martes, 6 de enero de 2026

DOMINGO 11 DE ENERO: BAUTISMO DEL SEÑOR (CICLO A)

Soltar amarras. El bote atracado en el puerto debe partir. Es una decisión bien meditada, no es prematura ni improvisada. Son unos treinta años de maduración en el hogar de Nazaret, en las inmediaciones del mar de Galilea, inmerso en la vida social de trabajo y pobreza, sencillez y afectos, y mucha, mucha fe y oración.  Y es que la voz de Dios trabaja con todo el tiempo que necesita cada uno para estar a punto de su propio destino, el que sólo si lo eliges a conciencia podrá desplegar todo lo que estás llamado a ser.

LECTURAS

  • Is 42, 1-4. 6-7. Mirad a mi siervo, en quien me complazco.
  • Sal 28. R. El Señor bendice a su pueblo con la paz.
  • Hch 10, 34-38. Ungido por Dios con la fuerza del Espíritu Santo.
  • Mt 3, 13-17. Se bautizó Jesús y vio que el Espíritu de Dios se posaba 

En esa conformidad que muestra Jesús con los tiempos y la secuencia de los acontecimientos que hacen historia, "convien que hagamos ahora lo que es justo", Jesús está afirmando su plena disponibilidad a formar parte de una historia que viene de muy atrás y va mucho más allá de su propia muerte. Son los planes de Dios, es la voluntad divina de salvación lo que conviene que se cumpla y que nosotros asumamos nuestra parte en ella. Y para que Jesús, como cada persona que ha vivido en el mundo, pueda responder con todas sus capacidades, libertad y entendimiento pleno de las consecuencias, es menester soltar amarras, salir, buscar, ir más allá de lo recibido y aprendido. Para Jesús eso supone la singladura evangelizadora por Galilea, la formación de una comunidad, el enfrentamiento con las resistencias propias y ajenas a los sueños divinos de misericordia y plenitud. El Bautismo, como después las tentaciones del desierto, están condensando de manera programática, y por eso mismo catequética, todo un proceso que no empieza ahora ni culmina con el gesto, el símbolo y la confirmación profética. Es un proceso que todavía tiene que desarrollar sus recursos, contrastar las dificultades y dar los pasos que no tienen un camino totalmente trazado, que exige crear y descubrir. Con este arranque de la misión de Jesús y de su necesaria preparación para ella, debiéramos echar los ojos atrás, ver los pasos que nos trajeron hasta aquí y evaluar las nuevas decisiones que nuestra propia vocación plantea a cada nuevo recodo del camino. Él, va delante y nos anima a no estancarnos.

LECTIO DIVINA DE SAN ISIDRO DE ALMANSA: VIDA

COMENTARIO EVANGÉLICO DE J. A. PAGOLA: EL ESPÍRITU BUENO DE DIOS

HOJA DOMINICAL DIOCESANA

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