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lunes, 1 de junio de 2026

DOMINGO 7 DE JUNIO: CORPUS CHRISTI. DÍA DE CÁRITAS


En jueves o en domingo, la fiesta del Corpus Christi, como las de la Ascensión y Jueves Santo, reluce más que el sol. Porque lo que brilla es la luz puesta al servicio de todos  los que viven en la casa común, lo que resplandece es la ciudad puesta en lo alto de un monte como hogar de toda la humanidad, abierta a todos los que andan buscando sentido, verdad y felicidad. El Corpus es relumbrante porque lo es la entrega del que dio su vida en rescate por todos, porque lo son el servicio, el compromiso y la generosidad de quienes, en nombre de aquél que veneramos en la Eucaristía, siguen dando pan, tiempo y escucha. Unidos como lo están Dios y lo humano en Jesucristo, la carne y la sangre con el pan y el vino eucarísticos, están inseperablemente unidos el amor con la fe, la caridad con la Eucaristía, el trabajo por la justicia y la solidaridad con el mandato del amor fraterno. Eso celebramos, esto veneramos, con esto nos comprometemos en Cáritas como parte del amor cristiano de toda la Iglesia.

MEMORIA 2025 DE CÁRITAS PARROQUIAL DE SANTO DOMINGO DE GUZMÁN 

OCTAVA DEL CORPUS EN SANTO DOMINGO: ADORACIÓN EUCARÍSTICA DOMINGO 14 DE JUNIO 19H.

LECTURA

  • Dt 8, 2-3. 14b-16a. Te alimentó con el maná, que tú no conocías ni conocieron tus padres.
  • Sal 147. R. Glorifica al Señor, Jerusalén.
  • 1 Cor 10, 16-17. El pan es uno; nosotros, siendo muchos, formamos un solo cuerpo.
  • Jn 6, 51-58. Mi carne es verdadera comida, y mi sangre es verdadera bebida.

Las referencias al éxodo, travesía, hambre, pan bajado del cielo, cruzar el mar (aquí el lago de Tiberiades) hacen del capítulo 6 de Juan mucho más que el relato de la multiplicación de los panes y los peces. Con ser este el único milagro que comparten los cuatro evangelios, el evangelista Juan lo trasciende en la reflexión que Jesús hace sobre las búsquedas de los que le siguen y la oferta que Él nos propone. Porque en este éxodo ya no se trata de una tierra prometida que tenga lugar en ningún mapa, ni de un alimento físico que calme el hambre del cuerpo. Jesús, como enviado del Padre, donde nos lleva es a la tierra prometida de la vida que no perece, de la vida auténtica. Y el alimento para la travesía es también vida, la vida del propio Jesús que se entrega porque no muramos, no ya para que sobrevivamos, sino para compartir el amor incesante de Dios, que es el verdadero origen, fin y sustento de la vida que vence a la muerte. Frente a búsquedas y preguntas de mirada corta e intereses inmediatos, el Pan vivo bajado del cielo, la vida entregada del que antes ha repartido panes y peces, pero ahora se ofrece a sí mismo como alimento imperecedero, nos quiere hacer mirar más alto y pretender  más, mucho más que lo ansiado por la necesidad perentoria, pero que no satisface la aspiración superior de vivir con Dios.

Y si todo eso es lo que sacramentalmente significa y hace presente la Eucaristía, entonces, junto a la comunión con la vida entregada de Cristo y, por ella, con el amor de Dios que ha motivado y acogido esa entrega, la Eucaristía es también el pacto de Dios por la vida. Dice Jesús: "el pan que yo os daré es mi carne por la vida del mundo", por nuestra vida, la de todos, también y primero la vida de los que tienen hambre de pan, trabajo y dignidad. Porque antes de que hiciera la reflexión sobre el pan de vida, dio de comer a los que tenían hambre. Y solo después de saciar ésta, puede con razón abrirles los ojos del alma para que descubran esta otra hambre y puedan también calmarla con su único alimento posible, Dios mismo. La intención que mueve toda la vida de Jesús, en fidelidad a la voluntad del Padre es que tengamos vida, aquí y ahora, para gozarla también después y siempre. La acción socio caritativa de la Iglesia, que ejemplificamos hoy de manera especial con el trabajo y los proyectos de Cáritas, responden a ese pacto de Dios por la vida. La Iglesia que vive de la Eucaristía, que sabe y anuncia la vida verdadera que nos da la comunión con Cristo, es también la Iglesia que con Cristo, por la vida del mundo, por el sentido pleno de la Eucaristía, debe procurar la solidaridad con los que carecen de lo necesario, la promoción de la dignidad completa de las personas incluidos los inmigrantes, la propuesta de una economía más justa, de un estilo de vida más generoso y menos egoísta. Y así, ni podemos separar lo divino de lo humano en Cristo, ni lo espiritual de lo social en la Eucaristía que nos vincula con la vida nueva de Cristo, que está  "por la vida del mundo".

