, 1-11. A la vista de ellos, fue elevado al cielo.
  • Sal 46. R. Dios asciende entre aclamaciones; el Señor, al son de trompetas. 
  • Ef 1, 17-23. Lo sentó a su derecha en el cielo.
  • Mt 28, 16-20. Se me ha dado todo poder en el cielo y en la tierra.

Ni el mismísimo san Pablo bautizaba (1Cor 1, 17), pues él fue enviado a predicar. El que sí bautizó en el Jordán, según el cuarto evangelio, fue el propio Jesús (Jn 3, 22), información que luego el mismo evangelista intenta suavizar diciendo que no era Jesús quien bautizaba, sino sus discípulos (Jn 4, 2). En cualquier caso, bautizara o no Jesús, lo que está claro es que él sí fue bautizado por Juan Bautista y que fue próximo a su movimiento profético y bautismal. Pero, aquél bautismo del Jordán no era el Bautismo cristiano, ni debe ser entendido, salvo por la proximidad formal, como el precedente del mismo. Pues se trataba de una práctica penitencial, referida al anuncio del fin de los tiempos y ligado de manera expresa al arrepentimiento de los pecados y la conversión de vida. Por eso, la referencia trinitaria que Mateo incluye en el envío a bautizar que Jesús hace a sus discípulos, desliga el bautismo cristiano de aquel otro y lo inserta en la nueva experiencia de Dios que Cristo nos ha comunicado con su vida, muerte y resurrección. El Bautismo "en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo" tiene su verdadera raíz en la vida nueva que hemos conocido por el Evangelio viviente que es Jesús de Nazaret. Vida nueva que él ha mostrado con palabras y obras, y que ahora, por el Bautismo se experimenta en el anuncio evangelizador de la Iglesia. Si no podemos decir, al menos de manera histórica, que este texto sea la fundación del Bautismo por parte de Cristo, sí que estamos en condiciones de afirmar que el Bautismo se funda y significa en el envío misionero de Cristo, en su llamada al discipulado y en la respuesta que cada cristiano habrá de dar a esta común vocación.

Como expresión de la permanencia de Cristo entre nosotros, la Iglesia y su Bautismo son inseparables de una pertenencia activa a la comunidad. Pertenencia que no es sólo cultual, pues Jesús, en este mismo pasaje, liga el discipulado a la moral evangélica, al cumplimiento existencial de todo lo que Él nos ha enseñado y mandado. Por eso, el envío de Jesús al final de su ciclo mortal, como colofón de su misión temporal, renueva la vocación que nos hace discípulos suyos y que es común a todos los bautizados, laicos y ordenados. Vocación que implica la común misión de seguir anunciando el Evangelio viviéndolo en fraternidad. La Iglesia es sinodal, la evangelización es compartida, porque el que nos envía no hace distingos ni excepciones. No se trata sólo de repartirnos tareas, sino de experimentar que Cristo sigue con nosotros y su envío resuena en cada compromiso, en todos los ministerios, para responder con una misma dignidad y responsabilidad a su llamada, que es la vocación de todos los cristianos.

LECTIO DIVINA DE SAN ISIDRO DE ALMANSA: DIOS CON NOSOTROS

COMENTARIO EVANGÉLICO DE J. A. PAGOLA: HACER DISCÍPULOS DE JESÚS

COMENTARIO AUDIOVISUAL DE VERBO DIVINO: TESTIGOS DE SU PRESENCIA

HOJA DOMINICAL DIOCESANA

lunes, 4 de mayo de 2026

DOMINGO 10 DE MAYO: VI DOMINGO DE PASCUA (CICLO A). SAN JUAN DE ÁVILA

Los domingos, y más los de Pascua, tienen preferencia litúrgica sobre la celebración de lo santos. Si, con motivo de la coincidencia del VI Domingo de Pascua con la fiesta de san Juan de Ávila (10 de mayo), unimos al santo con la liturgia dominical, se debe a una relación interna a ambas celebraciones. El sentido de las lecturas es misionero, evangelizador. Desde la misión de Felipe, confirmada por la posterior visita de los apóstoles Pedro y Juan, confirmada por el Espíritu Santo que está en el origen y el desarrollo del anuncio del Evangelio; hasta la promesa del envío del Espíritu Santo (Paráclito) por parte de Jesucristo; pasando por la consideración realista de que para dar razón de nuestra esperanza debemos estar dispuestos también a afrontar dificultades y sufrimientos, las lecturas de hoy están dirigidas a despertar nuestra vocación misionera. Y san Juan de Ávila, el conocido como apóstol de Andalucía, patrón del clero secular de España, fue un gran evangelizador. Sólo el Espíritu Santo pudo convertirlo en el predicador entregado, coherente y creíble que dio numerosos frutos de fe y renovación de la Iglesia. Al Santo Espíritu de Dios que Cristo nos envía y del que fue gran testigo el santo de Almodóvar del Campo, le pedimos que hoy también azuze las vocaciones adormecidas, tanto al laicado comprometido, como a la vida religiosa y al ministerio sacerdotal, para que todos, como Pueblo de Dios, seamos anuncio de la comunión con Dios que Cristo nos ofrece. 

LECTURAS

  • Hch 8, 5-8. 14-17. Les imponían las manos y recibían el Espíritu Santo.
  • Sal 65. R. Aclamad al Señor, tierra entera.
  • 1 Pe 3, 15-18. Muerto en la carne pero vivificado en el Espíritu.
  • Jn 14, 15-21. Le pediré al Padre que os dé otro Paráclito.

"No os dejaré huérfanos" dice el Señor. Su Resurrección no es abandono, ni alejamiento; el Espíritu Santo es la continuidad de la presencia del Maestro con sus discípulos, recurso de asistencia para que nosotros, por nuestra parte, continuemos su misión. Y esta misión no es otra que anunciar que en Cristo, en su persona y su Evangelio tenemos un camino de comunión con Dios, una puerta abierta a la intimidad trinitaria, a la vida amorosa que Dios es y que Dios quiere compartir con nosotros: "yo estoy en mi Padre, y vosotros en mí y yo en vosotros" Esta propuesta de elevación y profundización de nuestra condición humana, por misericordia y gracia de Dios, no es solo el  contenido de nuestro anuncio evangelizador, sino que también marca su estilo, su modalidad y metodología. Porque sólo viviendo del amor que Dios es podremos comunicarlo, únicamente experimentando esta conexión con el Padre que Cristo nos facilita, seremos misioneros a la altura de tan excelsa encomienda. Valga decir que sólo con un lenguaje, actitudes e iniciativas verdaderamente fraternales, comunitarias, sinodales, podremos evangelizar de modo creíble la extraordinaria oportunidad de vida plena realizada en Jesucristo. 

