LECTURAS
- Miq 5, 1-4a. Dé a luz la que debe dar a luz.
o bien: Rom 8, 28-30. A los que Dios había conocido de antemano los
predestinó.
- Sal 12. R. Desbordo de gozo con el Señor.
- Mt 1, 1-16. 18-23. La criatura que hay en ella viene del Espíritu Santo.
La fe, como el amor, no quiere quedarse en las ramas, morir en las palabras, evaporarse en ideas, ni siquiera consumirse en meros sentimientos. Al igual que para amar de verdad hay que compartir el tiempo y el espacio, tocarse y hablarse, vernos y acompañarnos aquí y ahora, la devoción a la Virgen María, teñida de todas las emociones que supone ser todos hijos, tiene su calendario y su reloj, sus hábitos y vestimentas festivas. Aquí en Albacete, en "un lugar de la Mancha", a la Madre de Dios, que encomendamos nos lleve al Dios que su hijo Jesucristo nos enseñó a llamar "Padrenuestro", le decimos Virgen de los Llanos. Y la celebramos, como en tantos otros lugares, el día que la Iglesia comemora su natividad, el 8 de septiembre. Celebramos, como en todas las fiestas marianas, que la confianza en el Espíritu Santo siempre da frutos que exceden nuestras expectativas y superan nuestras humanas limitaciones. Profesamos admiración a la madre de Jesucristo, porque en ella reconocemos cómo Dios responde siempre a la fidelidad de los que han unido sus vidas a su proyecto de salvación. Y así, la particularidad de la historia de Israel, como Pueblo elegido, a través de la perseverancia de la fe, se hace extensible a toda la humanidad. Y la Iglesia, con cada homenaje a la Virgen María, proclama con ella las grandezas de la misericordia divina, que se amplían de la individualidad a la comunidad, de Israel a todos los hijos de Dios.
Tiene la Virgen de los Llanos, como todas las advocaciones, su historia de apariciones, milagros y avatares unidos a los de la ciudad y la diócesis que la reverencia como patrona. Pero, más adentro de nuestras costumbres entrañables por estar pegadas al album de fotos familiar, lo que sentimos y creemos, con todas sus peculiaridades (cabalgata, feria, oraciones, fiesta, orfandades varias...), es que ella nos une a su Hijo y por Él, nuestro Señor y Dios hombre, a toda la humanidad para la que, por intercesión de la santísima Virgen de los Llanos pedimos la paz y la convivencia fraternal. Amén.