LECTIO DIVINA DE SAN ISIDRO DE ALMANSA: ELIGE AMAR, ELIGE COMUNIDAD

COMENTARIO EVANGÉLICO DE J. A. PAGOLA: EL NUEVO DOMINGO

COMENTARIO AUDIVISUAL DE VERBO DIVINO: MERECE LA PENA

HOJA DOMINICAL DIOCESANA



martes, 31 de marzo de 2026

JUEVES SANTO. DÍA DEL AMOR FRATERNO

El relato más antiguo de la Última Cena es de san Pablo (1Cor 11). A propósito de la falta de caridad fraterna que se producían precisamente en las celebraciones de la cena del Señor, para resaltar el sentido de comunión y solidaridad mutua que suponía dicha celebración, San Pablo insiste en que lo que se conmemora es la muerte del Señor, pero que, según las propias palabras de Jesús y el gesto de la comunión del pan y de la copa de bendición, su muerte, como toda su vida, tenía un sentido de fraternidad incompatible con el egoísmo, la avaricia y la insolidaridad. Por eso, que el evangelio según san Juan, en su relato de la Última Cena, no traiga las palabras y el gesto instaurador de la Eucaristía, no sólo no niegan la vinculación eucarística de este momento supremo de la vida de Jesús, sino que, por medio de otro gesto -el lavatorio de pies- y las palabras del mandato del amor fraterno, hacen igualmente presente el significado de ofrenda de su vida que Cristo quiere darle a su despedida de los apóstoles, así como su autoridad de legado ético y espiritual para los que le queramos seguir.

LECTURAS

  • Ex 12, 1-8. 11-14. Prescripciones sobre la cena pascual.
  • Sal 115. R. El cáliz de la bendición es comunión de la sangre de Cristo. 
  • 1 Cor 11, 23-26. Cada vez que coméis y bebéis, proclamáis la muerte del Señor.
  • Jn 13, 1-15. Los amó hasta el extremo.

En el desierto de las tentaciones, como en el desierto del Éxodo, Jesús al igual que Israel, es conducido para pasar (que es lo que quiere decir "Pascua") de una vida cerrada sobre nosotros mismos a la plena conexión con la vida de Dios y sus motivaciones: el amor, la comunion, el perdón, el amor. Y en la Última Cena, tanto en san Pablo como los sinópticos, esta pascua de la vida auto referencial a la existencia ofrecida y compartida se significa en el gesto eucarístico del pan y del vino. Sin dicho gesto, pero con la misma intención, el evangelio según san Juan expresa que el camino que conduce a Dios pasa por la entrega y la generosidad. Pero aquí son el lavatorio de pies y el mandato del amor fraterno los que explicitan la moral fraterna que puede estar a la altura de la propia vida entregada de Cristo. Por eso sería mancillar la excelencia del sentido eucarístico separarla de la caridad y la solidaridad, vivirla al margen del compromiso comunitario con los hermanos que nos necesitan. La cena del señor que conmemora la Eucaristía es siempre caridad, la que Cristo tiene con nosotros, la que nosotros le debemos al hermano, la caridad con la que Dios nos admite en su íntima comunión de amor y vida plena.

COMENTARIO AUDIOVISUAL DE VERBO DIVINO: LAVAR LOS PIES



domingo, 9 de noviembre de 2025

DOMINGO 16 DE NOVIEMBRE: XXXIII DE TIEMPO ORDINARIO. JORNADA MUNDIAL DE LOS POBRES

 
El papa Francisco instituyó en el año 2017 la celebración de la Jornada Mundial de los Pobres el Domingo XXXIII de Tiempo Ordinario. En el tramo final del Año Litúrgico, cuando las lecturas bíblicas dominicales encaran la dirección escatológica que marcó todo el mensaje y la vida de Jesús tomamos conciencia del lugar de los pobres en ese mensaje. La relación del sesgo esperanzador del anuncio de un futuro de justicia plena, pero también interpelador de nuestra responsabilidad para el tiempo presente, con la concienciación socio caritativa de la fe cristiana puede estar en esa tensión entre el futuro y el presente, entre la esperanza y la realidad, entre la bienaventuranza y la caridad comprometida con los bienaventurados. Para esta IXª Jornada de los Pobres, el papa León XIV propone la motivación de la esperanza y señala a los pobre como portadores de esperanza. Nos unimos a toda la Iglesia en este latido de las entrañas misericordiosas del amor de Dios por los que más lo necesitan y más nos nececesitan.

