domingo, 1 de febrero de 2026

DOMINGO 8 DE FEBRERO: V DE TIEMPO ORDINARIO. CAMPAÑA DE MANOS UNIDAS

Aquí tenemos la clave de las Bienaventuranzas, en la afirmación por parte de Jesús de que nosotros, los frágiles y contradictorios humanos, las personas, somos la sal de la tierra, la luz del mundo. En esta brillante afirmación con la que el Señor de la historia, el redentor del género humano, nos confirma la buena imagen que Dios tiene de nosotros, su profunda confianza en el bien que nos legó, se encierra la más profunda motivación para creer en la gracia y su designio, para aceptarnos sin dejar de superarnos, crecer y convertirnos a la misericordia del Dios que tan bien nos mira.

CAMPAÑA DE MANOS UNIDAS CONTRA EL HAMBRE

LECTURAS

Con la misma humildad, que es realismo sincero, con la que san Pablo reconoce "débil y temblando de miedo",  hemos de reconocer, como humanos que somos, nuestra interna fragilidad, nuestra tendencia al extravío, lo susceptibles que somos al pecado y la negación de Dios y su proyecto para con nosotros. Y aún así, el Señor Jesús, que también sabe de nuestra pequeñez e inestabilidad, dice que somos sal y luz, que valemos mucho, que podemos más, que tenemos un destino de eternidad que es Dios. Pero con la sabiduría que le caracteriza como maestro y acompañante de los que le siguen y escuchan, también nos advierte de la necesidad de darle a todo lo valioso que somos y tenemos su verdadero sentido: ser para los demás, tener con los otros. Y así, la propuesta un año más de Manos Unidas, para que nos sumemos a sus proyectos solidarios, se conviernte en mucho más que una obra buena y generosa. Pues se trata de que lo que somos y podemos alumbre, sirva, contribuya a que las bienaventuranzas prometidas para el futuro de plenitud empiecen a ser realidad aquí y ahora. Pero no se trata de mero voluntarismo, sino de la interna coherencia que hay entre el bien que nos habita y su puesta en práctica en el amor, la fraternidad y la caridad. Como los ríos tienden a la mar, la sal y luz que Cristo nos invita a reconocer de la impronta divina que llevamos inscrita en nuestras almas, tienden al servicio, el compromiso y la solidaria corresponsabilidad.


LECTIO DIVINA DE SAN ISIDRO DE ALMANSA

COMENTARIO EVANGÉLICO DE J. A. PAGOLA: DAR SABOR A LA VIDA

COMENTARIO AUDIVISUAL DE VERBO DIVINO: LUZ EN LA LUCHA

HOJA DOMINICAL DIOCESANA

lunes, 26 de enero de 2026

DOMINGO 1 DE FEBRERO: IV DE TIEMPO ORDINARIO

Las Bienaventuranzas se nos presentan como un viaje de la realidad al ideal, pasando por el compromiso, la misericordia y la solidaridad. Es un viaje del presente al futuro, pasando por una opción activa que transforme el presente para que se acerque al futuro deseado. No son una receta, ni una moralina, sino la expresión palpitante del deseo divino de vida plena para todos sus hijos. Como nos ocurriera con el anuncio del ángel a los pastores, cuando dijeron aquello de "y en la tierra paz a los hombres que Dios ama", las bienaventuranzas no son una predicción que desvíe al cielo el cumplimiento de la mayor justicia, sino que nos comunica que eso es lo que Dios quiere. Pero ya sabemos que la voluntad de Dios, además de ser preceptiva para los que en Él creemos, acabará por cumplirse, desde luego en el cielo, pero también aquí y ahora.
 

LECTURAS

  •  Sof 2, 3; 3, 12-13. Dejaré en medio de ti un pueblo humilde y pobre.
  • Sal 145. R. Bienaventurados los pobres en el espíritu, porque de ellos es el reino de los cielos. 
  • 1 Cor 1, 26-31. Dios ha escogido lo débil del mundo.
  • Mt 5, 1-12a. Bienaventurados los pobres en el espíritu.