San Juan de Ávila es un buen ejemplo de esta manera de entender el mensaje del Evangelio y el tipo de mensajero que requiere. Maestro de espiritualidad porque era persona de oración, meditación y contemplación; porque conocía y había estudiado con rigor la Palabra de Dios que, si antes no se ha tratado con familiaridad, difícilmente puede luego alimentar nuestra predicación. Hombre pues, de oración y de estudio, pero también entregado a la pastoral, a la cura de almas que se lleva a cabo por medio del acompañamiento personal, la celebración de los sacramentos y la fraternidad apostólica. Pudo contribuir a la reforma del clero, de la catequesis y de la Iglesia en general, porque cumplió lo que dice el ritual de órdenes: "Considera lo que realizas e imita lo que conmemoras, y conforma tu vida con el misterio de la cruz del Señor". Por otra parte, conocedor como era, tanto de la interna estructura eclesial y colegial del ministerio presbiteral, así como de la acción misionera de la Iglesia, que, como ella, debe ser sinodal, comunitaria, corresponsable, animó una visión menos individualista y más colaborativa de la vocación sacerdotal. Vaya, que tenemos en este santo nuestro un testimonio de lo que pasa cuando es el Espíritu el que inspira, guía y testifica la calidad evangélica de nuestras vocaciones y de nuestra misión evangelizadora. Valga para la misión diocesana y todas las que vengan después.

LECTIO DIVINA DE SAN ISIDRO DE ALMANSA: LA CENA DE DESPEDIDA

COMENTARIO EVANGÉLICO DE J. A. PAGOLA: NO ESTAMOS HUÉRFANOS

COMENTARIO AUDIOVISUAL DE VERBO DIVINO: SER CASA

HOJA DOMINICAL DIOCESANA



viernes, 1 de mayo de 2026

DOMINGO 3 DE MAYO: V DE PASCUA (CICLO A)

Toda la vida de Cristo es manifestación, revelación de Dios. Toda su vida, del Bautismo en el Jordán con las tentaciones de seguir otro camino, hasta la muerte y resurrección, pasando por la Transfiguración y cada gesto de amor y vida, como la resurrección de Lázaro, comunican que Él está con Dios y, por Él, nosotros podemos estar en Dios. Jesucristo no es una idea, ni un dogma, ni una doctrina, es un camino de salvación que sólo recorriéndolo con Él podemos experimentar su misma comunión de vida con el Padre que quiere compartir con nosotros. Eso sería creer en Jesucristo, camino, verdad y vida; eso sería ser cristiano. Hoy, 3 de mayo, es el día de la Cruz, la Cruz de mayo, festividad, entre otros pueblos de Albacete, de Pozo Lorente.

LECTURAS

  • Hch 6, 1-7. Eligieron a siete hombres llenos del Espíritu Santo.
  • Sal 32. R. Que tu misericordia, Señor, venga sobre nosotros, como lo esperamos de ti. 
  • 1 Pe 2, 4-9. Vosotros, en cambio, sois un linaje elegido, un sacerdocio real.
  • Jn 14, 1-12. Yo soy el camino y la verdad y la vida.

El lema de la misión diocesana de Albacete es "Camino contigo" y bien verdad que es, Jesucristo camina con nosotros, la pregunta que marca la conversión permanente del cristiano y de la Iglesia misma es: ¿caminamos nosotros con Él?, ¿vamos por dónde Él va y hacia donde dirige sus pasos? El camino de Cristo es la entrega, la humildad y el amor; la meta de los pasos que Cristo da es Dios mismo hecho comunión, fraternidad, experiencia de acogida y reconciliación plena. Esta afirmación de Jn 14, "Yo soy el camino, la verdad y la vida. Nadie va al Padre si no es por mí" ha sido utilizada muchas veces como una fórmula para remarcar la exlusividad salvífica de Cristo: sólo en Él hay salvación. Pero esta afirmación, que es verdadera en toda su profundidad moral y amplitud universalista, supone también que Jesucristo salva en la experiencia de vivir como Él vivió y para lo que él da la vida, el amor generoso y sin exclusiones. Creer es vivir la vida de Cristo. Ser cristiano es compartir su experiencia de fe, comunión y caridad. No vale creer en Cristo, que Él es el Hijo de Dios, que ha resucitado, recitar el credo "de pe a pa" y vivir de manera contraria o indiferente al Evangelio. Para creer en el que es camino, verdad y vida sólo con toda nuestra persona, incluido nuestro estilo de vida, podemos responder con verdadera fe y no sólo palabras o ideas. 

LECTIO DIVINA DE SAN ISIDRO DE ALMANSA: EL CAMINO

COMENTARIO EVANGÉLICO DE J. A. PAGOLA: CREERLE A JESÚS, EL CRISTO

COMENTARIO AUDIOVISUAL DE VERBO DIVINO: EN MEDIO DEL RUIDO

HOJA DOMINICAL DIOCESANA

domingo, 19 de abril de 2026

DOMINGO 26 DE ABRIL: IV DE PASCUA (CICLO A)

Uno de los rasgos más preocupantes del tiempo presente, al menos para esta parte del mundo que es nuestra cultura occidental, y especialmente inquietante para los cristianos, es el  individualismo. La ruptura de los lazos fraternos y de las redes comunitarias, el aislamiento en el hogar convertido en fortaleza y la supremacía de los criterios y actitudes egoístas, malamente son compatibles con una fe que es esencialmente encuentro, reunión y fraternidad. La fe es personal, que no individualista; Jesús, el Buen Pastor nos conoce y nos llama por nuestro nombre, pero siempre para conducirnos a la convivencia comunitaria, a la realización personal a través de la inter dependencia que es responsabilidad recíproca y caridad en acción.

VISITA DEL PAPA A ESPAÑA: HIMNO "ALZA LA MIRADA"

LECTURAS

  • Hch 2, 14a. 36-41. Dios lo ha constituido Señor y Mesías.
  • Sal 22. R. El Señor es mi pastor, nada me falta.
  • 1 Pe 2, 20b-25. Os habéis convertido al pastor de vuestras almas 
  • Jn 10, 1-10. Yo soy la puerta de las ovejas.

