martes, 31 de marzo de 2026

JUEVES SANTO. DÍA DEL AMOR FRATERNO

El relato más antiguo de la Última Cena es de san Pablo (1Cor 11). A propósito de la falta de caridad fraterna que se producían precisamente en las celebraciones de la cena del Señor, para resaltar el sentido de comunión y solidaridad mutua que suponía dicha celebración, San Pablo insiste en que lo que se conmemora es la muerte del Señor, pero que, según las propias palabras de Jesús y el gesto de la comunión del pan y de la copa de bendición, su muerte, como toda su vida, tenía un sentido de fraternidad incompatible con el egoísmo, la avaricia y la insolidaridad. Por eso, que el evangelio según san Juan, en su relato de la Última Cena, no traiga las palabras y el gesto instaurador de la Eucaristía, no sólo no niegan la vinculación eucarística de este momento supremo de la vida de Jesús, sino que, por medio de otro gesto -el lavatorio de pies- y las palabras del mandato del amor fraterno, hacen igualmente presente el significado de ofrenda de su vida que Cristo quiere darle a su despedida de los apóstoles, así como su autoridad de legado ético y espiritual para los que le queramos seguir.

LECTURAS

  • Ex 12, 1-8. 11-14. Prescripciones sobre la cena pascual.
  • Sal 115. R. El cáliz de la bendición es comunión de la sangre de Cristo. 
  • 1 Cor 11, 23-26. Cada vez que coméis y bebéis, proclamáis la muerte del Señor.
  • Jn 13, 1-15. Los amó hasta el extremo.

En el desierto de las tentaciones, como en el desierto del Éxodo, Jesús al igual que Israel, es conducido para pasar (que es lo que quiere decir "Pascua") de una vida cerrada sobre nosotros mismos a la plena conexión con la vida de Dios y sus motivaciones: el amor, la comunion, el perdón, el amor. Y en la Última Cena, tanto en san Pablo como los sinópticos, esta pascua de la vida auto referencial a la existencia ofrecida y compartida se significa en el gesto eucarístico del pan y del vino. Sin dicho gesto, pero con la misma intención, el evangelio según san Juan expresa que el camino que conduce a Dios pasa por la entrega y la generosidad. Pero aquí son el lavatorio de pies y el mandato del amor fraterno los que explicitan la moral fraterna que puede estar a la altura de la propia vida entregada de Cristo. Por eso sería mancillar la excelencia del sentido eucarístico separarla de la caridad y la solidaridad, vivirla al margen del compromiso comunitario con los hermanos que nos necesitan. La cena del señor que conmemora la Eucaristía es siempre caridad, la que Cristo tiene con nosotros, la que nosotros le debemos al hermano, la caridad con la que Dios nos admite en su íntima comunión de amor y vida plena.

LECTIO DIVINA DE SAN ISIDRO DE ALMANSA

COMENTARIO AUDIOVISUAL DE VERBO DIVINO: LAVAR LOS PIES

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