JORNADA MUNDIAL DE LOS POBRES

DILEXI TE, EXHORTACIÓN DEL PAPA LEÓN XIV SOBRE EL AMOR HACIA LOS POBRES

LECTURAS

  • Mal 3, 19-20a. A vosotros os iluminará un sol de justicia.
  • Sal 97. R. El Señor llega para regir los pueblos con rectitud.
  • 2 Tes 3, 7-12. Si alguno no quiere trabajar, que no coma.
  • Lc 21, 5-19. Con vuestra perseverancia salvaréis vuestras almas.

El horizonte escatológico y apocalíptico del anuncio del Reino de Dios por parte de Jesús nunca fue una excusa para la inacción, el desinterés por el presente o la indiferencia para con el sufrimiento del hermano. Precisamente porque el destino del reinado de Dios trasciende el presente, relativiza los poderes de este mundo (la riqueza y la fuerza de la violencia) y promete una justicia definitiva y plena hay motivos para la esperanza. Y la esperanza es la razón para hacer proyectos, proponer alternativas, vivir el compromiso coherente con los valores del Evangelio que acercan el futuro, porque anticipan su sentido último: la comunión con Dios y la fraternidad universal. Por eso, el Señor Jesús, junto al anuncio profético de que la palabra última no la tienen los intereses egoistas y mezquinos de las tendencias anti humanistas del propio ser humano, recomienda la perseverancia, nos insta a la fidelidad de quienes saben que el amor de Dios y su proyecto de vida para nosotros, no defrauda, no caduca, no se fatiga ni se rinde. Pues, del mismo modo, nuestras fuerzas, valores y recursos de todo tipo, deberán estar a punto para no perder ocasión de ponerlos al servicio de ese sueño divino de una humanidad reconciliada con su más profunda y alta aspiración, la que responde a la imagen y semejanza en las que Dios nos creó, su imagen y semejanza. 

Cuando en Brasil vuelven a reunirse los países del todo el mundo para debatir cómo hacer frente al cambio climático (COP30, Belem, Brasil), en esta hora en la que el informe FOESSA 2025 de Cáritas denuncia el aumento de riesgo de pobreza hasta para las personas con trabajo; dentro de un mundo siempre amenazado por las armas nucleares, los anuncios de la apocalíptica del Evangelio no suenan tan exagerados o sensacionalistas. Pudiera ser que esos fenómenos tremendos siempre han ocurrido y que el juicio final tiene tantas vistas y sesiones como siglos tiene la humanidad. La celebración de la IX Jornada Mundial de los pobres, que son los primeros en la diana de las víctimas y los que más sufren las consecuencias de los efectos del cambio climático, de la economía injusta, de las guerras, supone una invitación a sumarnos con nuestro compromiso personal al deseo divino de paz y justicia, de amor y solidaridad. Es cierto que la Iglesia tiene, que cada parroquia y movimiento eclesial cuenta con proyectos sociales. Pero es necesario que, como tantas veces nos recordara el papa Francisco y ahora renueva León XIV, cada cristiano, sin delegarlo ni posponerlo, invirtamos parte de nuestro tiempo y nuestros recursos en esa postura activa, valerosa y confiada que el Señor nos propone: "no tengáis pánico... con vuestra perseverancia salvaréis vuestras almas"

LECTIO DIVINA DE SAN ISIDRO DE ALMANSA: LA ÚLTIMA PALABRA

COMENTARIO EVANGÉLICO DE J. A. PAGOLA: DAR POR TERMINADO

COMENTARIO AUDIOVISUAL DE VERBO DIVINO: LA HORA DEL TESTIMONIO


HOJA DOMINICAL DIOCESANA

lunes, 13 de octubre de 2025

DOMINGO 26 DE OCTUBRE: XXX DE TIEMPO ORDINARIO (CICLO C)

 
Decía santa Teresa que tenía en más una hora de propio conocimiento que muchas de oración. La justificación que nos puede proporcionar la oración y que es la que debemos buscar y esperar, más que cualquier otra cosa, es conocernos, saber quiénes somos, cómo estamos en realidad y cuál es nuestra verdadera identidad, la única que debemor procurar no falsear ni malvender por imágenes irreales, y a la postre dañinas, pues como los espejismos, nos desvían de nuestra verdadera meta. Mirarnos en el espejo de la oración, la meditación y el discernimiento para evitar espejismos.

