domingo, 12 de abril de 2026

DOMINGO 19 DE ABRIL: III DE PASCUA (CICLO A)

Entre los relatos pascuales, que intentan narrar una experiencia que trasciende los sentidos, una experiencia de fe, el de los discípulos de Emaus tiene una inequívoca impronta catequética. Y eso quiere decir que no pretende contar sólo un hecho y su significado, sino ofrecer también un itinerario o guion para que los lectores podamos revivir esa experiencia en nuestras propias carnes. La catequesis no genera por sí sola la fe, pero va creando a través del anuncio de la fe de la Iglesia, las condiciones para que se pueda llegar al encuentro con Jesús, que es lo que sí sería la fe. Dicho encuentro, que los discípulos vivieron a través de la convivencia con el Señor, tras su muerte fructifica, se despliega y amplía en la convicción sentida y consecuente de que está vivo, de que ha resucitado, de que la cruz ha sido un paso necesario para que lo compartido con Él se convierta en nuevas oportunidades de encontrarlo, escucharle y caminar a su lado. La catequesis, como expresión de la fe, no "hace cristianos", pero  facilita y propicia que se pueda llegar a serlo. Y esta catequesis sobre el encuentro con el Resucitado en el camino y en la mesa, en la palabra y el gesto de la Eucaristía, nos ofrece una excepcional muestra de cómo podemos sentir hoy a Cristo en la Iglesia y por qué la Iglesia sólo sirve para anunciarlo y reconocerlo en ese mismo camino.

LECTURAS

  • Hch 2, 14. 22-33. No era posible que la muerte lo retuviera bajo su dominio.
  • Sal 15. R. Señor, me enseñarás el sendero de la vida.
  • 1 Pe 1, 17-21. Fuisteis liberados con una sangre preciosa, como la de un cordero sin mancha, Cristo.
  • Lc 24, 13-35. Lo reconocieron al partir el pan.

Pretender que los relatos evangélicos de la resurrección del Señor son descripciones exactas, literales, de hechos materiales, sería forzar su significado y desvirtuar su intención. Los evangelios, todos sus pasajes y la redacción de los mismos en forma de un relato biográfico, fueron escritos porque ya era una realidad la fe en la resurrección. No sólo estos referidos a las apariciones del resucitado y la tumba vacía, sino en su integridad, todo el evangelio responde a la nueva iluminación que sobre la vida de Jesús arroja la honda convicción de que ha vencido la muerte. Esta visión creyente y piadosa de la persona y la misión de Jesús debe tenerse en cuenta para todos y cada uno de los episodios que les dan cuerpo, y para todos y cada uno de los mensajes que se quiere transmitir con las palabras y los hechos que cuentan. No son historia, tampoco ficción, pero sí que cuentan la historia de Jesús vivida y recordada con fe. La resurrección está proyectando sobre la predicación, los milagros, los encuentros y desencuentros, el discipulado, la relación de Jesús con el judaismo, su rechazo, pasión  y muerte en la cruz, una amplitud de significado que va mucho más allá de una crónica puntual y fidedigna de los hechos.

LECTIO DIVINA DE SAN ISIDRO DE ALMANSA: RELEER LA HISTORIA

COMENTARIO EVANGÉLICO DE J. A. PAGOLA: RECORDAR MÁS A JESÚS

COMENTARIO AUDIOVISUAL DE VERBO DIVINO: CUESTIÓN DE FE

HOJA DOMINICAL DIOCESANA

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