Cuanto más personal, íntima y transversal es nuestra espiritualidad de discípulos de Cristo, más comunitaria, fraternal y relacional será nuestra vida. Es cierto que sin libertad y autonomía el acto de fe es superficial, no puede ser auténtico. Pero quien con plena responsabilidad y determinación se convierte al seguimiento de Cristo, pasa de una relación bi direccional, de una religiosidad espiritualista y solipsista, a un encuentro con los que son, además de compañeros en el discipulado, testigos de la presencia de Cristo entre nosotros. Ese es un aprendizaje principal de los relatos pascuales, el encuentro y reconocimiento de Cristo resucitado cuando nos hallamos reunidos. El que es Buen Pastor de nuestras almas, que nos busca y nos lleva sobre sus hombros, sin cesar nos reincorpora a su comunidad para que en ella vivamos la exigente, difícil, pero fructífera experiencia de la fraternidad. Con todas sus aristas e incomodidades, la vivencia de la fe en grupo, como hermanos, en Iglesia, es la única que lleva el sello de la identidad y la misión cristiana. Cristo no deja de acompañarnos y alimentarnos para que hagamos lo mismo con nuestros hermanos más débiles, tal vez los que más se han recluido en el individualismo, que unas veces es soberbia superioridad y las más, extravío e impotencia para encontrar el camino de vuelta a la casa del Padre, al hogar de los hermanos.

LECTIO DIVINA DE SAN ISIDRO DE ALMANSA: EL BUEN PASTOR

COMENTARIO EVANGÉLICO DE J. A. PAGOLA: ACERTAR CON LA PUERTA

COMENTARIO AUDIOVISUAL DE VERBO DIVINO: PASTORES DE VIDA

HOJA DOMINICAL DIOCESANA

domingo, 12 de abril de 2026

DOMINGO 19 DE ABRIL: III DE PASCUA (CICLO A)

Entre los relatos pascuales, que intentan narrar una experiencia que trasciende los sentidos, una experiencia de fe, el de los discípulos de Emaus tiene una inequívoca impronta catequética. Y eso quiere decir que no pretende contar sólo un hecho y su significado, sino ofrecer también un itinerario o guion para que los lectores podamos revivir esa experiencia en nuestras propias carnes. La catequesis no genera por sí sola la fe, pero va creando a través del anuncio de la fe de la Iglesia, las condiciones para que se pueda llegar al encuentro con Jesús, que es lo que sí sería la fe. Dicho encuentro, que los discípulos vivieron a través de la convivencia con el Señor, tras su muerte fructifica, se despliega y amplía en la convicción sentida y consecuente de que está vivo, de que ha resucitado, de que la cruz ha sido un paso necesario para que lo compartido con Él se convierta en nuevas oportunidades de encontrarlo, escucharle y caminar a su lado. La catequesis, como expresión de la fe, no "hace cristianos", pero  facilita y propicia que se pueda llegar a serlo. Y esta catequesis sobre el encuentro con el Resucitado en el camino y en la mesa, en la palabra y el gesto de la Eucaristía, nos ofrece una excepcional muestra de cómo podemos sentir hoy a Cristo en la Iglesia y por qué la Iglesia sólo sirve para anunciarlo y reconocerlo en ese mismo camino.

VISITA DEL PAPA A ESPAÑA: HIMNO "ALZA LA MIRADA"

LECTURAS

  • Hch 2, 14. 22-33. No era posible que la muerte lo retuviera bajo su dominio.
  • Sal 15. R. Señor, me enseñarás el sendero de la vida.
  • 1 Pe 1, 17-21. Fuisteis liberados con una sangre preciosa, como la de un cordero sin mancha, Cristo.
  • Lc 24, 13-35. Lo reconocieron al partir el pan.

Pretender que los relatos evangélicos de la resurrección del Señor son descripciones exactas, literales, de hechos materiales, sería forzar su significado y desvirtuar su intención. Los evangelios, todos sus pasajes y la redacción de los mismos en forma de un relato biográfico, fueron escritos porque ya era una realidad la fe en la resurrección. No sólo estos referidos a las apariciones del resucitado y la tumba vacía, sino en su integridad, todo el evangelio responde a la nueva iluminación que sobre la vida de Jesús arroja la honda convicción de que ha vencido la muerte. Esta visión creyente y piadosa de la persona y la misión de Jesús debe tenerse en cuenta para todos y cada uno de los episodios que les dan cuerpo, y para todos y cada uno de los mensajes que se quiere transmitir con las palabras y los hechos que cuentan. No son historia, tampoco ficción, pero sí que cuentan la historia de Jesús vivida y recordada con fe. La resurrección está proyectando sobre la predicación, los milagros, los encuentros y desencuentros, el discipulado, la relación de Jesús con el judaismo, su rechazo, pasión  y muerte en la cruz, una amplitud de significado que va mucho más allá de una crónica puntual y fidedigna de los hechos.

LECTIO DIVINA DE SAN ISIDRO DE ALMANSA: RELEER LA HISTORIA

COMENTARIO EVANGÉLICO DE J. A. PAGOLA: RECORDAR MÁS A JESÚS

COMENTARIO AUDIOVISUAL DE VERBO DIVINO: CUESTIÓN DE FE

HOJA DOMINICAL DIOCESANA

lunes, 6 de abril de 2026

DOMINGO 12 DE ABRIL: II DE PASCUA (CICLO A)

 

Reliquias, milagros, argumentos teológicos, experiencias cercanas a la muerte, pruebas concordantes con los descubrimientos científicos..., corren tiempos apologéticos. Todos andan buscando cómo dar certidumbre a lo que creen y a lo que no creen. Ya sea el microscopio que busca lo pequeño, o los telescopios que se fijan en lo más grande, resultan insuficientes para la verdad de la vida que vence a la muerte y desborda el infinito que avizoramos en el vacío -que según la física no lo es tanto- o en el universo, que tampoco lo es, pues tiene límites por vastos e inalcanzables que sean. No, el resucitado y quien lo resucita, Dios, sí que están allende el silencio eterno de los espacios infintos (que tampoco son totalmente mudos) que aterraba a Pascal. Pero también está Cristo resucitado más acá de nuestras razones y teorías, en nuestro interior, más dentro que nosotros mismos (san Agustín), y en el punto de encuentro con el otro y su diferencia. Pues es en la comunidad, que se reúne en su nombre, donde se le sigue encontrando. Y como el extraño que siempre será quien está más allá de mi subjetividad, se nos sigue apareciendo en el hermano que te necesita y en las causas que lo defienden. Hoy, Tomás, el Mellizo, sigue hurgando en la herida para cerciorarse de que es el crucificado quien tiene delante, y hoy, como entonces a Tomás, Jesús nos dirá una y mil veces más, que dichosos los que crean sin ver, es decir, los que crean.