CÁRITAS. CAMPAÑA NADIE SIN HOGAR 2025

LECTURAS

  • Eclo 35, 12-14. 16-19a. La oración del humilde atraviesa las nubes.
  • Sal 33. R. El afligido invocó al Señor, y él lo escuchó.
  • 2 Tim 4, 6-8. 16-18. Me está reservada la corona de la justicia.
  • Lc 18, 9-14. El publicano bajó a su casa justificado, y el fariseo no.

De camino a Jerusalén (Lc 9, 51 - 19, 27), la instrucción de Jesús a sus discípulos se intensifica, pues es consciente tanto de su propio destino como de la frágil disposición interna de los que le  siguen. Es una instrucción misionera, pastoral, para que ellos sean y hagan lo que Jesús es y anuncia: el Reino de Dios. Hay enseñanzas sobre muchos aspectos de la vida del humilde trabajador de la viña del Señor, que diría Benedicto XVI, sobre los medios de vida,  los conflictos, las actitudes que maduran la fe... pero, todo descansa sobre la confianza en Dios, sobre la íntima comunicación y comunión con Dios. Por eso, la recomendación de la perseverancia en la oración que veíamos en el evangelio del domingo pasado (Lc 18, 1-8), no es una mera norma devocional, sino todo un plan de vida espiritual, una "rutina" de mantenimiento y salud interior que funciona sólo si tienes fe en que del otro lado de la conversación siempre está Dios. Las dos parábolas, la de la viuda insistente y esta de los dos orantes (el fariseo y el publicano, el que se cree justo y el que sabe que no lo es) son propias de Lucas, luego debemos pensar que forman parte del hilo conductor de su evangelio. Y es que, efectivamente el tercer evangelio tiene como uno de sus temas transversales la oración. Pero, en este caso, además de la perseverancia, de la cotidianidad y continuidad de la práctica espiritual, Jesús nos brinda también una saludable lección de inteligencia emocional: sin auto conocimiento, sin el coraje de afrontar y aceptar lo que somos, es muy difícil que nuestra oración sea verdadera y que su efecto deseable (ser justos ante Dios) se haga realidad. El publicano, sí era un pecador, pero lo sabía, lo reconocía y partía de esa sinceridad, imprescindible para que la conversión sea tal. Por otra parte, el fariseo, que seguramente era bueno y cumplidor, no se conocía del todo, pues ignoraba de manera empecinada que si desprecias como inferior y juzgas sin la misericordia del único que puede Juzgar, que es Dios, ya no eres tan bueno, es más, no solo pecas por la soberbia y el clasismo, sino que retrocedes en el trabajo espiritual al perder de vista tu condición real, la inevitable fragilidad que nos hace susceptibles de sin pecar sin reconocerlo, de tener mucho que aprender y no saberlo. Oración, sí. Perseverancia, desde luego. Humildad, requisito imprescindible de quienes queremos ser "honestos para con Dios": siempre.

LECTIO DIVINA DE SAN ISIDRO DE ALMANSA: IMAGEN DE UNO MISMO

COMENTARIO EVANGÉLICO DE J. A. PAGOLA: PARA INACEPTABLES

COMENTARIO AUDIOVISUAL DE VERBO DIVINO: MIRAR Y ESCUCHAR



domingo, 15 de junio de 2025

DOMINGO 22 DE JUNIO: XII DEL TIEMPO ORDINARIO (CICLO C) CORPUS CHRISTI

 

"Allí donde nos necesitas abrimos camino a la esperanza" y "donde hay personas, hay esperanza" son los lemas de la Campaña institucional de Cáritas para esta Corpus 2025. Esperanza en las personas que comparten y esperanza para las personas que, junto a sus propios recursos, necesitan que compartamos con ellos para que la esperanza encuentre su camino y se hagan realidad los sueños que la animan. Con motivo de la celebración del Corpus Christi, nos unimos a Cáritas y apoyamos sus proyectos, oramos por sus participantes y agradecemos el servicio que nos prestan a todos para que la esperanza no defraude.

