domingo, 5 de abril de 2026

PASCUA DE RESURRECCIÓN

 

La tumba vacía y las apariciones del resucitado son los dos registros que emplean los evangelios para confesar que Cristo está vivo para siempre. No es la vida que alcanzó después de muerto Lázaro, es la que todos hemos de experimentar por pura bondad divina. Si su muerte tenía un significado universal: el amor de Dios no se detiene ante nada; su resurrección es igualmente una realidad abierta a todos los hijos de Dios. En este domingo leeremos a Juan, pero tanto da uno que otro evangelio, los relatos pascuales, nacidos de la fe en que Cristo había resucitado porque Dios estaba con Él, coinciden en que ambas vías para descubrirlo resucitado -el sepulcro vacío y los encuentros con el resucitado-, tienen en común la fe y la comunidad. Es la fe y sólo la fe la mirada que puede reconocer el despliegue de la vida que vence a la muerte. Y la fe, la transmite la comunidad, la acepta cada uno, pero se nutre, recupera y experimenta en comunidad. Por la fe y en comunidad sentimos que Cristo no está en la tumba y es reconocible donde siempre estará, donde dos o tres se reúnen en mi nombre, allí, en medio de ellos, estoy yo" (Mt 18,20)

LECTURAS

  • Hch 10, 34a. 37-43. Hemos comido y bebido con él después de su re surrección de entre los muertos.
  • Sal 117. R. Este es el día que hizo el Señor: sea nuestra alegría y nuestro gozo. 
  • Col 3, 1-4. Buscad los bienes de allá arriba, donde está Cristo. o bien: 1 Cor 5, 6b-8. Barred la levadura vieja para ser una masa nueva. 
  • Jn 20, 1-9. Él había de resucitar de entre los muertos.
María Magdalena es la primera en recibir la noticia de que la muerte no tiene a Cristo bajo su poder, porque fue la última en desistir, porque también fue de las últimas que lo vieron vivo, que lo vieron morir. Ella lo anuncia, por eso y porque siguió a Jesús desde el principio, es apóstol de su Señor. Por ella se enteran Pedro y Juan, con sus diferentes velocidades, ambos creerán porque mirarán con la fe y no viendo nadaverán que su Maestro ha resucitado. Pero, vieran lo que vieran, la fe en la resurrección de Jesús de María Magdalena, Juan y Pedro no es tal hasta que no llegan a un conocimiento interior que recompone todo lo vivido y da sentido a todos los sinsentidos: "Comprendieron que él había de resucitar", esto es, comprendieron el por qué de la cruz, el sentido de las curaciones y exorcismos, el alcance de las enseñanzas sobre Dios y nosotros, sobre las relaciones fraternales, sobre el  poder del amor, la grandeza de la vida nueva que brota del costado abierto de Cristo, mananatial de agua viva que se convierte en quien la aceptan en un surtidor que salta hasta la vida eterna. Y desde la vida eterna de la que ya Cristo participa y que Él nos facilita a todos, la tumba vacía y las apariciones dicen la misma cosa: que el Señor estará ya siempre con nosotros.

LECTIO DIVINA DE SAN ISIDRO DE ALMANSA: REPARTIR, ABRAZAR, ENVIAR


COMENTARIO EVANGÉLICO DE J. A. PAGOLA: MISTERIO DE ESPERANZA

COMENTARIO AUDIOVISUAL DE VERBO DIVINO: NUEVA VIDA

HOJA DOMINICAL DIOCESANA

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