RECEMOS CON EL PAPA POR LA PAZ

LECTURAS

  • Hch 2, 42-47. Los creyentes vivían todos unidos y tenían todo en común.
  • Sal 117. R. Dad gracias al Señor porque es bueno, porque es eterna su misericordia. 
  • 1 Pe 1, 3-9. Mediante la resurrección de Jesucristo de entre los muertos, nos ha regenerado para una esperanza viva.
  • Secuencia (opcional). Ofrezcan los cristianos ofrendas de alabanza
  • Jn 20, 19-31. A los ocho días llegó Jesús

Tal vez no sean milagros de los que se certifican en las causas de los santos, o hechos científicamente incomprensibles, para cada vez que se reúne la comunidad en nombre de Jesús y en su nombre se emprenden iniciativas que derrotan el individualismo y restauran la fraternidad, se nos vuelve a aparecer el resucitado. La muerte se vence con el amor, la entrega y la generosidad, así le pasó a Jesús y así nos puede pasar a nosotros si somos capaces de ver en los ojos del "hermano eterno" (Stephan Zweiz) la mirada del que es eterno y a la eternidad de su comunión amorosa nos llama. En tiempos de pantallas y comunicaciones digitales, que bienvenidas sean con todas las precauciones que sean necesarias, la reunión, las reuniones, los encuentros y los proyectos colectivos son como la herida luminosa del crucificado a través de la cual podemos sentir su presencia que da vida. Cada bolsa o fondo común, cada aportación para la caridad, cada hora de voluntariado, de servicio al bien común y a la Iglesia, brillan y dan calor de vida como manifestación del Dios que resucita a Jesucristo para que nosotros nos animemos a resucitar antes de morir, para no morir para siempre. Y así, esto de la resurrección deja de ser algo que tiene que ver sólo con mi muerte y mis difuntos, y se convierte en la vida que merece la pena ser vivida, también por los que viven ya para siempre.

LECTIO DIVINA DE SAN ISIDRO DE ALMANSA: HERIDAS ABIERTAS

COMENTARIO EVANGÉLICO DE J. A. PAGOLA: VIVIR DE SU PRESENCIA

COMENTARIO AUDIOVISUAL DE VERBO DIVINO: CUANDO TODO EMPIEZA DE NUEVO

HOJA DOMINICAL DIOCESANA

domingo, 5 de abril de 2026

PASCUA DE RESURRECCIÓN

 

La tumba vacía y las apariciones del resucitado son los dos registros que emplean los evangelios para confesar que Cristo está vivo para siempre. No es la vida que alcanzó después de muerto Lázaro, es la que todos hemos de experimentar por pura bondad divina. Si su muerte tenía un significado universal: el amor de Dios no se detiene ante nada; su resurrección es igualmente una realidad abierta a todos los hijos de Dios. En este domingo leeremos a Juan, pero tanto da uno que otro evangelio, los relatos pascuales, nacidos de la fe en que Cristo había resucitado porque Dios estaba con Él, coinciden en que ambas vías para descubrirlo resucitado -el sepulcro vacío y los encuentros con el resucitado-, tienen en común la fe y la comunidad. Es la fe y sólo la fe la mirada que puede reconocer el despliegue de la vida que vence a la muerte. Y la fe, la transmite la comunidad, la acepta cada uno, pero se nutre, recupera y experimenta en comunidad. Por la fe y en comunidad sentimos que Cristo no está en la tumba y es reconocible donde siempre estará, donde dos o tres se reúnen en mi nombre, allí, en medio de ellos, estoy yo" (Mt 18,20)

LECTURAS

  • Hch 10, 34a. 37-43. Hemos comido y bebido con él después de su re surrección de entre los muertos.
  • Sal 117. R. Este es el día que hizo el Señor: sea nuestra alegría y nuestro gozo. 
  • Col 3, 1-4. Buscad los bienes de allá arriba, donde está Cristo. o bien: 1 Cor 5, 6b-8. Barred la levadura vieja para ser una masa nueva. 
  • Jn 20, 1-9. Él había de resucitar de entre los muertos.
María Magdalena es la primera en recibir la noticia de que la muerte no tiene a Cristo bajo su poder, porque fue la última en desistir, porque también fue de las últimas que lo vieron vivo, que lo vieron morir. Ella lo anuncia, por eso y porque siguió a Jesús desde el principio, es apóstol de su Señor. Por ella se enteran Pedro y Juan, con sus diferentes velocidades, ambos creerán porque mirarán con la fe y no viendo nadaverán que su Maestro ha resucitado. Pero, vieran lo que vieran, la fe en la resurrección de Jesús de María Magdalena, Juan y Pedro no es tal hasta que no llegan a un conocimiento interior que recompone todo lo vivido y da sentido a todos los sinsentidos: "Comprendieron que él había de resucitar", esto es, comprendieron el por qué de la cruz, el sentido de las curaciones y exorcismos, el alcance de las enseñanzas sobre Dios y nosotros, sobre las relaciones fraternales, sobre el  poder del amor, la grandeza de la vida nueva que brota del costado abierto de Cristo, mananatial de agua viva que se convierte en quien la aceptan en un surtidor que salta hasta la vida eterna. Y desde la vida eterna de la que ya Cristo participa y que Él nos facilita a todos, la tumba vacía y las apariciones dicen la misma cosa: que el Señor estará ya siempre con nosotros.

