domingo, 1 de marzo de 2026

DOMINGO 8 DE MARZO: III DE CUARESMA (CICLO A)

La insatisfacción, perenne compañera del ser humano, con su descontento y poso de tristeza, es una fiel alerta de nuestra necesidad de búsqueda, crecimiento y aprendizaje. Cuando esa insatisfacción toca el centro mismo del alma, porque se refiere al sentido mismo de lo que somos, al fin último de toda nuestra vida, sólo una verdad tan radical, total y decisiva como nuestra sensación de estar sedientos o perdidos podrá responderle a la altura de su exigencia de vida auténtica, de plenitud.

SÁBADO 7 DE MARZO RETIRO: LA MISIÓN EN EL CAMINO DE LA CUARESMA

LECTURAS

  • Ex 17, 3-7. Danos agua que beber (Ex 17, 2).
  • Sal 94. R. Ojalá escuchéis hoy la voz del Señor: «No endurezcáis vuestro corazón».
  • Rom 5, 1-2. 5-8. El amor ha sido derramado en nosotros por el Espíritu que se nos ha dado.
  • Jn 4, 5-42. Un surtidor de agua que salta hasta la vida eterna.

Decía el papa Francisco que el cristiano está llamado a ser un alma cántaro, que se llena para vaciarse. Sólo el agua viva de la comunión con Dios que Cristo nos da puede saciar ese pozo sin fondo que es la insatisfacción permanente que nos constituye. Pero, quedando tan lejos el pozo de Jacob y esta preciosa escena de la samaritana, al que puede comunicarnos el don de Dios ¿dónde lo encontraremos? ¿a qué hora podemos sentarnos y beber de su palabra, su ejemplo y la irradiación de su convivencia con lo divino. Está la escucha atenta de la Palabra de Dios en un meditación orante y comprometedora; también tenemos las celebraciones de la Eucaristía, donde además de la proclamación del Evangelio y la comunión con la vida entregada de Cristo, entramos en contacto con la comunidad, con el cuerpo de Cristo que es su Iglesia; y siempre contamos con testimonio cotidiano, coherente y admirable de tantos hermanos que siguen a Jesús y lo intentan anunciar con su esfuerzo por amar y servir, compartir y perdonar. Y luego, cuando acudamos a estas citas con el que es agua viva, también nosotros podremos decir como los paisanos de aquella mujer de Samaría: "ahora creemos por nosotros mismos". Y es que, si acogemos en nuestro corazón creyente la vida nueva que Cristo nos da, se convertirá en una corriente de fe y esperanza que podremos, con perseverancia y fidelidad, proclamar en esta hora incierta de la misión evangelizadora de toda la Iglesia.

LECTIO DIVINA DE SAN ISIDRO DE ALMANSA

COMENTARIO EVANGÉLICO DE J. A. PAGOLA

COMENTARIO AUDIOVISUAL DE VERBO DIVINO

HOJA DOMINICA DIOCESANA

CUARESMA EN SANTO DOMINGO DE GUZMÁN





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