domingo, 19 de abril de 2026

DOMINGO 26 DE ABRIL: III DE PASCUA (CICLO A)

Uno de los rasgos más preocupantes del tiempo presente, al menos para esta parte del mundo que es nuestra cultura occidental, y especialmente inquietante para los cristianos, es el  individualismo. La ruptura de los lazos fraternos y de las redes comunitarias, el aislamiento en el hogar convertido en fortaleza y la supremacía de los criterios y actitudes egoístas, malamente son compatibles con una fe que es esencialmente encuentro, reunión y fraternidad. La fe es personal, que no individualista; Jesús, el Buen Pastor nos conoce y nos llama por nuestro nombre, pero siempre para conducirnos a la convivencia comunitaria, a la realización personal a través de la inter dependencia que es responsabilidad recíproca y caridad en acción.

VISITA DEL PAPA A ESPAÑA: HIMNO "ALZA LA MIRADA"

LECTURAS

  • Hch 2, 14a. 36-41. Dios lo ha constituido Señor y Mesías.
  • Sal 22. R. El Señor es mi pastor, nada me falta.
  • 1 Pe 2, 20b-25. Os habéis convertido al pastor de vuestras almas 
  • Jn 10, 1-10. Yo soy la puerta de las ovejas.

Cuanto más personal, íntima y transversal es nuestra espiritualidad de discípulos de Cristo, más comunitaria, fraternal y relacional será nuestra vida. Es cierto que sin libertad y autonomía el acto de fe es superficial, no puede ser auténtico. Pero quien con plena responsabilidad y determinación se convierte al seguimiento de Cristo, pasa de una relación bi direccional, de una religiosidad espiritualista y solipsista, a un encuentro con los que son, además de compañeros en el discipulado, testigos de la presencia de Cristo entre nosotros. Ese es un aprendizaje principal de los relatos pascuales, el encuentro y reconocimiento de Cristo resucitado cuando nos hallamos reunidos. El que es Buen Pastor de nuestras almas, que nos busca y nos lleva sobre sus hombros, sin cesar nos reincorpora a su comunidad para que en ella vivamos la exigente, difícil, pero fructífera experiencia de la fraternidad. Con todas sus aristas e incomodidades, la vivencia de la fe en grupo, como hermanos, en Iglesia, es la única que lleva el sello de la identidad y la misión cristiana. Cristo no deja de acompañarnos y alimentarnos para que hagamos lo mismos con nuestros hermanos más débiles, tal vez los que más se han recluido en el individualismo, que unas veces es soberbia superioridad y las más, extravío e impotencia para encontrar el camino de vuelta a la casa del Padre, al hogar de los hermanos.

LECTIO DIVINA DE SAN ISIDRO DE ALMANSA

COMENTARIO EVANGÉLICO DE J. A. PAGOLA

COMENTARIO AUDIOVISUAL DE VERBO DIVINO

HOJA DOMINICAL DIOCESANA

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