domingo, 17 de mayo de 2026

DOMINGO 24 DE MAYO: PENTECOSTÉS. DÍA DEL APOSTOLADO SEGLAR Y LA ACCIÓN CATÓLICA


La fiesta de Pentecostés, celebración del patrimonio baustismal de la común vocación evangelizadora, reflexionamos y oramos por el apostolados seglar, por la Acción Católica y todos los movimientos e iniciativas de crecimiento del compromiso laical. Y cuanto más se desarrolla la conciencia de la misión que compete a los laicos, más y mejor recupera la Iglesia su estructura sinodal, su alma corresponsable y colegial. Con cada cristianos comprometido en la familia, el trabajo y la vida pública, el Pueblo de Dios se hace presente en el mundo y sale al encuentro de los destinatarios del anuncio del Evangelio, las personas hambrientas de Dios, las realidades necesitadas de transformación, la sociedad entera en cuanto convivencia e inter relación que nos hermana y nos reclama participar y proponer diálogo, cooperación y solidaridad.

LECTURAS

  • Hch 2, 1-11. Se llenaron todos de Espíritu Santo y empezaron a hablar.
  • Sal 103. R. Envía tu Espíritu, Señor, y repuebla la faz de la tierra. 
  • 1 Cor 12, 3b-7. 12-13. Hemos sido bautizados en un mismo Espíritu, para formar un solo cuerpo.
  • Secuencia: Ven, Espíritu divino.
  • Jn 20, 19-23. Como el Padre me ha enviado, así también os envío yo; recibid el Espíritu Santo.

Todo envío, todo encargo por parte del que tiene la autoridad de encomendarlo, supone una transferencia de esa autoridad, una transmisión de la fuerza, la luz y la necesaria capacitación para llevar a cabo tal encomienda. Cuando Jesús llamó a sus discípulos, tanto a los doce como a otros muchos, entre las que se encontraban aquellas mujeres que lo siguieron desde el principio y le permanecieron fieles hasta el final, con la llamada iba implícita la confianza del que llama. Jesus llama y envía, pero antes acompaña, forma y, como parte de ese acompañamiento, comparte con quienes va a enviar a proseguir el anuncio del Evangelio, su intimidad con el Padre, su comunión con el Espíritu, su fe en la misión que Él mismo debe cumplir y a la que nos incorpora haciéndonos dignos de ella, por su gracia, por su donación y ejemplo. 

Pentecostés celebra, conmemora y ayuda a experimentar que todos los bautizados, en cuanto seguidores de Jesús, por la vocación de ser sus discípulos y responder a su envío, contamos con el apoyo de su Santo Espíritu, que inspira e ilumina el discernimiento necesario en cada etapa de la evangelización. Serán tareas diferentes, como distintas son las cualidades, los carismas y las trayectorias que han forjado cada historia de fe y pertenencia a la Iglesia. Unos las viviremos como un servicio integral a la Iglesia, sellado con la condición del ministerio ordenado (diáconos, presbíteros, obispos). Otras respuestas lo serán a la vida consagrada, guiada por específicos carismas que atraen y guían a quienes también se entregan de manera radical. La mayoría del Pueblo de Dios, responderá a la vocación bautismal con un compromiso no menos intenso y verdadero en la familia y la vida pública. Ministros ordenados, vida religiosa y laicado formamos un único Pueblo de Dios y servimomos, con sus específicas diferencias en las tareas y responsabilidades a la común misión de anunciar el Evangelio viviéndolo allá donde transcurran nuestras vidas. El Espíritu de los siete dones, el viento libre y liberador, el fuego que enciende y purifica anima al apostolado seglar para que sea fermento del Reino de Dios en la ciudad y el mundo rural, en el trabajo y la cultura, por el compromiso político, asociativo y cultural. Hoy es su fiesta y por ellos oramos como con ellos  trabajamos en la misma viña del mismo Señor de la vida.

LECTIO DIVINA DE SAN ISIDRO DE ALMANSA

COMENTARIO EVANGÉLICO DE J. A. PAGOLA

COMENTARIO AUDIOVISUAL DE VERBO DIVINO

HOJA DOMINICAL DIOCESANA 





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