MENSAJE DEL PAPA LEÓN XIV PARA LA CUARESMA 2026
LECTURAS
- Gen 2, 7-9; 3, 1-7. Creación y pecado de los primeros padres.
- Sal 50. R. Misericordia, Señor, hemos pecado.
- Rom 5, 12-19. Donde abundó el pecado, sobreabundó la gracia.
- Mt 4, 1-11. Jesús ayuna cuarenta días y es tentado.
Cuando, como hizo Jesús en el desierto de las tentaciones, elegimos por la fidelidad a Dios y su plan de salvación, no elegimos entre el bien y el mal, sino entre lo peor y lo mejor. No nos limitamos a evitar los senderos torcidos y abocados al fracaso del materialismo, la vanagloria y el egoísmos, sino que apostamos por la vida que se entrega generosamente y se emplea, con abnegación, en amar, servir y perdonar. Este es el itinerario que tiene sentido, que llega a la meta, que nos conduce a la complicidad con el plan divino de vida plena, de amor verdadero, de verdad salvadora. La Cuaresma, como a Jesús el tiempo del desierto y la preparación de su misión evangelizadora, debe ayudarnos a descartar caminos cortados, elegir la vía que Cristo eligió y, con Él y por Él, andar los pasos de la caridad y la compasión. No es un esfuerzo heroico, sino fruto de la constancia, la confianza en Dios y el apoyo en la comunidad que, a nuestro lado, intentará vivir este tiempo de concentración, oración y discernimiento, estte tiempo de salvación.


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