LECTIO DIVINA DE SAN ISIDRO DE ALMANSA: REPARTIR, ABRAZAR, ENVIAR


COMENTARIO EVANGÉLICO DE J. A. PAGOLA: MISTERIO DE ESPERANZA

COMENTARIO AUDIOVISUAL DE VERBO DIVINO: NUEVA VIDA

HOJA DOMINICAL DIOCESANA

domingo, 1 de junio de 2025

DOMINGO 8 DE JUNIO: PENTECOSTÉS (CICLO C)

 
La reunión de los discípulos, la cerrazón por el miedo y el envío del Señor para que salgan a evangelizar, esto es, a ser ministros de reconciliación, promotores del perdón, son otros tantos motivos que unen la fiesta de Pentecostés con la actualidad de la exhortación apostólica Evangelii Gaudium (papa Francisco, 24 de noviembre de 2013), la necesidad de seguir avanzando hacia una Iglesia sinodal y la revalorización del apostolado seglar que hoy celebra su día. Porque los apóstoles reunidos a puerta cerrada y destinatarios del envío para abrir las puertas y ser Iglesia en salida, no representan en la hora de la efusión del Espíritu Santo exclusivamente a los ministros que los suceden en cuanto cabezas de la Iglesia (los obispos), sino que significan la entera realidad de la comunidad de seguidores de Cristo, todos los bautizados. Y el  perdón al que se refiere el Señor tampoco es privativo, de manera restrictiva ,del sacramento de la reconciliación, es la llamada a la fraternidad que se recupera de sus fracasos por la vía del reencuentro, la generosidad y la superación de las rupturas, personales, familiares, sociales, y también con la Creación malherida.

LECTURAS

  •  Hch 2, 1-11. Se llenaron todos de Espíritu Santo y empezaron a hablar.
  • Sal 103. R. Envía tu Espíritu, Señor, y repuebla la faz de la tierra. 
  • 1 Cor 12, 3b-7. 12-13. Hemos sido bautizados en un mismo Espíritu, para formar un solo cuerpo.
  • Jn 20, 19-23. Como el Padre me ha enviado, así también os envío yo; recibid el Espíritu Santo. 

Lecturas alternativas para el presente año C

  • Rom 8, 8-17. Cuantos se dejan llevar por el Espíritu de Dios, esos son hijos de Dios.
  • Jn 14, 15-16. 23b-26. El Espíritu Santo os lo enseñará todo.
VENI CREATOR (Versión instrumental para la 34 Congregación General de la Compañía de Jesús)

Decir reunidos el primer día de la semana es sinónimo de asamblea comunitaria, de Eucaristía, de Iglesia en celebración de la memoria de la Pascua de Cristo. Reunidos el primer día de la semana porque ya ha prendido en el corazón de los discípulos la fe en la resurrección, el gozo de la vida que vence por el amor todas las muertes. Pero, todavía encerrados, aún oprimidos por el miedo, la inseguridad y la propia debilidad. Creyentes, sí; discípulos, también; pero aún necesitados de ese empujón, aliento o estímulo que convierten la fe y la vocación en misión, en evangelización. Y esa es tarea de toda la Iglesia, por eso, aquí los apóstoles reunidos, encerrados y atemorizados, pero que serán enviados y fortalecidos para ser mensajeros del perdón, significan la Iglesia toda, la comunidad entera de los bautizados, de todos los ministerios y todos los carismas. Nos confirma esta idea el hecho de que cuando Hch 2, 1 dice que "Al cumplirse el día de Pentecostés, estaban todos juntos en el mismo lugar", ese "todos juntos" parece incluir a la Virgen María y otras discípulas, tal y como lo ha precisado antes: "Todos ellos perseveraban unánimes en la oración, junto con algunas mujeres y María, la madre de Jesús, y con sus hermanos (Hch 1, 14)

En la fiesta de Pentecostés, cuando celebramos el Día de la Acción Católica y el Apostolado Seglar, la fuerza del Espíritu, la amplitud de la misión y la responsabilidad del envío no pueden reducirse a los ministros ordenados, sino que compete a todos, por eso debemos ser una Iglesia sinodal y continuar las esperanzadas pautas evangelizadoras que nos propusiera el papa Francisco al inicio de su ministerio petrino, las pautas de La alegría del Evangelio que es predicado por encima de los miedos y las tentaciones de encierro o huida.

LECTIO DIVINA DE SAN ISIDRO DE ALMANSA: LLENARSE DE ALEGRÍA

COMENTARIO EVANGÉLICO DE J. A. PAGOLA: EL ARTE DE VIVIR DESDE EL ESPÍRITU DE DIOS

COMENTARIO AUDIVISUAL DE VERBO DIVINO: ESA CHISPA

HOJA DOMINICAL DIOCESANA

sábado, 24 de mayo de 2025

DOMINGO 1 DE JUNIO: VII DE PASCUA, LA ASCENSIÓN (CICLO C)

Además de una entidad sociocaritativa de la Iglesia, que nació por indicación del Concilio Vaticano II ("El Concilio, considerando las inmensas calamidades que oprimen todavía a la mayoría de la humanidad, para fomentar en todas partes la obra de la justicia y el amor de Cristo a los pobres juzga muy oportuno que se cree un organismo universal de la Iglesia que tenga como función estimular a la comunidad católica para promover el desarrollo a los países pobres y la justicia social internacional." Gaudium et Spes 90) la Justicia y la Paz son dos de los pilares de la doctrina social de la Iglesia, como también lo es la idea de que ambos principios son inseparables, que sin uno no se dará el otro. Cuando Cristo promete en su ascensión a la plenitud de la gloria, cabe al Padre y el Espíritu Santo, la proclamación de la conversión y el perdón para todos los pueblos está prometiendo también el don de la paz como fruto granado de la justicia que nace de Dios y se consigue siguiendo sus caminos. Por eso, la denuncia de lo que impide la paz y la reclamación de lo que la hace posible es un ejercicio también de esa fe que quiere "fomentar en todas  partes la obra de la jusiticia y el amor de Cristo a los pobres"

COMUNICADO DE JUSTICIA Y PAZ POR LA PAZ EN GAZA

LECTURAS

  • Hch 1, 1-11. A la vista de ellos, fue elevado al cielo.
  • Sal 46 R. Dios asciende entre aclamaciones; el Señor, al son de trompetas. 
  • Ef 1, 17-23. Lo sentó a su derecha en el cielo. o bien: Heb 9, 24-28; 10, 19-23. Cristo entró en el mismo cielo. 
  • Lc 24, 46-53. Mientras los bendecía, fue llevado hacia el cielo.