Íntimamente conectado con el corazón misericordioso del Padre, Jesús, al ver en la multitud el sufrimiento, la desolación y las ansias de justicia y liberación, otea una vida diferente, que es la que Dios quiere para todos sus hijos. Las bienaventuranzas tienen esa triple función de analizar y denunciar la realidad; prometer y alentar la esperanza en la plenitud que sólo Dios nos puede dar y suscitar la inquietud que movilice un compromiso solidario para que los bienaventurados puedan serlo ya en este teimpo presente. 

Las bienaventuranzas nos han sido transmitidas por la fuente común a Mateo y Lucas. Si bien, cada evangelista las ha trabajado en orden a su propio programa catequético. En Lucas son sólo cuatro bienaventuranzas: los pobres, los hambrientos, los que lloran y los perseguidos por seguir a Jesús. Son proclamadas en un llano, después de bajar Jesús y sus discípulos de un monte donde se habían retirado para orar. En el valle, Jesús se reencuentra con la realidad de la multitud aquejada por innumerables dolencias, todos intentan tocarle porque de Él sale una fuerza curativa. Y, a diferencia de Mateo, inspirándose en los profetas (Is 5, 8-25; Hab 2, 6ss) proclama las "malaventuranzas", que son también cuatro advertencias contra los que viven saciados de sí mismos: ricos, hartos, "autocomplacientes", bien vistos por todos. Y es que Lucas, que intenta aterrizar en valores sociales y compromisos efectivos la opción por el Reino de Dios, intenta aclarar pedagógicamente que esa opción supone renunciar y oponerse a lo que contradice el espíritu del Evangelio: el egoísmo, la insolidaridad, la injusticia.

En Mateo, las Bienaventuranzas están en el comienzo del sermón del monte, primero de los cinco grandes discursos, con los que el escriba versado en la Escritura que es este evangelista, quiere presentar a Jesús como el nuevo Moisés que proclama la nueva alianza. Primero, Jesús ve a la multitud, reconoce en ella a los bienaventurados, después, sube al monte (como Moisés subiera al Sinaí para recoger las tablas de la Ley) y allí pronuncia las nueve bienaventuranzas: pobres en el espíritu ("los que tienen espíritu de pobres" traduce la versión Cantera - Iglesias), los mansos, los que lloran, los que tienen hambre de justicia, los misericordiosos, los limpios de corazón, los que trabajan por la paz, los perseguidos por causa de la justicia y los perseguidos en su nombre. Se trata de un cuadro más completo que el de Lucas, con una diversificación en situaciones sociales y actitudes morales, en realidades de opresión y los valores afines al Reino de Dios. La mejor comprensión de las bienaventuranzas según san Mateo exigiría que leyéramos también la imagen que las completa, la imagen de la sal y la luz (Mt 5, 13 - 16).  Pues es ese caudal que somos y portamos, positivo, aunque frágil, lo que nos puede ayudar a vivir como bienaventurados procurando la dicha para los que fueron desposeídos; y compartiendo la felicidad de los que ya son dichosos porque compartieron con Dios su espíritu de bondad y gratuidad.

LECTIO DIVINA DE SAN ISIDRO DE ALMANSA: FELICES SEREMOS SI...

COMENTARIO EVANGÉLICO DE J. A. PAGOLA: ESCUCHAR DE CERCA LAS BIENAVENTURANZAS

COMENTARIO AUDIOVISUAL DE VERBO DIVINO: TRABAJAR POR LA PAZ

HOJA DOMINICAL DIOCESANA

domingo, 18 de enero de 2026

DOMINGO 25 DE ENERO: III DE TIEMPO ORDINARIO. DOMINGO DE LA PALABRA DE DIOS

 

