VIA CRUCIS DIOCESANO: 22 DE MARZO, CORTES
LECTURAS
- Ez 37, 12-14. Pondré mi espíritu en vosotros y viviréis.
- Sal 129. R. Del Señor viene la misericordia, la redención copiosa.
- Rom 8, 8-11. El Espíritu del que resucitó a Jesús de entre los muertos
habita en vosotros.
- Jn 11, 1-45. Yo soy la resurrección y la vida.
El papel que desempeña la Transfiguración en los sinópticos, como transición entre la misión en Galilea y el camino hacia la pasión y muerte en Jerusalén, lo cumple en el evangelio de Juan el milagro de la resurrección de Lázaro. El relato deja sobradas pistas de que la muerte que en realidad está en juego es la del propio Jesús. Si Lázaro irá de la muerte a la vida, por medio de la acción de su amigo y maestro, Él, que es la resurrección, irá de la vida a la vida que ya no muere. Es el trayecto de la misión reveladora del que es Palabra hecha carne, al cumplimiento de lo revelado en su propia muerte y resurrección. Y la vuelta a la vida de Lázaro, fe mediante de sus hermanas, en un contexto de oposición (la de los judíos) que hace real la amenaza de la propia muerte de Jesús, hace de umbral, de marco que resalta el camino imparable del Señor hacia la vida definitiva. Pero, de cara a la pedagogía espiritual que el Maestro quiere desplegar con sus discípulos, es decir, con nosotros, la fe que media entre la muerte y el milagro que abre la tumba del querido amigo muerto ya cuatro días, se convierte en la experimentación misma de la vida que ya es victoria sobre la muerte.


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