LECTURAS
- Isaías 56, 1. 6-7
- Salmo 66, 2-3. 5. 6 y 8 R/. Oh Dios, que te alaben los pueblos, que todos los pueblos te alaben.
- Romanos 11, 13-15. 29-32
- Mateo 15, 21-28
Esta tradició del encuentro de Jesús con una mujer no judía, es decir, pagana, impura, por extranjera (aunque la que estaba en su tierra era ella y el forastero aquí es Jesús) y de otra religión, es propia de Marcos (7, 24 - 30) y Lucas no la recoge. Mateo la sitúa en el mismo contexto de Marcos, detrás de unas enseñanzas críticas de Jesús sobre la verdadera pureza de la fe y su respectiva superación del ritualismo, que confunde la relación con Dios en un juego de cumplimiento de normas referidas a la pureza formal, casi fetichista, de hábitos y alimentos. Tanto Mateo como su modelo inspirador, Marcos, desplazan a Jesús y sus discípulos de Galilea, donde se produce el diálogo con los fariseos sobre las normas y costumbres religiosas de los judíos, a un territorio gentil. Y es más allá de los límites del espacio sacral, entendido como identidad nacional y religiosa, donde se produce este encuentro verdaderamente sorprendente (aunque no exclusivo, ni excepcional, pues en la misma línea está el pasaje de la curación del siervo del centurión o el funcionario real, que sin embargo no está en Marcos: Mt 8, 5 - 13; Lc 7, 1 - 10; Jn 4, 46 - 54). Pues sorprende que la fe y admiración hacia Jesús de quienes escriben los evangelios, no impida consignar también su capacidad de ser corregido y aleccionado por otros, que así se convierten en signos del proyecto universalista de Dios, que quiere su salvación para todos, por encima de líneas divisorias y carnets de pertenecia que garanticen por sí solos lo que únicamente el proceso libre y liberador de la fe puede alcanzar. Y ello, siempre como un proceso de permanente crecimiento y aprendizaje, como el del propio Jesús en el cumplimiento cabal e integral de su misión.
En estos tiempos nuestros de intransigencia y exclusivismos, "polarización" lo llaman ahora, este episodio y sus provocadoras lecciones, pueden servir de estímulo para un trabajo personal y comunitario que nos zambulla de lleno en la inmensidad amorosa del Padre para que nuestra relación con Él y los demás no sea un trueque interesado de "toma y daca" sino un intercambio gratuito de confianza y compromiso. De paso, puede que si con Jesús aprendemos de aquella mujer a superar las visiones estrechas y excluyentes de la vida y de la fe, avancemos hacia el incierto futuro de la paz y la convivencia entre los diferentes.

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