Jesús zarpó desde Nazaret, en Galilea, en un viaje de formación que le llevó hasta Judea y el Bautista, hasta su bautismo en el Jordán y el discernimiento en el desierto, pues las tentaciones también forman parte de su Bautismo, también confirman que Jesús está lleno del Espíritu de Dios y opta por Él y no por los intereses egoístas y cortoplacistas que se le oponen. Ahora vuelve a Galilea y lo que maduró en el contacto con el gran profeta que era Juan y con la prueba de las tentaciones, cuaja en la proclamación de buenas noticias de parte de Dios. Es una luz en medio de la oscuridad, es comunidad apostólica frente al aislamiento y la soledad, es curación porque todos estamos necesitados de salud de alma y cuerpo.

DOMINGO DE LA PALABRA DE DIOS

LECTURAS

  • Is 8, 23b — 9, 3. En Galilea de los gentiles el pueblo vio una luz grande.
  • Sal 26. R. El Señor es mi luz y mi salvación.
  • 1 Cor 1, 10-13. 17. Decid todos lo mismo y que no haya divisiones entre vosotros.
  • Mt 4, 12-23. Se estableció en Cafarnaún, para que se cumpliera lo dicho por Isaías.

Los primeros cristianos, entre ellos los propios evangelistas, para intepretar lo que ha ocurrido en Jesús, lo que significa su vida y mensaje, y quién es en realidad, acuden a la fe de Israel. Con el profeta Isaías (Is 8, 23 - 9,1), que es el libro del Antiguo Testamento más citado en los evangelios (unas 30 citas, y de ellas, la mitad en el primer evangelio), Mateo identifica al profeta de Nazaret y su mensaje como la luz prometida por Dios para alumbrar a su pueblo en medio de las tinieblas. Pero, además, el evangelista más versado en las Sagradas Escrituras, tanto por el número de citas como por su opción por la continuidad (no exenta de superación y trascendencia: Mt 5,17) entre Jesús y la Ley, nos precisa en qué sentido Cristo es la gran luz que brilló para los que habitaban en sombras de muerte. Jesús de Nazaret, que ha estado en el desierto de Judea (bautismo y tentaciones del desierto), tras el arresto del Bautista vuelve a Galilea y alli inicia su misión evangelizadora. Para el escriba y apóstol que es Mateo, esta misión brilla porque: anuncia la cercanía del Reino de Dios; porque llama a quienes colaborarán con él en ese anuncio esperanzador y por la acción curativa de sanar a los enfermos. Predicación, apostolado y sanación son los resplandores de esta ráfaga de claridad que disipa las visiones fatalistas y oscurantistas de la vida y de Dios. La vida no es absurda, porque Dios está cerca a través de la predicación del evangelio y de quienes lo proclaman, y porque el deseo último de Dios para todos es la salud, la verdad, la plenitud... la salvación.

Si Cristo, y con los evangelios creemos que sí, es la luz que profetizó Isaías, entonces, escuchar su palabra transmitida como Palabra de Dios, reportará no poca claridad y orientación a nuestros ojos cansados, anheladas fuerzas a nuestro desanimados corazones. Por eso, la meditación asidua, personal y comunitaria, de las Sagradas Escrituras se convierte en una fuente permanente de inspiración, interpelación y sustento espiritual. Es hora de tomar la Biblia, sacarla del estante, ponerla sobre la mesa, y con ánimo orante, con disposición generosa, dejar que nos abra horizontes y nos marque la ruta.

