lunes, 6 de abril de 2026

DOMINGO 12 DE ABRIL: II DE PASCUA

 

Reliquias, milagros, argumentos teológicos, experiencias cercanas a la muerte, pruebas concordantes con los descubrimientos científicos..., corren tiempos apologéticos. Todos andan buscando cómo dar certidumbre a lo que creen y a lo que no creen. Ya sea el microscopio que busca lo pequeño, o los telescopios que se fijan en lo más grande, resultan insuficientes para la verdad de la vida que vence a la muerte y desborda el infinito que avizoramos en el vacío -que según la física no lo es tanto- o en el universo, que tampoco lo es, pues tiene límites por vastos e inalcanzables que sean. No, el resucitado y quien lo resucita, Dios, sí que están allende el silencio eterno de los espacios infintos (que tampoco son totalmente mudos) que aterraba a Pascal. Pero también está más acá de nuestras razones y teorías. Pues es en la comunidad que se reúne en su nombre donde se le sigue encontrando. Y como el extraño que siempre será quien está más allá de mi subjetividad, se nos sigue apareciendo en el hermano que te necesita y en las causas que lo defienden. Hoy, Tomás sigue hurgando en la herida para cerciorarse de que es el crucificado quien tiene delante, y hoy, como entonces a Tomás, Jesús nos dirá una y mil veces más, que dichosos los que crean sin ver, es decir, los que crean.

LECTURAS

  • Hch 2, 42-47. Los creyentes vivían todos unidos y tenían todo en común.
  • Sal 117. R. Dad gracias al Señor porque es bueno, porque es eterna su misericordia. 
  • 1 Pe 1, 3-9. Mediante la resurrección de Jesucristo de entre los muertos, nos ha regenerado para una esperanza viva.
  • Secuencia (opcional). Ofrezcan los cristianos ofrendas de alabanza
  • Jn 20, 19-31. A los ocho días llegó Jesús

Tal vez no sean milagros de los que se certifican en las causas de los santos, o hechos científicamente incomprensibles, para cada vez que se reúne la comunidad en nombre de Jesús y en su nombre se emprenden iniciativas que derrotan el individualismo y restauran la fraternidad, se nos vuelve aparecer el resucitado. La muerte se vence con el amor, la entrega y la generosidad, así le pasó a Jesús y así nos puede pasar a nosotros si somos capaces de ver en los ojos del "hermano eterno" (Stephan Zweiz) la mirada del que es eterno y a la eternidad de su comunión amorosa nos llama. En tiempos de pantallas y comunicaciones digitales, que bienvenidas sean con todas las precauciones que sean necesarias, la reunión, las reuniones, los encuentros y los proyectos colectivos son como la herida luminosa del crucificado a través de la cual podemos sentir su presencia que da vida. Cada bolsa o fondo común, cada aportación para la caridad, cada hora de voluntariado, de servicio al bien común y a la Iglesia, brillan y dan calor de vida como manifestación del Dios que resucita a Jesucristo para que nosotros nos animemos a resucitar antes de morir, para no morir para siempre. Y así, esto de la resurrección deja de ser algo que tiene que ver sólo con mi muerte y mis difuntos, y se convierte en la vida que merece la pena ser vivida, también por lo que viven ya para siempre.

LECTIO DIVINA DE SAN ISIDRO DE ALMANSA

COMENTARIO EVANGÉLICO DE J. A. PAGOLA

COMENTARIO AUDIOVISUAL DE VERBO DIVINO

HOJA DOMINICAL DIOCESANA

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