Como parte de la espiritualidad de la paz, de la educación de los valores y el fomento de la esperanza que conducen a la paz, es imprescindible el ministerio del perdón, la sanísima terapia y pauta de la reconciliación. El Cristo que por su resurrección ya pertenece a la esfera más alta de lo divino, a la máxima escala posible de lo humano, promete y, al mismo tiempo, encarga a sus discípulos la proclamación del Evangelio de la conversión y el perdón, de la conversión para el perdón, de la conversión por el perdón. La evangelización, el anuncio gozoso de la buena noticia del Reino de Dios (Evangelii gaudium, papa Francisco) tiene como su fin alcanzar la fraternidad entre nosotros que nace de la filiación de Dios. Convertirnos al Dios que nos ama como Padre pasa por el cambio de nuestros principios, valores y hábitos en orden a poder reconciliarnos plenamente con Dios y los hermanos. El perdón, con su pedagogía de la verdad y su apuesta por el amor, es el camino imprescindible para alcanzar la paz. Un perdón que no supone comulgar con ruedas de molino, dar lo malo por bueno y resignarse ante el atropello, pues para que haya perdón, aunténtica reconciliación es necesaria la "conversión", el cambio de las situaciones que condujeron a la violencia y la ruptura de la fraternidad. En el plano internacional esto es difícil y supone procesos largos y costosos, pero no más difícil, sino imposible, será alcanzar la paz si ni siquiera comenzamos a andar el camino de la conversión y el perdón.

LECTIO DIVINA DE SAN ISIDRO DE ALMANSA: CONSTRUCTORES

COMENTARIO EVANGÉLICO DE J. A. PAGOLA: ES SU ÚLTIMO GESTO, JESÚS DEJA SU BENDICIÓN

COMENTARIO AUDIVISUAL DE VERBO DIVINO: ME QUEDO EN LA PROMESA

HOJA DOMINICAL DIOCESANA


domingo, 18 de mayo de 2025

DOMINGO 25 DE MAYO: VI DE PASCUA (CICLO C)

El 11 de abril de 1963, que a la sazón era Jueves Santo, el papa Juan XXIII publicó su octava encíclica, la Pacem in terris. Con motivo de las primeras palabras del nuevo papa, León XIV, se ha destacado la centralidad de la paz en el mensaje de la Iglesia. Centralidad que viene del propio Evangelio. Saludar con la paz no era algo original de Jesús, era lo propio y lo sigue siendo en el mundo judío y musulmán. Lo que si es específicamente cristiano es el hogar trinitario del que mana la paz, la comunión afectiva con Dios Padre, Hijo y Espíritu Santo como fuente, alimento y destino de la paz interior, el amor a los demás y la "amistad social", que dijera el papa Francisco, entre los pueblos. También la paz con la Creación, que hoy invocamos dentro de la Semana Laudato Si', precisamente en el décimo aniversario de dicha encíclica (Laudato Si', papa Francisco, 24 de mayo de 2015) que nos convocaba al compromiso por una ecología integral.

COMUNICADO DE JUSTICIA Y PAZ POR LA PAZ EN GAZA

LECTURAS

- Hch 15, 1-2. 22-29. Hemos decidido, el Espíritu Santo y nosotros, no imponeros más cargas que las indispensables.
- Sal 66. R. Oh, Dios, que te alaben los pueblos, que todos los pueblos te alaben.
- Ap 21, 10-14. 22-23. Me mostró la ciudad santa que descendía del cielo.
- Jn 14, 23-29. El Espíritu Santo os irá recordando todo lo que os he dicho.

PASCUA DEL ENFERMO

Ser morada de Dios, que el Padre y el Hijo con el Espíritu Santo, habiten en nosotros, eso y nada menos es lo que propone, facilita y realiza Cristo en quienes acogen y viven su palabra. Ser cristianos es más que tener una creencias, cumplir unos mandamientos, celebrar unos ritos: el credo, la moral y la liturgia son medios y expresión de esta íntima comunión divina a la que Cristo nos invita. Y de esa experiencia de amor creador y regenerador brota la afirmación de la superioridad del respeto y la concordia sobre el uso de la violencia, el recurso a la fuerza, el encastillamiento en las propias razones para imponerlas. La paz que nace del amor divino que es nuestra más profunda aspiración, es una paz que encuentra los medios para supeditar siempre a la dignidad y al derecho a la vida los otros argumentos que pudieran servir de excusa para romper la fraternidad, sembrar muerte y malograr las legítimas aspiraciones de felicidad y bienestar. Sólo con la espiritualidad tal vez no podamos conseguir la superación de las guerras y las injusticias que las provocan, pero, desde luego, sin ella, será muy difícil desarrollar nuestra decidida apuesta por la paz, pues ésta requiere, además de las necesarias estrategias, decisiones y políticas pacíficas, una forma de ver la vida y de vivir el tiempo que nos corresponde que, sin espiritualidad, es muy difícil de educarlas y arraigarlas en el corazón de las personas y los pueblos.

LECTIO DIVINA DE SAN ISIDRO DE ALMANSA: EL REGALO DE DESPEDIDA

COMENTARIO EVANGÉLICO DE J. A. PAGOLA: NO DA LO MISMO

COMENTARIO AUDIOVISUAL DE VERBO DIVINO: ENCONTRAR LA PAZ

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domingo, 11 de mayo de 2025

DOMINGO 18 DE MAYO: V DE PASCUA (CICLO C)

 
En la encíclica Fratelli tutti (3 de octubre de 2020) sobre la fraternidad y la amistad social, el papa Francisco ponía rostros y geografía, actualidad y sociología al amor fraterno. Ya el papa Benedicto XVI había dicho que la caridad también es eros, no sólo ágape, y que tenía una dimensión política, que la política podía ser, debía ser, una forma de caridad. Francisco reivindicaba el carácter concreto del amor ("Nadie puede experimentar el valor de vivir sin rostros concretos a quienes amar" FT 87), pero también su dimensión social, global y estructural: "En la sociedad globalizada, existe un estilo elegante de mirar para otro lado" (FT 75) Se trata de una reflexión que a la vez es interpelación y propuesta de relaciones verdaderamente fraternales, recomendables para todos, esenciales para los cristianos en cuanto adheridos al madato de Jesucristo para que nos amemos como Él nos ha amado.

LECTURAS

  • Hch 14, 21b-27. Contaron a la Iglesia lo que Dios había hecho por medio de ellos.
  • Sal 144. R. Bendeciré tu nombre por siempre, Dios mío, mi rey.
  • Ap 21, 1-5a. Dios enjugará toda lágrima de sus ojos.
  • Jn 13, 31-33a. 34-35. Os doy un mandamiento nuevo: que os améis unos a otros.