CÁRITAS PARROQUIAL DE SANTO DOMINGO

LECTURAS

  • Gen 14, 18-20. Ofreció pan y vino.
  • Sal 109. R. Tú eres sacerdote eterno, según el rito de Melquisedec.
  • 1 Cor 11, 23-26. Cada vez que coméis y bebéis, proclamáis la muerte del Señor.- Secuencia (opcional): Lauda, Sion, Salvatorem.
  • Lc 9, 11b-17. Comieron todos y se saciaron.

Los milagros en los evangelios no son meras muestras de poder, manifestaciones de superioridad sobrenatural y exepcionalidad sobrehumana. Son las señales con las que Jesús acompaña, de manera ilustrativa y anticipatoria del contenido y el sentido de su predicación y misión: el Reinado de Dios. Contenido y sentido que se expresan de manera experienciable en las curaciones, exorcismos y las acciones simbólicas de la conversión del agua en vino, de la tempestad calmada o el banquete milagroso de los panes y los peces. Los milagros nos dicen y les permite experimentar a quienes los vivieron que cuando Dios reina su amor genera salud, felicidad plena, vida en abundancia frente al dolor, el hambre, la injusticia y la muerte.

El milagro de la multiplicación de los panes y peces es el único que aparece en los cuatro evangelios: Mc 6, 30 - 44; Mt 14, 13 - 21; Lc 9, 10 - 17; Jn 6, 1 - 15. El resto de los milagros (30) sólo aparecen en uno (13), en dos (7) o en tres (los tres sinópticos comparten 10 milagros y Mateo, Marcos y Juan el de Jesús caminando sobre las aguas), pero sólo este convite solidario que responde a la necesidad de la multitud y opera con el resorte de la generosidad que comparte, no menos milagrosa que la multiplicación misma, sí que es replicado por los cuatro evangelistas. Es más, incluso en dos evangelios hay una segunda multiplicación (Mc 8, 1 - 10 y Mt 15, 32 - 39). Por otra parte, de los tipos de milagros que narran los evangelios, siendo la mayoría curaciones, exorcismos o resurrecciones (25) la multiplicación de los panes y los peces pertenece a la categoría minoritaria de los milagros sobre la naturaleza: 6.

Valga esto, para decir que no es un milagro más, como tampoco es la caridad con los pobres una mera obra buena. Como en el caso de la última cena con el relato fundacional de la Eucaristía o del lavatorio de pies en Juan, estamos ante un gesto icónico que quiere sintetizar de manera plástica y paradigmática el mensaje integral de Jesús y el significado salvífico de toda su vida: Dios es amor, el amor es entrega, la entrega por amor cura, alimenta, restaura la vida y su dignidad. Tal vez por todo ello, en la fiesta del Corpus, la caridad y la Eucaristía se unen en la común propuesta de que compartamos lo que creemos y celebramos, compartiendo lo que somos y tenemos con los que lo necesitan, con sus verdaderos destinatarios, pues no en vano, curación y alimento son más necesarios para los que carecen de ellos. La misma generosidad que anima a Jesús a satisfacer el hambre de la multitud por medio de la generosidad de lo puesto en común, es la que hace presente en el pan y el vino de la Eucaristía para expresar la vida que se pone en juego en la cruz, la vida que es su carne y su sangre. Comulgamos caridad hecha alimento. Compartimos alimento que da vida por la caridad.

LECTIO DIVINA DE SAN ISIDRO DE ALMANSA: DONDE HAY PERSONAS HAY ESPERANZA

COMENTARIO EVANGÉLICO DE J. A. PAGOLA: COMPARTIR LO NUESTRO CON LOS NECESITADOS

COMENTARIO AUDIOVISUAL DE VERBO DIVINO: UNA MISTERIOSA REALIDAD

HOJA DOMINICAL DIOCESANA

8 DE AGOSTO: SANTO DOMINGO DE GUZMÁN; XIX DOMINGO DE TIEMPO ORDINARIO (CICLO A)

  LECTURAS 1 Re 19, 9a 11-13a Salmo 84, 9ab-10. 11-12. 13-14 R/. Muéstranos, Señor, tu misericordia y danos tu salvación. Rom 9, 1-5 Mt 14, ...