LECTIO DIVINA DE SAN ISIDRO DE ALMANSA: LÁMPARA ES TU PALABRA

COMENTARIO EVANGÉLICO DE J. A. PAGOLA: PERDIDOS EN LA CRISIS RELIGIOSA

COMENTARIO AUDIOVISUAL DE VERBO DIVINO: LA ALEGRÍA DE SERVIR

HOJA DOMINICAL DIOCESANA

domingo, 11 de enero de 2026

DOMINGO 18 DE ENERO: II DE TIEMPO ORDINARIO (CICLO A)

Se ha discutido mucho sobre la autoría del cuadro "Salvator Mundi" atribuida a Leonardo da Vinci. Hay opiniones en un sentido y en el contrario. Lo que es indudable es la fuerza, no exenta de serenidad, que emana de esta representación de Jesucristo como salvador, como dispensador de salud plena para el mundo y sabiduría perenne. Juan Bautista también tuvo sus dudas. Si bien los evangelios coinciden en la afirmación por su parte de que Jesús es el cordero de Dios, luego pidió confirmación al propio Jesús sobre si era él o había que esperar a otro (Lc 7, 18-28; Mt 11, 2-6). Pero, como le pasa a este cuadro, aún con sus dudas, lo que permanece en el testimonio de Juan sobre Jesús es que ha reconocido en él la obra del Espíritu. Nosotros podríamos responder al Bautista que no se equivocó.

LECTURAS

  • Is 49, 3. 5-6. Te hago luz de las naciones, para que seas mi salvación.
  • Sal 39. R. Aquí estoy, Señor, para hacer tu voluntad.
  • 1 Cor 1, 1-3. A vosotros, gracia y paz de parte de Dios nuestro Padre y del Señor Jesucristo.
  • Jn 1, 29-34. Este es el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo.

Lo primero que sí sabe bien Juan Bautista es que él no es el mesías, que no es el profeta esperado (Jn 1, 19 - 28). Y ese autoconocimiento es esencial para poder encontrar lo que le supera a uno, lo que trasciende y desborda las propias capacidades y realiza lo esperado. El que sabe quien no es, puede reconocer con más sinceridad y clarividencia a quienes sí lo son. La primera condición para comprender la verdadera identidad y misión de Jesús en nuestra vida, lo que nos puede aportar si lo aceptamos en su propia realidad, es que nos conozcamos y que seamos conscientes de lo que no sabemos, de lo que todavía estamos buscando. El que se conoce bien tiene preguntas, porque también es consciente de lo que no sabe. 

El Bautista sabe lo que no es, pero también sabe que hay alguien que es más porque responde a lo que, en fidelidad a la esperanza de Israel, puede cumplir las máximas expectativas de vida y verdad. Por eso podrá dar testimonio de Jesús como cordero de Dios. Pero, ¿qué ha visto Juan en Jesús?, le ha visto abierto al Espíritu, dócil a la voluntad de Dios y confiado en su plan divino hasta el punto de que, como dirá en el pasaje del Bautismo: "conviene que cumplamos lo que es justo". Esta disposición a ponerse en manos de Dios es el poder que el Bautista detecta como acción del Espíritu Santo y le permite reconocerlo como cordero de Dios. Descubrir lo que según el plan de Dios es justo, conveniente o necesario para nosotros sería nuestro bautismo de adultos, nuestra segunda conversión, la que después de lo aprendido y heredado da paso a lo elegido como nuestra verdadera oportunidad de ser quienes estamos llamados a ser por la gracia de Dios.

LECTIO DIVINA DE SAN ISIDRO DE ALMANSA: LOS NOMBRES DE JESÚS

COMENTARIO EVANGÉLICO DE J. A. PAGOLA: AMAR LA VIDA

COMENTARIO AUDIOVISUAL DE VERBO DIVINO: LO ESENCIAL ES INVISIBLE

HOJA DOMINICAL DIOCESANA


martes, 6 de enero de 2026

DOMINGO 11 DE ENERO: BAUTISMO DEL SEÑOR (CICLO A)

Soltar amarras. El bote atracado en el puerto debe partir. Es una decisión bien meditada, no es prematura ni improvisada. Son unos treinta años de maduración en el hogar de Nazaret, en las inmediaciones del mar de Galilea, inmerso en la vida social de trabajo y pobreza, sencillez y afectos, y mucha, mucha fe y oración.  Y es que la voz de Dios trabaja con todo el tiempo que necesita cada uno para estar a punto de su propio destino, el que sólo si lo eliges a conciencia podrá desplegar todo lo que estás llamado a ser.