En el pasaje de la tercera aparición del resucitado a sus discípulos del evangelio de Juan (Jn 21) Jesús le pregunta por tres veces a Pedro si le ama, si le quiere, si su fe se basa en el amor y se vive amando. Antes de este tierno interrogatorio que supone una reconciliación y reivindicación del que negó tres veces a su maestro, Jesús les ha ayudado a pescar milagrosamente y les ha preparado él mismo el almuerzo. Antes de pedir, Jesús da. Antes de mandar, Jesús sirve. Antes de sugerirnos que nos amemo, Jesús nos ha amado hasta el extremo. Por eso el "como yo os he amado" que sigue al mandato del amor fraterno, es algo más que un indicador de cantidad y calidad, es una declaración del móvil y la razón de toda la misión de Cristo y, por tanto, del mensaje que nos trae de parte del Padre: es el amor, siempre fue el amor. La moral, el culto y la organización comunitaria que dan cuerpo y expresan nuestra fe, sólo basados en el amor y mirando a la realización de la fraternidad por la vía de la caridad tienen sentido, encuentran su verdadero ser. Un amor que para no ser abstracto, ideal y desencarnado, debe empapar todas nuestras relaciones, también las sociales, económicas y políticas. 

LECTIO DIVINA DE SAN ISIDRO DE ALMANSA: TESTAMENTO NUEVO

COMENTARIO EVANGÉLICO DE J. A. PAGOLA: LA COMUNIDAD DE JESÚS SERÁ UNA COMUNIDAD DE AMISTAD

COMENTARIO AUDIVISUAL DE VERBO DIVINO: RENOVADOS

HOJA DOMINICAL DIOCESANA



domingo, 4 de mayo de 2025

DOMINGO 11 DE MAYO: IV DE PASCUA (CICLO C)

 
De santa Catalina de Siena a san Óscar Romero, pasando por el patrón del clero español, san Juan de Ávila (10 de mayo), han sido muchos y de muy fecunda estela los cristianos que vivieron su fe con un sentido pastoral de cuidado de la comunidad, entrega a la Iglesia y perfección personal convertida en acompañamiento y guía de sus hermanos. Sólo la unión con el que es verdadero y  único Buen Pastor, sólo sobre la base de una estrecha comunión espiritual y moral con Cristo se puede servir y animar a las comunidades. Hombres y mujeres, ministros ordenados, vida religiosa y laicos...; catequistas, voluntarios de Cáritas y servidores de la liturgia, la acogida y la intendencia de nuestras parroquias...; orantes, militantes, discretos, proféticos, perseverantes... Pero todos con una relación viva, directa y cordial con el único que vive para siempre en la intimidad trinitaria y nos da acceso a ella como puerta y buen pastor, el que nos conoce por nuestro nombre, Jesucristo.

LECTURAS

  • Hch 13, 14. 43-52. Sabed que nos dedicamos a los gentiles.
  • Sal 99. R. Nosotros somos su pueblo y ovejas de su rebaño.
  • Ap 7, 9. 14b-17. El Cordero los apacentará y los conducirá hacia fuentes de aguas vivas.
  • Jn 10, 27-30. Yo doy la vida eterna a mis ovejas

Nada menos que la vida eterna, y antes de morir, cuando escuchamos la voz autorizada del que nos conoce como nadie y seguimos al que nos guía caminando delante, pero sin dejarnos nunca de su mano, sin permitir que nada, ni siquiera morir, nos arrebate de su compañía: eso y nada menos promete Jesucristo, y no sólo es promesa, pues en su vida, pasión y resurrección lo ha experimentado por nosotros, con nosotros y para nosotros. Él nos da la vida eterna, que no niega la realidad de la muerte, pero sí su victoria sobre la unión con Dios que es la que no perece, la que supera las barreras del tiempo. Y todo eso nos reporta escuchar y seguir a Jesús porque el Padre se lo ha dado en la íntima comunión trinitaria que todo lo alimenta y sostiene, que acoge y trasciende todo porque lo anima desde dentro y la lleva a plenitud en su voluntad amorosa. No es un misterio oscuro e inaccesible, sino una experiencia de amistad y donación que podemos experimentar cuando siguiendo la voz del que nos llama nos atrevemos a darnos y, sin reparar en miedos ni cálculos, saboreamos la dicha de ser bondadosos y misericordiosos como Dios lo es. Más acá del velo de la muerte, hay experiencias de plenitud que anticipan de manera parcial y provisional lo que en Dios será completo e imperecedero. ¿tenemos motivos o no para amar, servir y perdonar?

LECTIO DIVINA DE SAN ISIDRO DE ALMANSA: CONVERSIÓN PASTORAL

COMENTARIO EVANGÉLICO DE J. A. PAGOLA: VOLVER A A JESÚS NO ES TAREA EXCLUSIVA DEL PAPA Y LOS OBISPOS

COMENTARIO AUDIOVISUAL DE VERBO DIVINO: ¿A QUIÉN SIGUES?

HOJA DOMINICAL DIOCESANA



domingo, 27 de abril de 2025

DOMINGO 4 DE MAYO: III DE PASCUA (CICLO C)

 
El sábado 3 de mayo, a las 11h. en la catedral de Albacete será ordenado obispo don Ángel Román Idígoras y dará comienzo a su episcopado en esta diócesis que, precisamente este año, celebra su 75 aniversario. Ambos acontecimientos los vivimos con la esperanza a la que nos convoca y envía el Jubileo de la Iglesia universal con motivo del 1700 aniversario del concilio de Nicea. Aniversarios y comienzos, gratitud y esperanza, ¿qué mejor forma de decirle con Pedro al Resucitado: "Tú Señor lo conoces todo, sabes que te queremos"?

LECTURAS

  • Hch 5, 27b-32. 40b-41. Testigos de esto somos nosotros y el Espíritu Santo.
  • Sal 29. R. Te ensalzaré, Señor, porque me has librado.
  • Ap 5, 11-14. Digno es el Cordero degollado de recibir el poder y la riqueza.
  • Jn 21, 1-19. Jesús se acerca, toma el pan y se lo da, y lo mismo el pescado.

Esta reivindicación de Pedro tras sus negaciones de Jesús sólo la tiene el evangelio de Juan. Sí, el evangelio que da primacía al discípulo amado, trae en su segunda conclusión esta emotiva y justa segunda oportunidad de que Pedro revalide su fidelidad al Señor. Ya en el capítulo 20 también deja claro que, aunque Juan corra más y llegue antes al sepulcro y crea sin ver, espera a Pedro y entra en el sepulcro detrás de él. También es cierto que este alegato en favor de la comunión y la obediencia a los que la representan, los obispos, no suprime ni ignora la diversidad que consituye a la Iglesia, pues también el pasaje deja clara su preferencia afectiva por el discípulo que reconoce a Jesús antes que Pedro ("Es el Señor") y que está llamado a tener su destino particular. La comunión no exige que todos veamos las cosas, pensemos y actuemos igual, si así fuera, ya no sería comunión, sino simple uniformidad. Hay comunión cuando existen diferentes criterios y análisis, pero estamos unidos en lo esencial, la fe y la caridad.

