domingo, 2 de agosto de 2026

8 DE AGOSTO: SANTO DOMINGO DE GUZMÁN; XIX DOMINGO DE TIEMPO ORDINARIO (CICLO A)

 

LECTURAS

  • 1 Re 19, 9a 11-13a
  • Salmo 84, 9ab-10. 11-12. 13-14 R/. Muéstranos, Señor, tu misericordia y danos tu salvación.
  • Rom 9, 1-5
  • Mt 14, 22-33 Ánimo soy yo, no temáis
Al caer en sábado la fiesta del santo titular de la parroquia, Santo Domingo de Guzmán, celebraremos su memoria con las lecturas correspondientes al XIX Domingo del Tiempo Ordinario (Ciclo A), pero como la Palabra de Dios está inspirada y no sólo por su divina autoría (a través de los procesos humanos de la fe y la transmisión o tradición), sino también por su intención de servir al pueblo creyente en todo tiempo y circunstancia, no dudemos de que son también relacionables con la conmemoración del santo predicador y fundador de la orden dominica. Y es que Santo Domingo, como nos invita la primera lectura del primer libro de los Reyes, compartía con Elías un celo devorador por la causa del Evangelio y de la Iglesia. Y como aquél gran profeta, "auriga de Israel", también él combatió, con la palabra y el ejemplo, formas disgregadoras y distorsionadas de la fe (el movimiento cátaro, en Francia). Pero, como le ocurriera a Elías en este pasaje de la teofanía (manifestación de Dios) en el monte Horeb, el santo nacido en Caleruega, Burgos (1170; + Bolonia 1221) y fallecido en Bolonia  descubrió la necesidad del silencio y de la oración, y así lo aconsejó en todo momento.
Por otra parte, de aquellas lides anti herejes en Francia, Santo Domingo hizo autocrítica como la hace san Pablo con sus hermanos judíos, pues si los cátaros estaban desviados de la fe correcta, otro tanto le pasaba a las multitudes de fieles que, por falta de formación y de acompañantes que se la dieran, vivían un cristianismo a medio gas, cuando no casi apagado en formas externas y creencias superficiales. Por eso, además de la oración, Santo Domingo procuró que su orden de predicadores dedicaran tiempo al estudio, sobre todo de la Sagrada Escritura. San Pablo se dolía de que los judíos no reconocieran al mesías salvador que había salido de su propia raíz nutricia y Santo Domingo trabajó toda su vida por aumentar y profundizar la autenticidad de la experiencia cristiana de su tiempo.
Por todo ello, en un momento de crisis profunda de la cristiandad, crisis a la que respondió también San Francisco de Asís (+ 1225) con su propio testimonio y la fundación de la orden franciscana, la vida de Santo Domingo, su aportación personal e institucional, orante y predicadora, fue una respuesta del Señor a una de las muchas tempestades que habría de afrontar la barca de la Iglesia. En ambos casos, como en tantos otros que ha suscitado el Espíritu Santo, el Señor acompaña a sus discípulos, calma la tempestad y nos anima a tener más y mejor fe. Hoy también hay tormentas que amenazan con zozobrar la barca de Pedro. Pero no dudemos de que tampoco ahora faltarán testigos de la fe que nos ayudarán a sentir la presencia reconfortante y orientadora entre nosotros de Jesucristo, el que habla con autoridad y nos guía hasta el puerto de la gloria de Dios, que se anticipa, como dijera san Ireneo, "en que el hombre viva y la vida del hombre es ver a Dios"

LECTIO DIVINA DE SAN ISIDRO DE ALMANSA: EXTIENDE SU MANO

COMENTARIO EVANGÉLICO DE J. A. PAGOLA: APRENDER A CREER DESDE LA DUDA

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