LECTURAS

  • Is 42, 1-4. 6-7. Mirad a mi siervo, en quien me complazco.
  • Sal 28. R. El Señor bendice a su pueblo con la paz.
  • Hch 10, 34-38. Ungido por Dios con la fuerza del Espíritu Santo.
  • Mt 3, 13-17. Se bautizó Jesús y vio que el Espíritu de Dios se posaba 

En esa conformidad que muestra Jesús con los tiempos y la secuencia de los acontecimientos que hacen historia, "convien que hagamos ahora lo que es justo", Jesús está afirmando su plena disponibilidad a formar parte de una historia que viene de muy atrás y va mucho más allá de su propia muerte. Son los planes de Dios, es la voluntad divina de salvación lo que conviene que se cumpla y que nosotros asumamos nuestra parte en ella. Y para que Jesús, como cada persona que ha vivido en el mundo, pueda responder con todas sus capacidades, libertad y entendimiento pleno de las consecuencias, es menester soltar amarras, salir, buscar, ir más allá de lo recibido y aprendido. Para Jesús eso supone la singladura evangelizadora por Galilea, la formación de una comunidad, el enfrentamiento con las resistencias propias y ajenas a los sueños divinos de misericordia y plenitud. El Bautismo, como después las tentaciones del desierto, están condensando de manera programática, y por eso mismo catequética, todo un proceso que no empieza ahora ni culmina con el gesto, el símbolo y la confirmación profética. Es un proceso que todavía tiene que desarrollar sus recursos, contrastar las dificultades y dar los pasos que no tienen un camino totalmente trazado, que exige crear y descubrir. Con este arranque de la misión de Jesús y de su necesaria preparación para ella, debiéramos echar los ojos atrás, ver los pasos que nos trajeron hasta aquí y evaluar las nuevas decisiones que nuestra propia vocación plantea a cada nuevo recodo del camino. Él, va delante y nos anima a no estancarnos.

LECTIO DIVINA DE SAN ISIDRO DE ALMANSA: VIDA

COMENTARIO EVANGÉLICO DE J. A. PAGOLA: EL ESPÍRITU BUENO DE DIOS

HOJA DOMINICAL DIOCESANA

domingo, 4 de enero de 2026

6 DE ENERO: EPIFANÍA

 

Una estrella marca el lugar del nacimiento de Jesús en Belén. Pero desde aquella primera Navidad, la estrella que marca el nacimiento de Dios con nosotros está en el rostro del hermano que necesita que seamos su prójimo. Rostros, biografías, entrañas de humanidad y pesadas cargas de dolor soportadas a duras penas sobre sus espaldas, esa son las estrellas que marcan el lugar y el momento en los que Dios vueleva a nacer para que no muramos de inhumanidad.

LECTURAS

  •  Is 60, 1-6. La gloria del Señor amanece sobre ti.
  • Sal 71. R. Se postrarán ante ti, Señor, todos los pueblos de la tierra.
  • Ef 3, 2-3a. 5-6. Ahora ha sido revelado que los gentiles son coherederos de la promesa.
  • Mt 2, 1-12. Venimos a adorar al Rey.

Adorar, poner esa carne frágil que preludia toda la ternura de Dios por encima del oro, el incienso y la mirra. Colocar la humanidad tan débil como un recién nacido por encima de los intereses crematísticos o de la vanidad y el poder. Porque adorar a Dios sólo se puede si en nuestra escala de prioridades su voluntad de vida y fraternidad no se posponen, malvenden o escamotean por miedo o comodidad. Adoremos al Dios que nos invita a no caer en el racismo, el clasismo, o la aporofobia, o tantas otras formas de irracional culto al ego o a la superioridad de una pueblo, una raza, una cultura, una religión.