Pero, por encima de precedencias y reconocimientos, que tienen un gran valor eclesial para reforzar en Pedro la unidad de las comunidades del discípulo amado con el resto de la Iglesia, este evangelio pascual de las apariciones en Galilea, en la tierra de la misión, de la llamada, de la vocación, también supone una sugerente reflexión sobre el seguimiento de Jesús. Porque más allá de que vivamos nuestra fe en Jesucristo como laicos o ministros ordenados; como presbíteros, diáconos u obispos; o en la vida consagrada, todos los bautizados, como Pedro, tenemos la necesidad de renovar una y otra vez nuestra fe y nuestra vocación, nuestra decisión de ser discípulos de Cristo. Y eso, sólo podemos hacerlo desde el amor mutuo entre el maestro y nosotros.

LECTIO DIVINA DE SAN ISIDRO DE ALMANSA: LA ÚLTIMA PREGUNTA

COMENTARIO EVANGÉLICO DE J. A. PAGOLA: CUALQUIERA NO SIRVE

COMENTARIO AUDIOVISUAL DE VERBO DIVINO: EL ESPÍRITU DE FUEGO

HOJA DOMINICAL DIOCESANA

viernes, 25 de abril de 2025

DOMINGO 27 DE ABRIL: II DE PASCUA (CICLO C)

 

Como Tomás, todos quisiéramos ver y tocar para creer con seguridad. ¡Ay las seguridades, los absolutos y las intransigencias...! Pero aquél que no se dejó apresar por los estereotipos mesiánicos de su época, ni siquiera por las reticencias de Simón Pedro ante el anuncio del camino sufriente de la cruz, no se va a encerrar sin más en nuestras pruebas, fórmulas y demostraciones. La fe, después de verse motivada por los estímulos, experiencias y testimonios que nos la han suscitado, dependerá de nuestra decisión y confianza, de nuestra búsqueda sincera y crítica, pero más todavía de la humildad necesaria para aceptar lo que nos excede e incluso nos incomoda, pero que se nos presenta como la mejor opción, porque en ella hallamos vida y otra verdad.

LECTURAS

- Hch 5, 12-16. Crecía el número de los creyentes, una multitud tanto de hombres como de mujeres, que se adherían al Señor.
- Sal 117. R. Dad gracias al Señor porque es bueno, porque es eterna su misericordia. 
- Ap 1, 9-11a. 12-13. 17-19. Estuve muerto, pero ya ves: vivo por los siglos de los siglos.
- Jn 20, 19-31. A los ocho días llegó Jesús.

Los testigos de la resurrección tuvieron que vencer también sus dudas y resistencias, sus pretensiones de seguridad, para encontrar que sobre la vida de Cristo resucitado ellos podían levantar con firmeza y solidez sus propias vidas. No la abtoluta certeza a salvo de dudas, pero sí la consistencia de lo que nos sostiene porque da sentido a lo que somos. Merece la pena recabar esos testimonios, estar atentos a quienes con su coherencia y sabiduría vital nos dicen "hemos visto al Señor", porque nos dan de su anuncio indicios que les hace creibles, que los convierte en signos luminosos de que poner en práctica el Evangelio nos resucita de tantas muertes que, tal vez, nos debierar preocupar más que la última, cuya respuesta definitiva sólo está en las manos de Dios.

LECTIO DIVINA DE SAN ISIDRO DE ALMANSA: DISCÍPULO MISIONERO

COMENTARIO EVANGÉLICO DE J. A. PAGOLA: ABRIR LAS PUERTAS

COMENTARIO AUDIOVISUAL DE VERBO DIVINO: FUERA MIEDOS

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sábado, 19 de abril de 2025

DOMINGO 20 DE ABRIL: PASCUA DE RESURRECCIÓN

 

La máxima misericordia de Dios se muestra por la inmensa distancia que hay entre su amor y generosidad y nuestra pequeñez y miseria que Él supera, transciende y transforma en vida, dignidad y plenitud. Porque no menos que eso realiza el misterio de la resurrección de Cristo en la mañana del primer día de la semana, el Día del Señor. Sólo por misericordia, la muerte puede convertirse en camino hacia la vida; y el odio y la crueldad que desembocaron en esta muerte, ceden su terreno a la generosidad y esperanza por las que Jesús vivió su pasión y por las que llegará a la resurrección. 

LECTURAS

  • Hch 10, 34a. 37-43. Hemos comido y bebido con él después de su resurrección de entre los muertos.
  • Sal 117. R. Este es el día que hizo el Señor: sea nuestra alegría y nuestro gozo. 
  • 1 Cor 5, 6b-8. Barred la levadura vieja para ser una masa nueva. 
  • Jn 20, 1-9. Él había de resucitar de entre los muertos.

En ese "él tenía que resucitar de entre los muertos" hay algo más que la confirmación de una promesa, el cumplimiento de una profecía, se trata de que la semilla ha fructificado, el amor de Dios que guió a Jesús hasta la cruz, ha transformado nuestra vieja condición y nos abre las puertas a una nueva humanidad. Somos masa nueva fermentada por la fidelidad, obediencia y disponibilidad que Cristo ha puesto en juego al servicio del plan divino de salvación. Tampoco se trata sin más de un final feliz, sino de la continuidad, también arriesgada y exigente, en cada uno de nosotros, de esa vida nueva que requerirá no pocas muertes (la del pecado, la del individualismo, la de la incredulidad...) para resucitar cada día, hasta que resucitemos de manera definitiva el último día, víspera del día sin ocaso en el que ya brilla para siempre el que "tenía que resucitar de entre los muertos".

8 DE AGOSTO: SANTO DOMINGO DE GUZMÁN; XIX DOMINGO DE TIEMPO ORDINARIO (CICLO A)

  LECTURAS 1 Re 19, 9a 11-13a Salmo 84, 9ab-10. 11-12. 13-14 R/. Muéstranos, Señor, tu misericordia y danos tu salvación. Rom 9, 1-5 Mt 14, ...