Ni siquiera la religión se puede anteponer al Dios humanado para que no nos deshumanicemos. El culto en verdad y espíritu, que adora al Dios verdadero se practica con las bienaventuranzas y el mandato del amor fraterno. No vamos a descuidar el lenguaje repetuoso y devocional con el que reverenciamos los símbolos de nuestra fe, nos arrodillaremos, santiguaremos, trataremos con delicadeza los espacios, signos y elementos de nuestra liturgia y nuestras iglesias, claro que sí. Pero adorar, lo que se dice adorar a Dios requiere la práctica coherente y esforzada de lo Dios mismo es: amor entragado, compasión entrañable, perdón generoso. Así quiere Dios que lo adoremos y, como los magos, hemos venido a adorarlo.

COMENTARIO EVANGÉLICO DE J. A. PAGOLA: ¿A QUIÉN ADORAMOS?

COMENTARIO AUDIOVISUAL DE VERBO DIVINO: ESTAR A LO QUE SE CELEBRA


jueves, 1 de enero de 2026

DOMINGO 4 DE ENERO: II DE NAVIDAD (CICLO A)

Esto es hacerse carne, esto es lo que Dios ha hecho y sólo por este camino podremos hacernos con la luz y la vida que concede a los que en Él creen.

LECTURAS

  • Eclo 24, 1-2. 8-12. La sabiduría de Dios habitó en el pueblo escogido.
  • Sal 147. R. El Verbo se hizo carne y habitó entre nosotros.
  • Ef 1, 3-6. 15-18. Él nos ha destinado por medio de Jesucristo a ser sus hijos.
  • Jn 1, 1-18. El Verbo se hizo carne y habitó entre nosotros.

Vuelve a salir a escena el enjundioso y profuso prólogo del Evangelio según san Juan. Siempre se lee el día de Navidad, y por si alguno se lo ha perdido, también este segundo domingo de Navidad. En la liturgia preconciliar, que era la del misal de san Pío V, se leía al final de todas las misas. No es para menos. A pesar del estilo repetitivo y alambicado del cuarto evangelio, su obertura condensa toda la teología que subyace a la profesión de fe cristiana: Jesucristo es la palabra de Dios hecha carne, el Dios humano que ha acampado entre nosotros. Y junto a la afirmación de fe, la presentación de la disyuntiva decisiva que supone esta irrupción de lo divino en la historia: acogida o rechazo, fe o displicente limitación a nuestra mismidad ensimismada, al yo sin Dios ni su horizonte misericordioso de trascendencia. Porque si acogemos la luz que puede iluminar a la humanidad, se convierte en una fuerza, una capacidad extraordinaria de hacernos hijos de Dios, de llevar a su máximo desarrollo nuestra germinal proclividad (inclinación, propensión, tendencia, querencia, afición, son los sinónimos que nos ofrece el Diccionario de la Real Academia) a Dios. Y con todos los sinónimos nos quedamos, especialmente con el de "querencia". Pero también con la advertencia que este prólogo, para no quedarse en las nubes, nos hace con seria conveniencia: "Pero a cuantos lo recibieron, les dio poder de ser hijos de Dios, a los que creen en su nombre", "a los que creen en su nombre". Porque esta potencial ascensión que nos reporta abrirnos a la verdad que Dios nos da en Jesucristo no opera mágicamente, de manera automática, sino a través del camino permanente de conversión que supone creer en Cristo, porque, como nos comunicará el resto del Evangelio del profundo de Juan: se trata de nacer de nuevo, y eso lleva toda una vida.

COMENTARIO AUDIOVISUAL DE VERBO DIVINO: NAVIDAD. ESTAR EN LO QUE SE CELEBRA

HOJA DOMINICAL DIOCESANA


DOMINGO 8 DE FEBRERO: V DE TIEMPO ORDINARIO. CAMPAÑA DE MANOS UNIDAS

Aquí tenemos la clave de las Bienaventuranzas, en la afirmación por parte de Jesús de que nosotros, los frágiles y contradictorios humanos, ...